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La comunidad científica explora un misterio milenario: para qué sirve el orgasmo femenino

Por CARL ZIMMER

 

Los biólogos evolucionistas ofrecen una nueva forma de pensar sobre el orgasmo femenino con base en una reconstrucción de su historia. Credit Getty Images

Los ojos son para ver, la nariz para oler. Muchos aspectos del cuerpo humano tienen propósitos obvios.
Otros, en cambio, no pueden explicarse fácilmente. Para los biólogos, pocos fenómenos son tan misteriosos como el orgasmo femenino.

Aunque los orgasmos son fundamentales en las relaciones íntimas de las mujeres, las raíces evolutivas de esta experiencia (una combinación de contracciones musculares, liberación de hormonas y placer intenso) han sido difíciles de descubrir.

Durante décadas, los investigadores han propuesto teorías, pero ninguna es aceptada ampliamente. Ahora dos biólogos evolucionistas se han unido a este debate al presentar una nueva forma de pensar sobre el orgasmo femenino, con base en una reconstrucción de su historia antigua.

En The Journal of Experimental Zoology, los autores concluyen que esta respuesta física se originó en los mamíferos hace más de 150 millones de años como una forma de liberar los huevos que se fertilizarían después del apareamiento.

Hasta ahora, pocos científicos han investigado la biología de animales relacionados para buscar pistas que resuelvan el misterio.

“En cuanto a los orgasmos, solo pensábamos en humanos y primates”, dijo Mihaela Pavlicev, una bióloga evolucionista de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cincinnati y autora del nuevo artículo. “No nos habíamos fijado en otras especies para llegar más profundo y buscar el origen”.

El orgasmo masculino nunca ha causado mucha conmoción entre los biólogos evolucionistas. El placer se vincula precisamente con la eyaculación, el paso más importante para transmitir los genes del macho a la siguiente generación. El placer anima a los hombres a entregar más esperma, lo que en términos evolutivos es una ventaja.

En el caso de las mujeres es más difícil descubrir el camino evolutivo. Las contracciones musculares que tienen lugar durante un orgasmo no son necesarias para que una mujer se embarace. Además, mientras que la mayoría de los hombres pueden experimentar un orgasmo durante una relación sexual, no es tan seguro que las mujeres lo hagan.

En una encuesta realizada en 2010, el 35,6 por ciento de las mujeres dijeron que no habían tenido un orgasmo en su última relación sexual. El motivo es en parte anatómico: el clítoris está físicamente separado de la vagina.

Aun así, varios científicos sospechan que el orgasmo femenino tiene una función biológica que todavía es favorecido por la selección natural. Solo necesitan encontrar cuál es tal función.

“Lo que me dice mi instinto es que algo con tanta importancia emocional (el placer intenso del orgasmo) debe tener consecuencias en la reproducción”, dijo David. A. Puts, un antropólogo evolucionista de la Universidad Estatal de Pensilvania.

Se han planteado numerosas hipótesis. El Dr. Puts y sus colaboradores han llevado a cabo estudios para analizar la posibilidad de que los orgasmos incrementen las probabilidades de que los óvulos de una mujer queden fertilizados por un hombre que le sea genéticamente atractivo.

A Elisabeth A. Lloyd, una filósofa de la Universidad de Indiana, no la convence lo anterior. En 2005, publicó un libro titulado The Case of the Female Orgasm, en el que revisa 18 teorías publicadas sobre la función del orgasmo. Ninguna contaba con evidencia sólida, concluyó, y muchas quedaron desmentidas por otros hallazgos acerca de la sexualidad humana. Años adicionales de investigación han fortalecido su escepticismo.

La Dra. Lloyd cree que la mejor explicación sobre el orgasmo femenino es que no tiene ningún propósito evolutivo. No es más que un derivado del orgasmo masculino. Ella cree que el orgasmo es para las mujeres lo que los pezones para los hombres.

Sin embargo, ahora la Dra. Pavlicev y su colaborador, Günter P. Wagner de la Universidad de Yale, defienden la idea de que el orgasmo femenino tiene una profunda historia evolutiva que se remonta a los primeros mamíferos.

Comenzaron por estudiar la vida sexual de otros animales y revisaron a fondo viejas revistas académicas poco conocidas para recabar información sobre especies que iban desde el oso hormiguero hasta el koala.

Se dieron cuenta de que muchas hembras de mamíferos secretan oxitocina y prolactina durante el apareamiento: justo las hormonas que secretan las mujeres durante el orgasmo. Además, en muchas de estas especies la manera de reproducirse es radicalmente distinta.

Mientras que las mujeres liberan un óvulo al mes, algunos mamíferos, como los conejos o los camellos, liberan un óvulo solo después de aparearse con un macho.

Los ciclos ovulatorios evolucionaron solo en algunas familias de mamíferos, incluyendo la nuestra, según los hallazgos de la Dra. Pavlicev y el Dr. Wagner. Antes de eso, nuestros antiguos ancestros mamíferos dependían de la ovulación resultante del apareamiento con un macho.

Las hembras de esos primeros mamíferos desarrollaron un clítoris dentro de la vagina. El clítoris solo se movió en las especies de mamíferos que evolucionaron hacia ciclos ovulatorios. Con base en estos hallazgos, la Dra. Pavlicev y el Dr. Wagner sostienen que el orgasmo femenino evolucionó primero como un reflejo para ayudar a las hembras a embarazarse.

Cuando los primeros mamíferos se apareaban, el clítoris mandaba señales al cerebro para disparar hormonas que liberaran un óvulo. Una vez que este se fertilizaba, las hormonas tal vez ayudaban a asegurar que se implantara en el útero.

Esta disposición ha funcionado muy bien para las hembras de mamíferos que se encuentran con machos solo en raras ocasiones. Les ayuda a sacar el máximo provecho de cada apareamiento.

Pero en cierto momento algunos mamíferos, incluyendo a los primates, comenzaron a pasar sus vidas en grupos sociales. Las hembras tenían acceso a encuentros sexuales con machos a menudo y el orgasmo como mecanismo ovulatorio ya no fue útil. Nuestras ascendientes hembras desarrollaron un nuevo sistema: liberar óvulos en un ciclo regular.

Como el propósito original del orgasmo se perdió, el clítoris se alejó de su posición original. El Dr. Wagner especula que este cambio fue parte de un desmantelamiento evolutivo de un sistema sensor: “No era deseable que la antigua señal hiciera ruido en el momento equivocado”, dijo.

“Básicamente, no sabemos por qué pasó esto”, añadió. Sin embargo, entre las especies de mamíferos, “es simplemente un patrón evolutivo muy fuerte”.

La Dra. Lloyd y el Dr. Puts han consideran que este nuevo estudio es una provocadora adición al debate sobre los orgasmos femeninos.

“Me da mucha emoción que se haya publicado”, dijo la Dra. Lloyd, “porque la gente comenzará a hablar sobre el orgasmo femenino y se dará cuenta de lo poco que sabemos sobre él, y empezará a pensar más sobre lo que debemos saber”.

Es posible que la nueva teoría aclare cómo evolucionó en primera instancia el orgasmo femenino, pero la Dra. Pavlicev y el Dr. Wagner dicen que eso no resuelve el debate sobre el papel que tiene actualmente para las mujeres. “Todos los caminos están abiertos”, dijo el Dr. Wagner.

Añadió que descifrar la historia del orgasmo femenino podría mejorar la medicina reproductiva.

“Creo que ves todo el sistema reproductor femenino un poco diferente cuando tienes un modelo de cómo pudo haber evolucionado”, dijo.

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