Mundiales

Los primeros 100 días de Trump: mucho ruido y pocas nueces

 

 

WASHINGTON — El presidente estadounidense Donald Trump quiere dejar claro que no le preocupa cómo le ha ido a su gobierno durante los primeros cien días. “Es una barrera artificial”, comentó el otro día. “No es muy significativo”, refunfuñó. “Es un estándar ridículo”, escribió en Twitter.

Pero ¿cómo pasó Trump su último fin de semana antes del 29 de abril, antes de pasar esa barrera artificial y ridícula de los cien días? Tomó una serie de acciones legislativas en temas de salud, impuestos y el muro fronterizo para proyectar todo lo que ha hecho en el inicio de su gobierno. Y todo eso fue promovido con un programa de informes de la Casa Blanca sobre los primeros cien días, con fiestas y reuniones por los primeros cien días, un sitio web dedicado a los primeros cien días y la organización de un mitin de los cien días.

Puede que no sea significativo pero Trump le ha dado un gran significado a ese periodo de evaluación, lo que delata cierta ansiedad sobre si el inicio de su su mandato será juzgado como un éxito. Y no solo un éxito, sino uno con muchos superlativos: el presidente más exitoso con la mayor cantidad de órdenes ejecutivas y proyectos de ley firmados, las mejores relaciones con líderes extranjeros y la mayor cantidad de medidas tomadas por cualquier presidente en la historia en los primeros cien días. Aunque sea una barrera artificial.

“Tanto en ese tema, como en otros, Trump es un ejemplo de incongruencia”, dijo Robert Dalleck, un historiador especializado en las presidencias estadounidenses. “Primero, dice que sus cien días han sido los mejores de cualquier presidente, y luego critica la idea de medir a un presidente con los primeros cien días”.

“Si Trump está siendo juzgado según sus primeros 100 días se lo debe a una bomba que él mismo fabricó”.

RONALD KLAIN, EXASESOR DE LA CASA BLANCA

En todo caso, es cierto que el periodo del 20 de enero al 29 de abril ha estado llenos de sucesos. Que esos sucesos impliquen logros es un tema que puede debatirse. Nominó a un juez de la Suprema Corte y logró que lo confirmaran, abandonó el Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por su sigla en inglés), lanzó un ataque con misiles contra Siria y revirtió muchas de las regulaciones de Obama, principalmente en materia ambiental.

Ha firmado una serie de órdenes ejecutivas —el sitio web de la Casa Blanca enumera 27 de ellas— que superan numéricamente a las de la mayoría de los presidentes modernos, según cómo se cuenten. Pero algunas son más idealistas que otra cosa, por ejemplo, ordenó realizar un análisis sobre la práctica comercial del dumping de acero sin tomar ninguna medida contra el dumping de acero.

De igual manera, en estos 100 días ha sancionado 28 proyectos de ley lo que, según la Casa Blanca, supera al trabajo de cualquier otro presidente estadounidense en casi siete décadas. Algunas de las medidas tenían como objetivo revocar regulaciones establecidas por Obama en sus últimos días como presidente en áreas como la preparación de profesores, la gestión territorial y la contratación federal. Otras tuvieron menos peso, como una en la que oficialmente se daba el nombre de “Abie Abraham V.A. Clinic” a un centro de salud para veteranos en Pensilvania.

Muchas de las promesas más publicitadas que hizo en campaña están detenidas o incompletas, como la construcción de un muro fronterizo, la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, la prohibición temporal a la entrada de visitantes de países predominantemente musulmanes y la reforma a los servicios de atención médica. Además, no ha hecho nada para generar apoyo público, y sus índices de aprobación se acercan al 40 por ciento, una cantidad mucho más baja que la de cualquier otro presidente moderno en este punto de su mandato.

 
Donald Trump con su hija, Ivanka CreditStephen Crowley/The New York Times

Si Trump está siendo evaluado según una medida que él rechaza, no puede culpar a nadie más que a sí mismo. En octubre, emitió un “contrato con el elector estadounidense”, que llamó su “plan de 100 días para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grandioso”, pero no ha implementado muchas de las acciones ejecutivas que prometió en ese plan.  De los diez grandes proyectos de legislación por los que juró luchar, solo uno ha sido presentado.

“Se han enviado nueve al congreso y ninguno ha sido aprobado, ni uno solo”, dijo Ronald Klain, quien fue asesor de la Casa Blanca durante el mandato de Obama y del presidente Bill Clinton. “Si Trump está siendo juzgado según sus primeros 100 días se lo debe a una bomba que él mismo fabricó”.

La obsesión con ese periodo data de la presidencia de Franklin D. Roosevelt, quien tomó el cargo durante la Gran Depresión y aprobó 15 grandes proyectos de legislación en poco tiempo. Desde entonces, los presidentes han luchado con ese estándar que muchos consideran imposible.

“Es difícil juzgar a cualquiera de los presidentes que estuvieron en el cargo después de Roosevelt, y creo que todos maldicen el momento en que nació esta idea”, dijo Doris Kearns Goodwin, autora de No Ordinary Time, un libro acerca de Roosevelt. “Algo en lo que sí podrían estar de acuerdo todos los presidentes que han sucedido a Roosevelt es que no es justo”.

John Kennedy intentó disminuir las expectativas el día de su toma de posesión, cuando declaró: “Todo esto no se realizará en los primeros 100 días, ni estará terminado durante los primeros 1000 días”. Obama se hizo eco de este argumento la noche de su elección. Los asesores del presidente George W. Bush argumentaron que a él debían darle más tiempo porque su transición se acortó con el recuento de Florida en las elecciones del 2000. Sin embargo, como no pudo convencer a nadie, terminó invitando a la Casa Blanca a miembros del congreso para “celebrar 100 días de trabajo en conjunto”.

Jonathan Alter, autor de The Defining Moment: F.D.R.’s Hundred Days and the Triumph of Hope, dijo que Trump no se acerca a ningún presidente moderno en cuanto a logros significativos. Pero estuvo de acuerdo en que los primeros 100 días solo cuentan una parte de la historia.

“No creo que esos primeros días sean importantes”, dijo Alter. Aunque “el primer año es esencial, y los primeros 100 días establecen el tono para ese primero año”.

Deja un comentario