Historia

José Agustín Caballero

CABALLERO

Educación, Cuba


José Agustín Caballero (1762-1835). Filósofo, orador, ensayista y maestro. Es uno de los grandes impulsores del pensamiento reformista que animaría el pensamiento cubano de avanzada a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

Nacido en La Habana el 28 de agosto el año de la ocupación británica, fue el séptimo hijo de un matrimonio constituido por criollos de abolengo. Brilló como alumno y, luego, como profesor, en el recién establecido Real Colegio Seminario de San Carlos y San Ambrosio (1774). Vistió los hábitos clericales tras graduarse de Bachiller en Artes (1781) y desempeñó, mediante dispensa, la Cátedra de Filosofía, cuya propiedad obtuvo 4 años más tarde. Alcanzó los grados mayores de licenciado y doctor en Sagrada Teología en la Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana (1787), donde ejerció, posteriormente, como miembro de tribunales de oposición y decano de la Facultad de Filosofía.

Durante largo tiempo, se mantuvo en el claustro del Seminario; fungió como director (1794), secretario sustituto (1796) y titular de la Cátedra de Escritura y Teología Moral desde 1804 hasta su muerte. Todo ello contribuyó en su orientación hacia “una sana y pacífica teología”. Se le considera un continuador aventajado de los afanes innovadores del obispo José de Hecheverría en los estudios superiores, especialmente, por su interés en librarlos del dogmatismo ideológico y metódico de la escolástica. En 1796, concluyó su Filosofía electiva, un texto esencialmente docente y concebido para una exposición sistémica, del cual sólo llegó a editarse póstumamente el primer tomo, correspondiente a la Lógica. No obstante, el libro permite apreciar aspectos de su alegato a favor de un pensamiento crítico y liberado de exclusividades de escuelas y autores, más evidente en sus artículos periodísticos sobre temáticas afines, despojados de la intención y el lenguaje estrictamente académicos. Si bien hace referencia a conocidos filósofos modernos empiristas, el centro de sus argumentaciones es el racionalismo cartesiano, que intenta conciliar, además, con lo auténtico y todavía valioso del aristotelismo. En este sentido, muestra afinidad con su contemporáneo Juan Benito Díaz de Gamarra (1745-1783), quien tiene una importancia similar a la suya –aunque relativamente precedente— en el contexto del virreinato de Nueva España. Deviene uno de los intelectuales que une el pensamiento en Cuba al fluir de la corriente reformista que, desde mediados del siglo XVIII, se manifiesta en las principales ciudades de América sujetas al imperio español. Sus más descollantes discípulos y sucesores, más allá de la enseñanza de la filosofía, Félix Varela (1787-1853), José Antonio Saco (1797-1879) y José de la Luz y Caballero (1800-1862) –su sobrino- amplían, profundizan y actualizan los esfuerzos de Caballero para conducir el pensamiento hacia la modernidad y ponerlo en sintonía con el progreso requerido concretamente por la sociedad colonial cubana.

La esfera de influencia de su labor se amplía cuando integra el cuerpo de redactores del Papel Periódico de La Habana, desde su fundación, a fines de 1790, bajo el auspicio del capitán general Luis de las Casas, el mejor representante del despotismo ilustrado en Cuba (1790-1796). Caballero es director ocasional y también redacta la historia de la publicación, hasta 1794, recogida por Antonio Bachiller Morales (1812-1894) en el segundo tomo de sus Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción pública en la isla de Cuba (1859-1861). En la multiplicidad de sus artículos, exhibe enciclopedismo y sincera preocupación por el país de origen. Mediante ellos, intenta persuadir para crear una sociedad patriótica, reformar las costumbres, impulsar el avance del conocimiento científico y su aplicación práctica, junto a otras acciones necesarias al buen desenvolvimiento social. Como parte del criticismo inherente a la Ilustración, censura acremente los vicios, la ociosidad y el lujo desmedido. Uno de sus artículos más citados es “En defensa del esclavo” (aparecido bajo el seudónimo de El amigo de los esclavos en las ediciones de los días 5 y 6 de mayo de 1791), en el cual califica esa institución como “la mayor maldad civil que han cometido los hombres” y que parece examinar como juez y parte, al combinar argumentos filantrópicos y cristianos, propios de un sacerdote católico, con los utilitarios, en razón de los intereses de propiedad que se atribuye la burguesía esclavista. Difunde sus Reflexiones que tratan sobre el discurso de la educación de las mujeres (1802). También escribe textos de crítica literaria en los que se manifiesta como un abanderado del buen gusto y la racionalidad neoclásicas, como en  Carta de un amigo sobre las tareas literarias (1794) y el Teatro histórico, jurídico, político y militar de la Isla Fernandina de Cuba (1796),  publicado por su compatriota Ignacio José de Urrutia (1735-1795).

Igualmente sustanciales son las gestiones que emprende desde la Sociedad Económica de Amigos del País (1793). Desde 1794 y como miembro de la Clase de Ciencias y Artes, atiende el mejor modo de extender el número de escuelas primarias y la calidad de la enseñanza. También se le encarga la atención de las educandas de la Casa de Beneficencia, junto a otras tareas. Allí pronuncia su discurso “Sobre la reforma de los estudios universitarios” (6 de octubre de 1795).

Es famoso en diferentes modalidades de la oratoria. Han trascendido sus elogios fúnebres a Cristóbal Colón –con motivo del traslado de sus supuestos restos a la Catedral de La Habana— y Luis de las Casas, ambos de 1796. En el primero, que gira en torno al tema de la envidia y la oposición vida-muerte, exalta simultáneamente al Almirante y la ciudad natal del hablante, al tiempo que deja traslucir sus propios conflictos entre verdades de fe y razón, religión y ciencia, obediencia y libertad de elección.

Se le reconoce como el redactor del primer proyecto de gobierno autonómico hecho en Cuba, incluido en sus Escritos varios como Exposición a las Cortes españolas (1811), defendido por intermedio del diputado Andrés de Jáuregui, su compatriota. Postula la descentralización administrativa y una reforma de la legislación acorde con la situación particular de la Isla de Cuba. Aduce, sagazmente, que entre el cuerpo nacional y sus miembros existen derechos y deberes recíprocos, con lo cual pretende un reconocimiento oficial del estatuto de provincia ultramarina para la colonia y la posibilidad de una participación criolla en el ejercicio del poder político. En el ideario de Caballero, la existencia de un régimen esclavista en la Cuba de entonces, amengua la proyección del liberalismo.

Falleció el 6 de abril de 1835 en La Habana.

En suma, Caballero resulta un notable exponente de una conciencia identitaria cubana en sus orígenes.

 

Bibliografía activa

Discurso pronunciado en la junta general de la Sociedad Patriótica de La Habana, el 11 de diciembre de 1796 [En honor de D. Luis de las Casas]. Imp. Del Gobierno, La Habana, 1796.

Sermón fúnebre en elogio del excelentísimo señor Don Cristóbal Colón, primer almirante, virrey y gobernador general de las Indias Occidentales, su descubridor y conquistador, pronunciado con motivo de haberse trasladado sus cenizas de la Iglesia Metropolitana de Santo Domingo a esta Catedral de Nuestra Señora de la Concepción de la Havana. Don Esteban Joseph Boloña, La Habana, 1796.

Panegírico en honor del gran doctor de la Iglesia San Ambrosio, Arzobispo de Milán, pronunciado el 7 de diciembre de 1797. Imp. de la Capitanía General, La Habana, 1798.

Elogio fúnebre del Excmo. Sr. D. Joseph Manuel González de Candamo, Obispo de Mylasa, pronunciado el 13 de octubre de 1801. Imp. de Esteban Boloña, La Habana, 1801.

Philosophia electiva. [Texto en español y latín]. Transcripción del original del siglo XVIII, versión castellana, introducción y notas por Jenaro Artiles. Estudios preliminares de Francisco González del Valle y Roberto Agramonte. Universidad de La Habana, La Habana, 1944. (Biblioteca de autores cubanos, 1. Obras de José Agustín Caballero, 1)

Escritos varios. Pref. por Roberto Agramonte. Ed. de la Universidad de La Habana, La Habana, 1956, 2 v. (Biblioteca de autores cubanos, 21-22. Obras de José Agustín Caballero, 2).

“Filosofía electiva / Exposición a las Cortes Españolas”. En: Las ideas en América Latina. Una antología del pensamiento filosófico, político y social.Primera parte. Tomo II. Del pensamiento precolombino al sensualismo (Selección e introducción de Isabel Monal), Casa de las Américas, La Habana, 1985, pp. 567-590 (Colección Pensamiento de Nuestra América).

Bibliografía pasiva

Agramonte, Roberto: José Agustín Caballero y los orígenes de la conciencia cubana, La Habana, Úcar y García, 1952.

González del Valle, Francisco: “Páginas para la historia de Cuba: documentos para la biografía del Padre José Agustín Caballero”, en: Cuba Contemporánea, La Habana, 29: 73-85, 1922.

___________________________________: Dos orientadores de la enseñanza. El Padre José Agustín y José de la Luz Caballero, Molina, La Habana, 1935.

González del Valle, Francisco  y Emilio Roig de Leuchsenring: “Bibliografía de José Agustín Caballero”. En: Homenaje al ilustre habanero Pbro. Dr. José Agustín Caballero y Rodríguez en el centenario de su muerte, 1835-1935, Municipio de La Habana, La Habana, 1935, pp. 24-27 (Cuadernos de historia habanera, 1).

Le Riverend, Julio: “Conciencia de la contradicción: el padre Caballero y la esclavitud”, en Santiago, Núm. 23, Santiago de Cuba, sept. 1976, pp. 171-180 y Letras. Cultura en Cuba. t. 6. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1989, pp. 233-239.

Luz Caballero, José de la: “A la memoria del Doctor Don José Agustín Caballero, en su Escritos literarios”. Ed. de la Universidad de La Habana, La Habana, 1946, pp. 178-197 (Obras de José de la Luz y Caballero, 6).

Méndez, Manuel Isidro: Notas para el estudio de las ideas éticas en Cuba (Siglo XIX: José Agustín Caballero, Félix Varela y José de la Luz y Caballero),Editorial Lex, La Habana, 1947.

Monal, Isabel: “Tres filósofos del centenario. El padre José Agustín Caballero (1762-1835)”, en Universidad de La Habana, La Habana, 32 (192): 111-116, oct.-dic. [1968] y Letras. Cultura en Cuba, t. 6., La Habana, Editorial Pueblo y Educación. 1989, pp. 215-220.

Vitier, Medardo: “La enseñanza del Padre José Agustín Caballero”, La filosofía en Cuba, Fondo de Cultura Económica, México, D.F., 1948, pp. 49-59.

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