Opinión

¿Invasión haitiana?

Por: Henry Terrero

Decir que los hatianos van a invadir o que están invadiendo R.D. es como decir que Miami en el futuro se llenará de cubanos. 
Los haitianos llegan desde 1916 hasta nuestros días. Son 102 años llegando de forma descontrolada a nuestra Quisqueya. El 30 o el 40% de los dominicanos, en la actualidad, es de origen haitiano. Asúmelo.

Resumidamente trataré de explicar el proceso histórico de la invasión pacífica haitiana. Nacido y criado en el sur, Barahona (la zona mas afectada) entendemos y conocemos la cuestión.

Con la intervención o invasión de los EEUU en República Dominicana en 1916 se crearon las grandes industrias del cultivo de azúcar. Algún listillo gringo se percató que teniendo a Haití tan cerca podían traer mano de obra barata o cuasi-esclava. En este período se trajeron cientos de miles de haitianos. Total, los vencidos dominicanos no podrían oponerse, aunque quisieran.
Cuando los americanos se marchan en el 1924 los ingenios de azúcar siguen en manos de los industriales americanos. Para aquel entonces los grandes agricultores del sur y del éste dominicano abrían seguido los pasos de los gringos, y sus plantaciones de cacao, café, víveres, etc., estaban llenas de haitianos. Toda la sierra de Bahoruco y la cuenca del río Yaque del Sur se llenaron de haitianos trabajando en la agricultura.
Ya con Trujillo en el poder, los trujillistas se percatan de la situación insostenible en los pueblos fronterizos. Donde los haitianos casi superaban a los nacionales. Bueno, fueron muchos los motivos que dentro de la mente retorcida trujillista dieron pie a la triste célebre masacre del perejil de 1937. Y las posteriores deportaciones en masa. 
Es importante saber que en este período sólo se deportaron a los haitianos nacidos en Haití y que no hablaban el español perfecto. El idioma español fue el instrumento utilizado por las fuerzas del régimen para diferenciar a los haitianos de los dominicanos negros. Esto dio como resultado que los hijos y nietos de haitianos no fueran expulsados, puesto que por cuestiones complejas, gozaban de nacionalidad Dominicana y naturalmente hablaban perfecto español. Peña Gómez es uno de estos chicos. Por poner un ejemplo.

Con Trujillo y la nacionalización de los ingenios no se detuvo la inmigración haitianos, si no, que sólo entraron la mano de obra imprescindible para el funcionamiento de los ingenios. Aunque por la frontera con Pedernales (menos vigilada) pasaban algunas familias haitianas para emplearse en la caficultura, que estaba en su mejores tiempos.
Después del asesinato del tirano la cosa cambia. En la práctica y por los problemas sociables que atravesaba Quisqueya, se adoptó una política de frontera abierta. Cuando el Dr. Balaguer llega al poder se firmaron tratados donde el gobierno haitiano de Papa Doc y sus posteriores homólogos se comprometía a enviar a miles de trabajadores ( braceros) por año. Una vez más R. D. recibía cientos de miles de haitianos. En Haití se corrió la voz del llamado “milagro económico dominicano” y cientos de miles o millones de haitianos se pasaron a la parte oriental de la isla en busca del “sueño dominicano”. Todo esto ante la mirada indiferente de las autoridades.

Esta llegada descontrolada y la poca eficacia de las instituciones dieron como resultado la precarización de los sectores laborales más importantes. El agropecuario y el de la construcción. Como todo sector económico se regían por la máxima de economía oferta y demanda. Los haitianos cobraban menos de la mitad que un dominicanos por mismo trabajó. Esto dio como resultado que más del 80% de los empleos de dichos sectores fueran ocupados por haitianos. Aun siendo ilegal su contratación y en perjuicio de la Constitución. Todo esto bajo la mirada cómplice de los gobiernos, en beneficios de los empresarios y agricultores (mano de obra barata) y en detrimento de la mano de obra Dominicana. 
Como es ley de vida estas miles o millones de personas tuvieron hijos y para sorpresa de todos a sus hijos (por deficiencia e incompetencia de la JCE) se les concedía nacionalidad Dominicana, aun cuando sus padres carecían de documentos y la expresa prohibición constitucional. Esta situación, sumada a la alta tasa de natalidad de los haitianos dio como resultado una nueva generación de dominicanos. Los dominico-haitianos (dominicano de origen haitiano) que son en la actualidad parte importante de Quisqueya. Y muchos de los cuáles reniegan de su historia, tal vez para no sentirse marginados en una Sociedad eurocentrista.

Seguro te preguntarás. ¿Dónde estaban los Dominicanos que permitieron todo esto?

La mayoría de estos haitianos se congregaban en los bateyes y las plantaciones agrícolas en la parte sur de R.D. Siendo el sur la región más marginada y olvidada muchos dominicanos sencillamente no tenían conocimiento de lo que sucedía, hasta que fue demasiado tarde. Y los que conocían lo que sucedía sencillamente les daba igual.

Cuándo se abandona el modelo económico agrícola, que para entonces ( en los gobiernos del PRD y posteriormente del PLD) se venía reemplazando por una economía mas industrial y de servicio, toda esa población haitiana abandona las plantaciones y las montañas de café y se traslada hacia las grandes ciudades como Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata, Samaná, etc., es cuando los dominicanos vemos la magnitud del asunto. En este período (1970-1990) los haitianos y su prole (casi todos con nacionalidad Dominicana) abandonan los campos y se desparramaron por toda Quisqueya, principalmente en los barrios de Santo Domingo, donde eran utilizados para trabajar en la construcción y en la floreciente centralización económica de Santo Domingo.
Pero la cosa no termina ahí. Con la triste tragedia del terremoto en el 2010 cientos de miles de haitianos (una vez más) se desparramaron por Quisqueya. En esta ocasión, debido principalmente a la liberación de los medios de comunicación esta nueva ola de inmigrantes no pasa desapercibida. Esta vez los dominicanos reconocen lo que llevaba décadas pasando. Y Aunque sus reclamaciones no han servido de nada es algo.

Ahora, aunque un poco tarde los dominicanos quieren acabar con esta situación, por esta razón se le quiere acusar de racista y xenófoba. La política de fronteras abiertas es una traición evidente a la dominicanidad. La regularización y expulsión (de quien no reúna los requisitos) es una reivindicación legítima. Y aunque a los dominico-haitianos se les otorgo la racionalidad de forma ilegal y fraudulenta quedará por ver el desenlace. Aunque para mi ya son dominicanos. Quitarles la nacionalidad a esos muchachos viejos, jóvenes y niños (como plantean algunos) sería un precedente peligroso. Los dominico-haitianos son la evidencia irrefutable de la solidaridad e integración Dominicana.

No debemos olvidar que los haitianos, en principio no vinieron, se les trajeron. Se les explotó como si fueran animales. Primeros los gringos y después los industriales y agricultores dominicanos. En todo esto sólo existen dos víctimas el pueblo haitiano y el pueblo dominicano. 

Los haitianos tienen que entender la realidad del pueblo dominicano, un pueblo menos pobre que Haití pero, pobre igualmente. Nosotros no podemos cargar con las responsabilidades del gobierno haitiano. Así como nadie carga con las del pueblo dominicano. La llegada descontrolada y desordenada de haitianos, a empobrecido de manera sistemática al pueblo dominicano y aunque no es vuestra culpa, a nosotros nos afecta económica y culturalmente, es lo que sucede cuando una nación acoge más inmigrantes de los que puede.

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