Historia

Alfonso Fanjul, VIP: El Rey del Azúcar

Por Francesco

En los 100 Años de Central Romana Corporation

Entrevista Exclusiva por Flavia Anelli

Alfonso Fanjul

Cuando los revolucionarios cubanos entraron con las armas en las oficinas de la empresa familiar en La Habana, Alfy Fanjul – Don Alfonso – tenía 23 años. Los guerrilleros desplegaron sobre una mesa el mapa que indicaba las extensas plantaciones de caña y los ingenios azucareros de su familia en Cuba y sentenciaron: “Todo esto ahora es nuestro. ¡Todo!”.

“¡Todo!” – exclamo desde mi coche al saludar al guardia en la entrada del resortCasa de Campo. “¿Todo?…” – me contesta con una mueca curiosa, levantando la barrera del reino de Don Alfonso.

En 1960, el régimen castrista nacionalizó cada propiedad de los Fanjul en Cuba; entre ellas, dos edificios construidos a principios del siglo XX en La Habana que simbolizaban la grandiosidad de esta dinastía empresarial: la Manzana de Gómez – primer centro comercial de las Américas (1902) – donde estaba la sede las oficinas corporativas y comenzó esta historia; y la mansión familiar, con sus balcones neoclásicos, un palacio tan grande y precioso que ha sido convertido por el gobierno revolucionario en la sede del Museo Nacional de Artes Decorativas. Los padres de Don Alfonso descendían de dos familias de empresarios españoles emigrados a Cuba a finales del siglo XIX y con su matrimonio habían reunido en un solo imperio a las dos grandes fortunas azucareras de la isla antillana. Hijo primogénito, Don Alfonso en aquel año abandonó con su familia la Cuba revolucionaria para trasladarse a Estados Unidos, donde recibió de su padre el encargo de refundar desde cero la empresa azucarera iniciada por sus bisabuelos. De hecho, pocos meses después ya se constituía una nueva compañía familiar en Florida, la primera de una larga serie en América y Europa que consagra hoy al grupo Fanjul como el mayor refinador de azúcar del mundo (unos 6 millones de toneladas anuales) y entre los primeros productores de caña. Una de cada tres cucharadas de azúcar consumidas actualmente en Estados Unidos procede de los establecimientos Fanjul.

Casa Grande es una de las villas más antiguas de Casa de Campo. Las construcciones de madera son sencillas, pero muy elegantes.

Panorama en Casa Grande

Sigo hacia Casa Grande – la lujosa residencia dominicana de Don Alfonso –donde se han hospedado personajes de la altura de los ex presidentes estadounidenses Bush y Clinton, situada justo al lado del campo Teeth of the Dog, reconocido emblema de este Golf-Resort Líder del Mundo. Una gran alfombra de grama, lisa como una mesa de billar, corre a mi derecha y se extiende hasta el mar,diseñando suaves lenguas verdes en los contornos ásperos de la costa rocosa. Detrás, entre tonalidades infinitas de azul, el perfil de la isla Catalina se confunde con miles de reflejos matutinos sobre la superficie transparente del agua.

Un salón con vista al mar, en Casa Grande

La familia Fanjul se instaló enDominicana a mediados de los años ’80, cuando adquirió de la multinacional Gulf+ Western el control de la compañía azucarera Central Romana Corporation Ltd. Aquí Don Alfonso encontró su segunda patria caribeña, impulsando el crecimiento de esta empresa hasta convertirla hoy en la mayor productora nacional de azúcar y promoviendo una exitosa diversificación de sus actividades, especialmente en el sector turístico e inmobiliario. Este desarrollo económico se complementa con una marcada obra social a beneficio de sus trabajadores y de la comunidad de La Romana y zonas aledañas. En 2012, Central Romana ha cumplido 100 años, un siglo de historia que comparte con su ciudad, nacida por y alrededor de este ingenio azucarero.

El ingenio de Central Romana Corporation Ltd., La Romana

“Central Romana Corporation fue fundada en 1912 por la norteamericana South Puerto Rico Sugar Company con 20,000 acres de terreno, al norte de La Romana, para producir caña de azúcar y procesarla enPuerto Rico” – cuenta Don Alfonso en una de las asombrosas terrazas de su jardín con vistas al mar, exhibiendo un traje de golf muy alegre y elegante.  “Según la tradición – prosigue mientras nos sirven un café – el primer núcleo de La Romana se constituyó en los alrededores de una balanza instalada para pesar la caña cortada, la cual indicaba las unidades de medida con números romanos (de donde vendría el nombre de la ciudad). Según la historia, el ingenio de La Romana fue construido en el año 1917, con una capacidad de molienda de unas 2,000 toneladas de caña diarias. En 1967, la norteamericana Gulf + Western del magnate Charles Bluhdornadquirió el control accionarial de la compañía, ampliando las áreas de siembra, modernizando las técnicas y empezando la producción de azúcar refinado (1970). Junto a otros inversionistas dominicanos, compramos la empresa en 1984. Hoy, el grupo Central Romana cuenta con unos 200,000 acres de plantaciones y mantiene una producción de azúcar superior a las 400,000 toneladas anuales, con una capacidad de molienda por encima de las 20,000 toneladas de caña al día. Producimos cerca del 70% del azúcar deRepública Dominicana y, también este año, hemos marcado el nuevo récord histórico de producción nacional. Somos el mayor exportador de azúcar crudo y el suplidor más grande de azúcar refino del mercado doméstico”.

El tren de la Caña Azúcar – La Romana

“Además – añade cogiendo una cucharita de azúcar moreno – nos hemos expandido diversificando nuestras actividades hacia otras aéreas de desarrollo: desde la ganadería y la industria alimenticia, hasta la producción de químicos, materiales de construcción y hierro. Central Romanainauguró la primera zona franca deRepública Dominicana (1969) e igualmente ha sido pionera en su desarrollo turístico. Casa de Campo abrió en 1974, con pocas villas alrededor de este campo de golf Teeth of the Dog; hoy, es el resort de golf más renombrado del mundo, con cinco campos firmados por Pete Dye, más de 1,500 residencias lujosas, La Marina, Altos de Chavón, servicios esmerados y otras estructuras deportivas de excelencia. A pesar de la crisis económica internacional, se prepara para cruzar el rio Chavón y extenderse hasta las puertas de Bayahibe. En 1998, inauguramos el nuevo Aeropuerto Internacional La Romana–Casa de Campo y, en 2002, nuestro Muelle Internacional – el principal puerto de cruceros del país. Durante estos años, hemos convertido a La Romana en un polo de turismo, cultura, arte y deporte –Capital del Béisbol Latino y sede privilegiada de espectáculos, exposiciones y eventos internacionales de altísimo nivel. Estos logros notables – que tanto han brindado al desarrollo de La Romana y de la nación entera – son el fruto de mucho trabajo y de su dirección atenta, encargada (desde 1978) a hombres valiosos como Carlos Morales Troncoso, presidente de la empresa; y Eduardo Martínez Lima y Ramón Menéndez, vicepresidentes ejecutivos, entre otros”.

El campo de golf Teeth of the Dog, justo a lado de Casa Grande

Don Alfonso tiene los ojos claros, que viran del verde al azul; su mirada es profunda, aristocrática, pero también limpia y bondadosa. “Central Romana – dice sorbiendo su café – emplea directamente a más de 25,000 personas, destacándose como el mayor patrón privado de República Dominicana; además, sustenta numerosas economías encadenadas a sus empresas. Es una gran responsabilidad y un gran compromiso con la comunidad de esta región y con todo el pueblo dominicano. Aquí, Central Romana ha construido y mantiene 64 escuelas para más de 11,000 estudiantes, una academia de Diseño de renombre internacional y un colegio bilingüe, aporta donaciones a proyectos de desarrollo socio-cultural y realiza obras para el bienestar colectivo, como las reparaciones de calles, el mantenimiento de acueductos etc. Nuestro nuevísimo Centro Médico en La Romana es un hospital modélico con personal cualificado y tecnología de vanguardia, cumple con las exigencias de los millonarios de Casa de Campo y está abierto también a nuestros trabajadores gratuitamente y a toda la población. Tenemos planes especiales de ayuda familiar para todos nuestros empleados y miles de ellos se han beneficiado de nuestros programas de alojamiento. También contribuimos con todas las entidades benéficas de la provincia que realizan proyectos meritorios en favor de sectores desfavorecidos y especialmente de la niñez, entre las cuales cabe destacar el Hogar del Niño, la Escuela de Sordomudos, el Orfanato Niños de Cristo y los tres centros didácticos de la FundaciónMIR, entre otros. Para recaudar fondos destinados a esta última institución, presidida por mi hermana Lian, el próximo 19 de enero, con mi esposa Raysa, tendremos el placer de hospedar aquí, en Casa Grande, la gran noche de gala Esplendor Mágico por la Vida, con un fashion show y la participación de la joyería Tiffany’s & Co. Esta velada reúne cada año a nuestros amigos dominicanos, estadounidenses e italianos, entre otros, para celebrar el encanto de la elegancia, de la diversión y de una agradecida acción benéfica”.

“Los 100 años de Central Romana son una meta importante que nos complace celebrar con la publicación en los próximos días de un libro conmemorativo de nuestra historia. Una edición refinada para ilustrar nuestra visión empresarial y reafirmar nuestro objetivo de seguir contribuyendo al progreso de todo el Sureste y del país” – dice Don Alfonso, echándole un vistazo a mi periódico. – “Las condiciones para el desarrollo económico duradero pueden madurar sólo dentro de un entorno social que crezca proporcionalmente con ello de forma organizada y eficiente, aun conservando su historia, cultura y medio ambiente. Podría definirse como “capitalismo social” y creo será el nuevo modelo que, contra la instabilidad económico-política, tendrá que imponerse en el mundo globalizado. Grandes compañías, como Central Romana, destinan recursos crecientes y colaboran siempre más intensamente con los gobiernos para proveer los servicios sociales necesarios para el bienestar de las comunidades y, a la vez, para garantizar la rentabilidad y durabilidad de sus inversiones. Nuestra hazaña es alcanzar la excelencia en todos nuestros negocios; con el mismo ánimo perseguimos el crecimiento de esta comunidad a través de la educación, la cultura y el desarrollo social, para que cada uno de nuestros empleados y sus conciudadanos sienta el orgullo y el privilegio de ser romanense”.

“Aquí, en esta Costa de Azúcar, hemos reencontrado el mismo espíritu latino de nuestra isla natal, el calor de nuestra gente, los colores de nuestra tierra”, añade como regresando de un recuerdo lejano. “El azúcar, las plantaciones y los ingenios tienen su propia cultura, son un mundo al cual mi familia pertenece desde hace 150 años. Estamos planeando realizar el Museo del Azúcar de La Romana, quizás incluyendo un tour por las plantaciones en el ferrocarril que usamos para el transporte de la caña. Queremos contar la tradición del azúcar en vivo, reproduciendo en la realidad cada paso de su elaboración a lo largo de la historia. Será un debido homenaje al origen azucarero de esta ciudad y un nuevo polo cultural para su población; además, una esperada atracción turística que, describiendo un rasgo esencial de este territorio, completará perfectamente el panorama del Destino Más Completo del Caribe”.

“El mundo azucarero ha cambiado muchísimo” – sigue Don Alfonso “Por siglos se ha fundado sobre el trabajo manual, convirtiéndose durante estos últimos años en una industria moderna que cuenta con asistencia mecánica en todas las fases de producción. Nuestros centros enEstados Unidos y Europa son totalmente automatizados. En La Romana, para cuidar los niveles de ocupación de la región, estamos introduciendo las maquinarias de forma constante pero no improvisada, en armonía con las posibilidades de reempleo de nuestros trabajadores en otros sectores productivos. Sin embargo, éste es un ingenio muy moderno, que sigue marcando récords y se mantiene a la vanguardia en el país. En 2012, la fábrica de azúcar refinado de Central Romana llevó a cabo su primera zafra bajo la Certificación ISO-9001 en Control de Calidad, destacándose como el primer ingenio dominicano que garantiza el cumplimiento exacto de todas las normas internacionales de producción. También estamos realizando un proyecto de renovación de la chimenea, que brindará filtros nuevos y más eficientes para el máximo cuidado de la salud de la población”.

Alfonso Fanjul y Flavia Anelli

“Colaboramos con la Fundación Clintonpara ayudar a Haití con un proyecto azucarero” – dice volviendo a remirar el periódico. “Junto a las razones humanitarias, entendemos la conveniencia para la isla entera de cooperar con su desarrollo económico y la existencia actual de condiciones políticas propicias en esta nación vecina. Aquí, el nuevo presidente Danilo Medina tendrá que cumplir con una gran obra económico-social, pero tiene buena visión y cuenta con el apoyo de Central Romana; esperamos especialmente logre favorecer las inversiones extranjeras, fundamentales para este país. En los Estados Unidos, también apoyamos al presidenteObama…” – se interrumpe. “¡Tiene mucha publicidad su periódico!” – exclama con una sonrisa gentil. Emocionada como una niña, divago coqueta: – “¿Cuántas personas a diario proponen al poderoso Rey del Azúcar sus planes soñadores o extravagantes?”. – “Los proyectos visionarios pueden conducir a obras memorables, pero son para personas de gran estatura, ¡altísimas!” – responde Don Alfonso divertido, levantando una mano y sus ojos hacia el cielo. “…Hombres con la cabeza entre la nubes, pero ¡con los pies en la tierra firme!”.

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