Mundiales

Correr podría ser saludable para el corazón… o no

 
CreditKarsten Moran para The New York Times

Si en el transcurso de tres décadas 50 hombres corren 3510 maratones, ¿su salud cardíaca se verá afectada o mejorará?

Un nuevo estudio que intenta responder esa pregunta concluye que el resultado es alentador y complicado a la vez, ya que el entrenamiento de resistencia de muchos años parece que no afecta el corazón de los corredores, pero tampoco los beneficia como ellos probablemente esperaban.

Durante los últimos cuarenta años más o menos, las posturas ante los efectos en el corazón del ejercicio vigoroso han fluctuado. En cierto momento, muchas personas creían que el ejercicio de resistencia sería una panacea ante los problemas cardiacos. Un reporte publicado en 1977 en la revista Annals of the New York Academy of Sciences, por ejemplo, afirmaba que correr un maratón y llevar un régimen saludable inmunizaría a los corredores por completo en contra de la ateroesclerosis, la acumulación de placas en las arterias, la marca distintiva de las cardiopatías.

Pero luego de que algunos corredores fallecieron a causa de ataques cardiacos, incluyendo al famoso Jim Fixx, autor del libro The Complete Book of Running, en 1984, muchos científicos, médicos y atletas comenzaron a preocuparse por los efectos dañinos a largo plazo que podría tener el ejercicio vigoroso en el corazón.

Como sustento de esa idea, algunos estudios realizados en años recientes han descubierto que el corazón de hombres que son atletas de resistencia y que se ejercitaron durante gran parte de su vida podría presentar más placa u otros síntomas de cardiopatías, como cicatrizaciones, que los corazones de otros hombres de la misma edad pero menos activos. Un breve estudio presentado en una reunión reciente de la Sociedad Radiológica Estadounidense, por ejemplo, demostró que entre un grupo de triatletas masculinos de mediana edad, los que entrenaban y competían con mayor frecuencia mostraban ligeramente mayor cicatrización en el corazón que otros atletas.

Pero, para añadir todavía más complejidad al asunto, otros estudiosrecientes han señalado que, incluso si los atletas de resistencia que se ejercitan toda su vida desarrollan problemas cardiacos como aterosclerosis, la forma de la enfermedad podría ser distinta y más benigna que otros tipos de cardiopatías que se desarrollan en personas menos activas.

Con la esperanza de aportar mayor claridad a la cada vez más turbia pregunta de cómo podría afectar el entrenamiento de resistencia al corazón, los investigadores de la Universidad de Minnesota, de la Universidad de Stanford y de otras instituciones decidieron que en el nuevo estudio se centrarían en un único grupo de corredores: hombres que habían participado en al menos veinticinco maratones Twin Cities consecutivos en Minneapolis y Saint Paul.

Esos 50 corredores, identificados con registros de participación en maratones, habían completado de forma colectiva 3510 maratones y cada corredor de forma individual concluyó entre 27 y 171 carreras.

Evidentemente, se trataba de hombres experimentados como atletas de resistencia. Habían entrenado durante al menos veintiséis años y algunos durante más de cincuenta. Muchos habían comenzado a entrenar en el bachillerato o antes, pero otros habían comenzado a ejercitarse mucho después, con la esperanza de aminorar los efectos de sus anteriores decisiones de vida, como fumar o consumir comida chatarra. Muchos de ellos eran delgados al momento del estudio, pero unos cuantos calificaban como individuos con sobrepeso, con base en sus índices de masa corporal.

Muchos de ellos corrían 48 kilómetros a la semana o más.

Los investigadores les solicitaron llenar unos formularios detallados acerca de sus rutinas de entrenamiento, su historial médico y sus hábitos.

A continuación, realizaron una tomografía del corazón de los corredores con el fin de detectar aterosclerosis.

Entre ellos, dieciséis corredores demostraron no tener placa en sus arterias. El resto presentaba algunos depósitos: doce mostraban pequeñas cantidades, otros doce presentaron niveles moderados y diez de ellos tenían cantidades preocupantes de depósitos de placas.

No obstante, cuando los científicos compararon los historiales médicos de los hombres corredores con los resultados de sus tomografías, encontraron poca relación entre su promedio total de carreras y la cantidad de placa que tenían en las arterias. Aquellos que habían corrido más maratones no presentaban menor placa arterial ni mayor, que quienes habían estado en menos carreras, lo cual indica que correr durante mucho tiempo no aumenta la gravedad de las enfermedades cardiacas.

Por otro lado, un historial de fumador empedernido y altos niveles de colesterol demostró tener relación con mayores niveles de placa, en especial en hombres que habían comenzado a correr más tarde.

La buena noticia es que estos descubrimientos indican que años de correr arduamente no dañaron el corazón de los hombres, comentó William O. Roberts, profesor de Medicina Familiar y Comunitaria en la Universidad de Minnesota, quien dirigió el estudio publicado en Medicine & Science in Sport & Exercise. De hecho, todas esas carreras probablemente ayudaron a mantener limpias las arterias de algunos corredores.

Pero el ejercicio tampoco evitó que aquellos que tenían antecedentes de una vida poco saludable, en especial los fumadores, desarrollaran enfermedades cardiacas.

“Al correr, no puedes dejar atrás a tu pasado”, dijo Roberts.

Por supuesto, este estudio fue relativamente pequeño y se centró en hombres caucásicos con los recursos suficientes para competir durante años. No queda claro si los resultados se aplican por igual a otras personas u otros deportes. (Roberts y sus colaboradores publicaron un breve estudio a principios de este año donde se consideraba a mujeres que corrían maratones y que casi no presentaban placa en su corazón).

Este tipo de estudio también puede demostrar únicamente una correlación entre el entrenamiento y la salud del corazón. No demuestra que correr ocasiona cambios en el corazón de forma directa.

Aun así, los resultados pueden ayudar a reducir la preocupación de algunos corredores y de sus familias en lo que respecta a la exigencia cardíaca del entrenamiento a largo plazo. Pero si desperdiciaste tu juventud fumando y alimentándote mal, o en tu historial familiar hay antecedentes de cardiopatías, quizá deberías hablar con tu médico acerca de practicarte una evaluación cardíaca, comentó Roberts, aunque hayas finalizado un maratón o dos o hasta cien.

Deja un comentario