Historia

Historia e identidad


La historia no es solo un relato del pasado que nos permite entender el presente. Es también un presente que se tiene que interpretar en su contexto histórico, para forjar el futuro.

Se distorsiona la identidad de los dominicanos de hoy, cercenando la historia que nos dio origen; cuestionando al Estado o Nación que es la República Dominicana, y que representa a los habitantes y ciudadanos que son el pueblo dominicano.

Las estadísticas y demografía muestran que el 73% de la población, es racialmente una mezcla de blancos y negros que ha estado ocurriendo por más de 500 años.

Según la ONU, el dominicano tiene 58% de genes europeos, 35% del África subsahariana y un 7% de origen indígena o asiático. Ese es el resultado de medio milenio de mestizaje.

La historia del pueblo dominicano no comienza un 27 de febrero de 1844, cuando nace la República Dominicana.

Vacío histórico de 3 siglos (1504‐1804)

Cuando cuentan su historia, los haitianos toman como punto de partida el 1492.

Relatan los primeros 50 años, para describir a un invasor español que extermina a los taínos, de quienes los rebeldes haitianos se consideran herederos por el acto de violencia por el que surge el Estado Haitiano, en 1804.

Crean un hiato o vacío de 3 siglos en la historia, para negar la existencia, origen y legitimidad del pueblo dominicano.

Nuestros antepasados fueron los colonizadores, no los conquistadores. Se quedaron en la sierra y valle del Cibao, olvidados por España, al punto de regalarnos a Francia en dos etapas.

Los conquistadores ya nos habían abandonado por la riqueza de Tierra Firme, antes de pasar 50 años del descubrimiento.

Identidad lingüística hispánica

La República Dominicana celebrará en 28 años, dos siglos como el Estado que representa al pueblo dominicano del siglo 21.

El dominicano tiene una identidad definida en el ámbito hispánico, que no se debe a la raza, por su mezcla, sino al mundo nuevo que es esta bella Isla.

Si ahora contamos 10 millones de habitantes, con un millón llegados en este siglo 21 desde Haití, y lo comparamos a los tres millones de habitantes de hace 50 años, salta a la vista que estamos siendo invadidos, como nunca antes.

Seremos asimilados, si no afirmamos nuestra identidad hispánica dentro de un Estado dominicano soberano.

Con ello, se aclaran las ambigüedades con que en el siglo 21, los desinformadores confunden a la opinión, en las redes, con palabras fuera de contexto como racismo, xenofobia, derechos, discriminación, crisis humanitaria, etc.

Haitianidad versus dominicanidad

El Estado dominicano determina sus ciudadanos y delimita cómo asimila a los haitianos que culturalmente deseen integrarse.

Lucha para que Haití se consolide como Estado soberano, favoreciendo que encuentren allá el espacio de su haitianidad.

No puede ser política del Estado dominicano la asimilación de los haitianos, como solución al problema político del estado vecino y su incapacidad para dar sustento a su población.

Plataforma y puente de culturas

La República Dominicana es un enlace entre Europa y el Nuevo Mundo, contando con primicias que la diferencian de sus vecinos del Caribe, jugando un rol trascendental en su historia, al igual que ahora.

Su devenir como Nación ha sido en búsqueda de su identidad, desde Colón hasta ser un destino turístico donde coinciden chilenos y rusos, europeos y americanos.

El futuro que puede ser

Promovemos un pueblo que es amistoso y hospitalario, no porque ayude al turismo, sino porque de la desgracia que fue la extinción de los taínos en el siglo 16, surgió un pueblo tolerante e integrador que pervive cinco siglos después.

Con un Rafael Solano que nos puso a cantar Por Amor; un Juan Luis Guerra, que hace que Llueva Café en el Campo, Maridalia Hernández, Para Quererte, y la joven Aisha Syed con su violín clásico, transmitimos con la música por el mundo, esa alegría de vivir que llevamos cinco siglos cultivando.

Podemos en dos generaciones lograr que a 200 años de haberse fundado la República Dominicana, seamos primos inter pares, de una región insular próspera.

No se lograría, si los problemas que afectan a la Isla y a Haití, se trataran de resolver de espaldas y sin contar con los dominicanos.

Privilegios de ser dominicanos

Ser dominicano es un privilegio que millones de personas en el mundo nos envidian.

Ser dominicanos es un estado de ánimo, de felicidad. Este es un país muy especial.

Ser dominicanos es un derecho que implica el deber de erradicar la mediocridad, lo fácil, para substituirla con la superación, la tolerancia, y la generosidad.

La identidad dominicana es un producto de su historia, su lengua, sus tradiciones y costumbres. En síntesis, es hija de su historia, no de ser una etnia o raza.

Pero lo mejor de la identidad dominicana es la que está por venir, la que construiremos juntos para el 2044.

Los dominicanos somos de todos los colores y el mundo reconoce nuestra singularidad.

¡Somos diferentes!

¡Dios, Patria y Libertad!

¡Que viva la República Dominicana!

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