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El presidente brasileño vuelve a ser acusado de corrupción

SÃO PAULO — El presidente de Brasil, Michel Temer, volvió a ser acusado de corrupción el jueves, en momentos en que intenta terminar su mandato y poner en marcha un ambicioso paquete de reformas económicas.

Durante sus últimos días en el cargo, el procurador general Rodrigo Janot acusó al mandatario brasileño de cometer los delitos de obstrucción a la justicia y asociación ilícita. En agosto, Temer evitó ser juzgado en un caso basado en la misma investigación al persuadir a suficientes miembros de la Cámara de Diputados a que bloquearan las acusaciones antes de que llegaran al Supremo Tribunal Federal, la única institución donde los funcionarios electos pueden ser procesados debido al fuero.

Los nuevos cargos son la culminación de un par de semanas muy ocupadas para Janot, cuyo nombramiento vence el día 18. En los últimos días ha acusado a los dos predecesores de Temer, Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, de ejecutar un plan que desvió miles de millones de dólares de la tesorería brasileña.

En el caso más reciente contra Temer, la Cámara de Diputados tendrá que volver a votar si debe ser enjuiciado en el máximo tribunal. Aunque los analistas creen que el mandatario volverá a evitar el enjuiciamiento por el desgaste de los brasileños y las preocupaciones ante la reciente agitación política, es probable que deba pagar algún precio por librar ir ante el tribunal, posiblemente obstáculos a su agenda de reformas. Necesita el respaldo de al menos 172 de los 513 legisladores.

En junio, Temer se convirtió en el primer presidente brasileño en ejercicio que enfrenta cargos criminales cuando el fiscal lo acusó de aceptar un soborno de 152.000 dólares y a principios de agosto la cámara de diputados votó a favor de evitar que Temer se sometiera a juicio en ese caso. En las semanas previas a la votación, el mandatario distribuyó millones de dólares en dinero federal a los principales distritos del congreso, en lo que algunos críticos calificaron como un esfuerzo para influir en los legisladores.

Temer ha negado vehementemente todas las acusaciones y trató de que Janot retirara todos los casos en los que se le involucraba, argumentando que las acusaciones tenían motivos políticos. Esta semana, el Supremo Tribunal Federal negó la solicitud del mandatario.

A pesar de tener un índice de aprobación de un solo dígito, Temer ha sido respaldado por el sector empresarial al presentarse como el único líder capaz de sacar a Brasil del atolladero económico causado por sus predecesores, del ahora opositor Partido de los Trabajadores. Y aunque él ha consumido gran parte de su capital político en el congreso, se espera que un reciente giro de la investigación le favorezca.

Tanto los primeros cargos como los más recientes se basan en el testimonio de los altos ejecutivos de JBS, el emporio cárnico de Joesley Batista y su hermano Wesley. Como parte de una negociación que les permitió evitar la prisión, los hermanos testificaron que Temer y otros políticos habían aceptado sobornos.

Como parte de ese caso, Joesley Batista grabó en secreto una reunión con Temer en su residencia de Brasilia. Sin embargo, existe otra grabación en la que Batista parece cuestionar la fiabilidad de los testigos.

En esa grabación, que surgió la semana pasada, Joesley Batista sugiere que tuvo contactos con un exfiscal de la oficina del procurador general mientras negociaba un trato.

Tras la aparición de la nueva grabación, Janot revocó la inmunidad de Batista y de la otra persona escuchada en el audio, Ricardo Saud, exejecutivo de J & F Investimentos, la empresa que controla a JBS. Los dos hombres han sido acusados ​​en el último caso contra Temer y se entregaron a la justicia.

La grabación reduce el impacto político de las nuevas acusaciones, según João Augusto de Castro Neves, directivo del Grupo Eurasia, una consultora de riesgos. “Esto refuerza nuestra opinión de que Temer derrotará con facilidad la segunda moción en su contra”.

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