Opinión

La Importancia de la Batalla de La Fuente del Rodeo, en la Independencia Dominicana.

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

La reacción inmediata a la noticia recibida en Haití, de los sucesos ocurridos en Santo Domingo, el 27 de febrero del año 1844, fue apresurar al Presidente haitiano Riviére Hérard, a tomar disposiciones para reprimir el movimiento que atentaba contra la indivisibilidad política del territorio, con el fin de someter esta parte de la isla, de nuevo a la dominación haitiana.

 Sin haber declarado la guerra, Riviére Hérard autorizó por Decreto de fecha 4 de marzo de 1844, para marchar sobre la parte de la española, en seguida conformó una fuerza de “treinta mil hombres, con artillería compuestas de obuses y piezas de alto calibre”, según se verifica en su orden del 15 de marzo de 1844. Poco antes, específicamente el 10 de marzo, el ejército ya había emprendido su marcha hacia el este.

Riviére Hérard

Dividió el ejército en tres columnas, bajo su dirección suprema. La primera, en el centro, dirigida directamente por él, pasó por Mirebalais, Lascahobas con destino a Las Matas de Farfán, San Juan de la Maguana y el valle del río Yaque del Sur. La segunda, que era el ala derecha, en cuyo mando colocó al general Souffrant y al coronel Brouard, atravesó el llano del Cul-de-Sac, siguió el camino de los lagos, siendo Neyba el primer objetivo. Estos dos ejércitos tenían la encomienda de unirse en algún lugar en una fecha acordada, para juntos atacar Azua y luego marchar sobre Santo Domingo.

El tercer ejército, era el ala izquierda, compuesto por diez mil hombres, que estaban bajo las órdenes del general Pierrot, tenían la misión de invadir por Dajabón, cruzar el río Yaque del Norte, apoderarse de Santiago de los Caballeros y, por el camino de Moca y la Vega, juntarse con las fuerzas que venían del suroeste para atacar de manera simultánea la ciudad de Santo Domingo. Al parecer los haitianos esperaban, resistencia en la referida ciudad.

El primer ejército no tuvo dificultades en apoderarse de Las Matas de Farfán y de San juan de la Maguana, por lo que marchó rumbo a Azua, deteniéndose el 18 de marzo frente a esta ciudad, en espera del segundo ejército.

Aquí la importancia de la Batalla de La Fuente del Rodeo

El segundo ejército se tropezó con grandes fracasos en La Fuente del Rodeo, allí los patriotas dominicanos comandados por Fernando Tavera, provocaron lo que José Gabriel García llamó “un verdadero bautismo de sangre de la República”, aunque en esta acción fue herido Tavera, “sus segundos Vicente Nobles y Dionisio Reyes, habrían podido ocupar a la población sobre la marcha, pero se entretuvieron en inútiles merodeos y dieron tiempo” a la llegada de refuerzos de la tropa haitiana, de modo que, “tras haberse apoderado a su vez de Las Cabezas de las María, entró a Neyba. A causa de esta resistencia, no pudo, según lo convenido, unirse el 18 de marzo con el primer ejército frente a Azua”.

Por consiguiente, tan sólo las fuerzas de Riviére Hérard, atacaron la ciudad de Azua el 19 de marzo del año 1844, la batalla duró más o menos tres horas y terminó sin éxito para las tropas haitianas, pues éstas no pudieron adueñarse de la plaza. Hérard, tras haber perdido unos 50 hombres en combate, se retiró a su cuartel general.

El general Pedro Santana, quien comandaba el ejército dominicano en Azua, al conocer la superioridad numérica del ejército haitiano, lo que ponía en peligro la conservación de la plaza y la integridad de los soldados dominicanos, pues el ejército haitiano podía recibir el refuerzo del general Souffrant, decidió retirarse a Sabana Buey y luego a Baní, distante a unos 30 kilómetros de Azua.

Era la primera vez de su vida que el general Pedro Santana, se encontraba dirigiendo operaciones militares, por lo que sus disposiciones no podían corresponder con las indicadas  por Zun Tzu, en el arte de la guerra; pero “contaba con el esfuerzo común, con el anhelo general de vencer, y ese esfuerzo y ese anhelo, hicieron que la victoria fuera esplendida”.

Al día siguiente, el 20 de marzo de 1844, Riviére Hérard se estableció en Azua, donde le alcanzó el general Souffrant, por lo tanto había en Azua unos veinte mil hombres, pertenecientes al ejército haitiano.

Esta derrota sufrida en Azua, produjo una verdadera confusión en el ejército haitiano, que había marchado a pie, en esa expedición, para una zona  que distaba unos quinientos o seiscientos kilómetros de su hogar, sin que existiera ni el menor servicio para el transporte, y la renovación de víveres y municiones, sin ideal alguno y decidido a abandonar la partida cuando se produjese el primer revés.

En parte esto explica la continua deserción en el ejército de Riviére, en Azua, donde diariamente se producían deserciones subrepticias, reduciendo su ejército a una sombra de lo que había sido, esto es, una cuadrilla desorganizada que se iba reduciendo con una persistencia alarmante.

Gracias a la valentía del ejército dominicano, en la batalla de La Fuente del Rodeo, que detuvo el avance de las tropas del general Souffrant, pues de no haber sucedido este episodio, el ataque conjunto de los ejércitos de Riviére y de Souffront a la ciudad de Azua, hubiese comprometido la suerte de nuestra independencia nacional.

Sin el sacrificio de estos hombres que pelearon en la Batalla de La Fuente del Rodeo, en Neyba, otro hubiese sido el destino del pueblo dominicano.

 

Libros consultados:

Compendio de la Historia de Santo Domingo, Tomo II, José Gabriel García

La República de Haití y la República Dominicana, Diversos Aspectos de un Problema Histórico, Geográfico y Etnológico, Jean Price Mars

 

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