Opinión

COSTUMBRE QUE HAY QUE INCITAR 

Por: Lic. Ramón De La Paz

 

(Nombre de personas meritorias a vías y edificios  públicos).

 

Dando seguimiento al entusiasmo que expresa haber notado el Ing. Carlos Diloné, en su publicación titulada “EMPODERAMIENTO POPULAR EN VILLA CENTRAL”, y el que personalmente he visto y me ha manifestado, y lo que debe constituirse en una norma, todo ello, me induce a escribir lo siguiente:

Que al momento de cambiar el nombre de un Distrito o Municipio, nombrar una calle u obra pública importante, por lo general los ayuntamientos y las autoridades no toman en cuenta al pueblo, y por lo tanto no aplican el curso legal requerido.  Por lo que me atrevo a decir que muchas de las vías o edificios públicos del país están identificadas con elecciones injustas y carentes de base legal de sustentación. 

En el país,  personas con poder político y/o económico realizan nombramientos de  vías o edificios públicos con el nombre de sus familias, mostrando con desdén el nepotismo que les envuelve. Puede que en algunos casos la distinción sea merecida, pero si no cumple con los requerimientos establecidos, violan la ley creada para tales fines.

Fortuitamente, la tradición de colocar el nombre de personas meritorias a vías, escuelas, complejos o edificios públicos, es una costumbre que hay que estimular ya que sirve de ejemplo a los demás.  Es la mejor manera de estimular, el que los ciudadanos comprendan que sus esfuerzos y buen comportamiento podrían ser tomados en cuenta, lo cual constituirá un orgullo para sus descendientes.

Siempre y cuando se haga cumpliendo los requerimientos legales

La ley Núm. 49 del ocho  de noviembre de 1966, la cual modificó la ley 2439 del 4 de julio de 1950, creada en principio para regular estas designaciones, que establece lo siguiente: “”Cuando se vaya a asignar el nombre de una persona viva o que tenga menos de 10 años de haber fallecido, a edificios, obras, vías, calles, carreteras, cosas o servicios públicos dependientes del Estado, de los municipios u otros organismos autónomos del Estado, se requerirá una ley para la asignación del nombre. Del mismo modo se hará por ley la designación de los parajes de los municipios”.

Los Ayuntamientos quedan con facultad de hacer las mismas designaciones, mediante resoluciones, que deberán ser remitidas al Congreso Nacional para su aprobación o rechazo.

Con respecto al tema, aprovecho para manifestar mi confusión y preguntar y encontrar respuesta, de la situación de la Escuela construida al lado del viejo tanque de acumulación de agua que utiliza el consorcio azucarero, inaugurado por la Secretaria de Estado de Educación, en mayo 2008, con el nombre de Alvida Marina Santana Acosta, por la suma de RD$27, 605,487.65;  al cual le desprendieron las letras que formaba dicho nombre y que en la actualidad el centro educativo presenta el nombre “EL TANQUE”.

Es tiempo de pensar, no de dejarnos llevar por la ola del inmediatismo y cumplir con lo que ordena la Ley.

 

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