Opinión

Relato Urbano: De un Susto, un Espanto, y unas Zapatillas…

Por: Iván De La Cruz

En la actualidad las redes sociales nos bombardean con una enorme cantidad de violencia y actos sangrientos… Es imposible tratar de sustraernos de los mismos, porque están presentes a cada momento y hora, en todos los lugares en los que hacemos vida social… Un tema supera al otro, y con el paso de los días se convierten en más y más sanguinarios…

Recientemente fuimos testigos de lo impensable… A plena luz del día, frente a los ojos de todos, delante de las cámaras de seguridad, y del lente de los celulares, un mal llamado ‘Policía Municipal` en un acto cruel de barbarie, y sin razones justificables le quitó la vida a un ser indefenso… La indolente acción del ´Despiadado Asesino´ nos hizo pensar entre una y otra cosa, en no involucrarnos en ninguna situación que no sea entera y exclusivamente de nuestro interés, y que nos afecte de forma directa, como forma de no exponernos al peligro de poner nuestra vida en riesgo…

Esa cobarde acción de sangre me trajo a la mente el versículo 12, del Capítulo 24, del Libro de Mateo (Versión Reina-Valera 1960): “Por la maldad del mundo el amor de muchos se enfriara”… Y ciertamente que por semejantes acciones inhumanas cada día nos vamos haciendo más fríos, desinteresados, he inhumanos…

Hoy me tocó vivir un breve momento de tensión en el cual pude descubrir que aún nos queda algo de sensibilidad, y que ante la necesidad de ayuda de un semejante que ve su vida en peligro: “Actuamos, y nos involucramos”…

La razón por la que digo eso es la siguiente… Hoy salí rumbo a una plaza comercial, buscando resolver un disparate que hicieron en una famosa compañía telefónica que ha cambiado Setenta (70) veces de nombre, y así mismo su servicio se ha ido degradando… Luego de esperar un momento breve en la fila de pago, salí rumbo al parqueo, y justo cuando tomaba la escalera eléctrica para bajar, un grito de espanto y miedo de una chiquilla activo mis sentidos, y me hizo cambiar la dirección de mis pasos… Al momento de iniciar el descenso se oye el estruendo de un golpe seco al caer contra el piso, y al mismo tiempo el grito de una chiquita, y al dirigir la mirada al punto de partida, mis ojos vieron a una niña vestida con ropa de danza de ballet tirada en el suelo, y con sus pies enredados entre los dientes del final de la escalera eléctrica que los succionaba hacia su interior… Junto a ella estaban sus acompañantes adultos, y varias personas más, pero todos se quedaron como congelados… Sin pensarlo, y tal cual si yo tuviera las `Piernas de Resortes` tipo los muñequitos del Inspector Gallet, salté sobre las personas que rodeaban la infante, y en un movimiento relampagueante tomé sus pies, y rápidamente los retiré de las filosas cuchillas que estaban a punto de `Tragárselos’…

 

Al liberar el primer pie, tomé el segundo, logrando arrancarlos de los dientes metálicos de la correa, y la madre alzó la pequeña del suelo… Fin del susto, y del momento de tensión… Las personas se continuaron amontonando a los gritos desesperados de la chiquita, quien ya libre del peligro, la misma lloraba con mucho más fuerza que cuando sus pies estaban casi tragados por el metal deslizante… Los presentes nos salían del asombro, y del susto (Yo incluido), y a continuación la madre procedió a revisarle con detalles los pies, buscando alguna señal de heridas, o algún daño, por Gracias Divina fue más el susto que el daño físico… Pero a todo eso la `Ñiña` lloraba con mucho más fuerza, y el llanto se hacía desesperante… Por lo que la madre, y sus acompañantes le decían que todo estaba bien, pero la `Chichí` no cesaba en sus gritos desconsolados, acompañados de goterones de lágrimas que mojaban su cara, y que llegaban al piso… Hasta que la infante pudo emitir palabras, y entre sollozos y llantos exclamó: “Mis Zapatillas, Ayyyyyy mis Zapatillas, Mami mis Zapatillas!!!!”…

Y si, en parte se justificaban sus llantos, ya que los dientes del final de la escalera se tragaron una de las zapatillas de baile, y la otra fue salvada por un parroquiano que estaba presente, y que acudió de igual manera a prestar su ayuda para liberarla… El momento de susto y espanto nos reafirma que aunque los tiempos están difíciles, y que cada día la calle está peor, con todo y lo que se vive aún nos queda sensibilidad, humanidad, y desprendimiento por nuestros semejantes…

Al final nos queda la enseñanza de que a pesar de toda la maldad que nos arropa, y las malas acciones de los malos, en nuestro interior aún prima el deseo por ayudar a nuestros semejantes… De igual manera que los Adultos deben siempre prestar total atención a los pequeños a todo momento, y que la dulce inocencia de los niños nunca debería ser marchitada, ni lastimada…

Que la Divina Gracia del Altísimo los libre siempre de la malignidad de los malvados, y quite de sus pies todo obtaculo que les pueda ser de tropiezo…

Amén…

 

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