Historia

IGLESIA DE FUNDACIÓN MOTIVA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO CATÓLICO DE BARAHONA

LAS INTRÍNGULIS DE LA CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO CATÓLICO

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

El 26 de febrero del año 1922, las condiciones del Templo Católico de Barahona eran muy pésimas, tan deteriorada se encontraba la Iglesia, que en el periódico La Hora de Azua, se publicó un artículo donde se cuestionaba “que no es posible que la Iglesia de Fundación sea mejor que la de esta cabecera? Seguro!”.

A partir de ahí se inició una campaña en contra del Padre Miguel Domingo Fuertes, la publicación continuaba de la manera siguiente: “que dice la gente que el Ilustrado Cura de almas de esta ciudad, jamás invitó al pueblo en sus escasos sermones a laborar en pro de la construcción de un templo? Sensible!

Que atacaremos a los débiles y a los Fuertes, de igual manera, hasta darle Iglesia al pueblo: No hay duda!”

Se llamaba la atención de Monseñor Nouel, a los fines de que se enterara de estos asuntos descuidados, por el bien de la religión en estos lares.

El síndico de Barahona se dedicó a atacar al Padre Fuertes, aparentemente sin motivos razonables. El pueblo de Barahona que conocía a ambos, se indignó con la conducta del Síndico en cuestión, quien acabó por pedirle perdón por su conducta, cuando el Padre Fuertes bautizó a una hija suya en estado de gravedad.

El 7 de Abril del 1923, motivado por la campaña de descrédito el Padre Fuerte le dirige una misiva al Arzobispo Nouel en la que desnuda su alma y le expresa lo siguiente: 

“Excmo. y Rvdmo. Sr:

Bajo la Impresión de la mayor pena que ha embargado mi ánimo en mi corta vida, me dirijo a V. E. con el carácter de Padre, Maestro y Arzobispo.

Mi resolución es de las que quiebran y desgarran el corazón y enloquecen la mente: es dejar el cargo de Cura de esta parroquia con que V. E. me honró hace trece años y en la que he consumido la más noble parte de mi existencia.

Las razones son: la defensa de mi dignidad y mi honor atropellados por un insignificante grupito de mal llamados periodistas, ni una sola persona de responsabilidad y carácter de Barahona, que se han ensañado conmigo lanzándome toda clase de injurias y desconsideraciones sin el más leve motivo. Cómo se que no cejarán y presumo que hasta pudieran faltarle a V. E. si continuase en este cargo, prefiero retirarme para que no se llegue a este extremo.

Ningún cargo consistente puede hacérseme, y de ello podría convencerse S. S. si ordenase una secreta investigación, no para hacerme desistir de éste mi inquebrantable propósito, sino para que V. E. me crea siempre digno de su aprecio.

No ha muchos días tuve un amago de apoplejía, y los doctores me recomiendan la tranquilidad y calma que no tengo.

Al dejar la parroquia salgo tan pobre que todos mis bienes son la esperanza en la Providencia, pero ésto me bastará, ayudándome a ser digno de ella con mi rectitud moral y mi firmeza de carácter.

Sólo le ruego, amantísimo Padre, me permita permanecer aquí mientras arreglo algunos asuntos personales y me conceda licencia para celebrar la Santa Misa.

Después iría a la parroquia que V. E. me ordenase, órdenes que significarían para mí que no he perdido, que es lo constituiría mi más legítima satisfacción. Las lágrimas quieren empañar mis ojos, y los sollozos me ahogan: ahora con más reverencia que nunca y con mi alma en los labios, le pide su paternal bendición y le besa su pastoral anillo el más humilde de sus hijos en Xto.

(fdo.) Miguel Fuerte”

La decisión adoptada por el Padre Fuertes, fue aceptada por el Arzobispo, no sin antes lamentar muchísimo tal decisión, ya que dejaría vacante la parroquia y sobre todo, por los motivos y las causas que le inducían a ello. 

Para el 15 de Agosto de 1924, es nombrado nuevamente, como cura interino de Barahona el Padre Fuertes, y entre las razones argumentadas por Monseñor Nouel, se establecía que “conviene nombrar un sacerdote de Nuestra confianza que, por el tiempo de Nuestra voluntad, sirva a la parroquia de la Ssma. Cruz de BARAHONA, y considerando que en la persona del señor Presbítero MIGUEL FUERTES concurren las dotes y condiciones que para el caso se requieren y son necesarias, hemos venido en nombrarle y por las presentes le nombramos CURA INTERINO, de la expresada Parroquia…….”.

Durante el mes de Septiembre de 1924, se habría remitido el nombramiento definitivo del Padre Fuertes, esta vez con la encomienda de  que “al aceptarlo pondrá todo su empeño porque se lleve a feliz (término) la realización de la fabrica de esa Iglesia Parroquial.

Espero que Ud. pondrá todo su empeño en ello, y que no desmayará en su labor hasta verla coronada por el éxito. Aproveche la buena oportunidad que le ofrecen tanto el señor Delmonte como la Compañía, informándonos de cuando en cuando de la rápida marcha de los trabajos”.

El 16 de Mayo de 1925, mediante misiva dirigida por el Padre Fuertes a Pérez Sánchez, Secretario del Arzobispado, éste le informa sobre los avances de la construcción del templo católico de Barahona, y le dice: “El edificio está terminado, techado y con cielo raso. Falta el pavimento; ya está encargado el mosaico. Los cristales de los ventanales y rosetones están en trato. Así como puertas y ventanas. La ornamentación interior dependerá de los fondos que se recauden o mejor dicho se reduzcan a efectivo: tenemos en cartera 1,800 $ valor de solares cedidos por el H. Ayuntamiento, 1,000 $ del presupuesto que ingresaron trimestralmente.

Falta por contribuir el Pueblo, los particulares de la Central y Bateyes, y lo que Rifas, Beneficios y Certámenes puedan dar, y como 350 $ al cobro.

Puede asegurarse el éxito, pero aunque la obra no termine ahora mismo, el plazo no es largo.

También está en construcción una iglesia en Enriquillo, que se terminará antes y es la de la Común cabecera, pues el dinero todo está en caja. Igualmente la de Paradís, aunque está con algo más de lentitud, también puede asegurarse su terminación dada la fe del pueblo por Nuestra Señora de la Altagracia. Todas de cemento armado.”

El estado de salud del padre Fuertes, para mediados del año 1925 se encontraba muy deteriorado, por ello Monseñor Nouel le envía un telegrama a Isidoro Gracia, padre de María Montés y Cónsul de España, con asiento en Barahona, fechado el 13 de Noviembre de 1925, donde le suplica que hable con Fuertes a los fines de ser sometido a un tratamiento médico en la Clínica Padre Billini ubicada en Santo Domingo, ya que esa era la recomendación del Doctor Ellis Geraldino, la que resultaba del agrado de esa Superior Curia. El Padre Fuertes, consideró que era innecesario ir a la Clínica Padre Billini.

Aunque mejorando un poco, su salud no era buena, no pasaba noche sin una crisis asmática, algunas violentísimas, confiaba en que la vacuna le daría buenos resultados. El 16 de diciembre del 1925, continuaba esperando los vidrios de la Iglesia en el próximo vapor y decía: “una vez aquí, la terminación de la Iglesia será cosa de semanas, también a la Iglesia de Paradis (Paraiso), está casi terminada, se está poniendo el techo.”

El Padre Fuertes había estado recluido por varios días en el Hospital del Batey Central, donde le diagnosticaron lesión en dos válvulas del corazón y, por lo tanto, las crisis asmáticas de origen cardíaco.

Aún interno en el Hospital del Batey el Padre Fuertes, Monseñor Nouel le pide a éste, en fecha 13 de Enero de 1926 “el último empuje al nuevo templo, ya que en él están comprometidos el buen nombre de UD. y el de Monseñor.”

Era tan grande el deterioro en la salud del padre Fuertes, que pidió en fecha 18 de Enero de 1926, dar licencia para que el Presbítero Maggiolo de Duvergé, se encargara de sus obligaciones, mientras salía del Hospital.

A bordo del vapor Holandés “ARCHILLES”, llegó a Santo Domingo, una caja conteniendo una imagen de cartón madera para la Iglesia de Barahona, marcada M.T. y consignada al señor Manuel Toral, la cual fue desembarcada en el Puerto de Barahona por la Goleta la Julia, propiedad del Ingenio Barahona, el 14 de Enero de 1926.

Lamentablemente, el Padre Fuertes sale de Barahona a bordo del vapor de la línea norteamericana Clyde Line (el vapor americano), posiblemente el 9 o 10 de Febrero de 1926, falleciendo el 2 de marzo de 1926, a las 11:00 p.m., en las anexidades de la Iglesia de Santa Clara, a la edad de 55 años.

Finalmente no pudo ver acabada en su totalidad, la obra que con tanto ahínco se esmeró en construir, sin embargo dejó las huellas del hombre de bien, del visionario, del benemérito e ilustrado,  del hombre de ciencia notable. Siempre fue considerado de una mentalidad poco común, había profundizado en ciencias naturales y sus opiniones sobre el suelo y la flora, tenían que ser consideradas como decisivas.

 

 

 

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