Historia

Martí en las cuevas de San Lorenzo.

AQUI SE HABLA DE ELEUTERIO HATTON, EL FUNDADOR DEL BATEY CENTRAL

 
Tomado de Cartacuba

Tres veces visito José Martí a Santo Domingo, 1892, 1893 y 1895 y en todas las ocasiones junto a Máximo Gómez para organizar y coordinar la independencia de Cuba.

Pero no solo se ocupó Marti de la campaña revolucionaria, sino que en sus apuntes reunió con su visión periodística un valioso registro de la geografía, la historia y la cultura dominicana, en una faceta poco conocida de nuestro Héroe Nacional.

Durante la tercera visita a Santo Domingo, ocurrida en febrero de 1895, Martí visitó a Gómez en Montecristi para informarle personalmente sobre el fracaso de la expedición de la Fernandina y buscarle salida a la grave situación, por demás  angustiosa, dado los escasos recursos disponibles. Como  solución inmediata se resolvió pasar por el pueblo de La Vega a entrevistarse con  Eleuterio Hastton, encargado del movimiento separatista en Samaná, hombre  decidido y siempre activo  en toda ayuda a la causa

El día 13 de febrero muy  de mañana, salieron el General, Martí y Enrique Collazo hacia la ciudad de Santiago de Los Caballeros,  llegando el mismo día y alojándose en la casa de Nicolás Ramírez. 

Allí aguardaron aviso  de Hatton para  ir  a encontrarse en el poblado de La Vega, lugar donde residía el General Serafín Sánchez. El sábado 15, en la noche, llegaron desde Puerto Plata Paquito Borrero y su  sobrino Fabio, para unirse al grupo en el que también va Panchito Gómez Toro. 
 
La partida para La Vega y el Hatico, donde lo esperaba Hatton,  debió ser en la madrugada del lunes 18 de  febrero del 1895. Martí y sus compañeros salen hacia ese lugar, punto situado en las cercanías de La Vega, donde se entrevistaron con Hatton. 

 

Todo quedó combinado allí para salir  de Samaná, lo más pronto posible en una goleta, mientras que se acuerda la partida de Hatton hacia New York, a llevar cartas a Gonzalo de Quesada.
Sin embargo, y durante esa complicada ruta para eludir a los espías españoles y a pesar de las preocupaciones y la tremenda responsabilidad que tenia sobre sí, aprovechando su viaje a la península de Semana al nordeste del país, Martí se adentra por la costa y visita la región de los Haitises, (“·tierras altas” en lengua caribe)
 
Los Haitises, se extienden por el sur de la bahía de Samaná, ocupando parte de las provincias de Monte Plata y Hato Mayor. Son terrenos pantanosos que llegan hasta el mismo litoral sur y este de la citada bahía, dominados por manglares y canales . Existen grandes promontorios, totalmente cubiertos por vegetación en los que a veces se han abierto cuevas que guardan pictografías y petroglifos indígenas y desde donde, a través de varias aberturas, permiten la vista al mar, como San Gabriel y La Arena.

En su recorrido por esa región Marti, apenas tres meses antes de su muerte en Dos Ríos, escribió en su diario de viaje;
“Las cuevas de San Lorenzo, allá en Samaná (,…) la mayor es como la muestra de las muchas que por allí hay, con el techo y las paredes de pedrería destilada, que a veces cuelga por tierra, como encaje fino, y en otras exprime gotas a gota, “un agua que va cuajando en piedra”  Es grande el frescor, y el piso de hiño blanco y fino (…) Por cuatro bocas se entra a la cueva por una espumante y resonante entra el mar. De una bocas, entre bejucos, se sube al claro verde”…

La cueva visitada y descrita en sus apuntes por Martí debió ser por su espeleomorfología la propia San Lorenzo, una de las mayores de la zona. Mas adelante Martí reporta un yacimiento arqueológico y el arte rupestre hallado en esa misma espelunca.

Citando estudios de César Salas, cubano que le acompañará a Cuba junto con Máximo Gómez y tres dominicanos más, afirma que en la cueva “hay dos caras de figuras pintadas en la pared… un rostro grande humano sobre el vértice de un triángulo… con dos rostros menores, y a todo el rededor dibujos jeroglíficos…Allí ha hallado César Salas caracoles innúmeros, de que debió vivir la indiada; y hachas grandes de sílex, de garganta o de hasta. Los caracoles hacen monte, a las aberturas”.

Este reporte arqueológico de Martí fue comprobado científicamente luego por otros investigadores los cuales le ofrecen al yacimiento un fechado para un sitio similar de 1,200 años a.C.

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