Opinión

UN DESARROLLO ENERGETICO SUSTENTABLE PARA REPUBLICA DOMINICANA

UN DESARROLLO ENERGÉTICO SUSTENTABLE PARA EL PAÍS

Dante Diloné

Por:Ing. Carlos Manuel Diloné

 

  • La República Dominicana necesita una nueva política energética basada en criterios de sustentabilidad. Se requiere formular un marco jurídico-normativo, incentivar la cogeneración y la eficiencia energética, y abrir cauces para el desarrollo de las energías renovables no convencionales, crear un Fondo Nacional para la Eficiencia Energética, proveer energía al sector rural y generar instancias que posibiliten la participación de la ciudadanía en las decisiones sobre proyectos energéticos.

 

En la República Dominicana no existe una política energética. Hasta hoy el desarrollo del sector ha respondido principalmente a evaluaciones de mercado y utilidades empresariales de corto plazo. Si el sector continúa privilegiando la expansión de la oferta, el Estado tendrá que enfrentar mayores problemas ambientales, económicos y sociales que los actuales, afectando la seguridad energética, la producción industrial y la seguridad ciudadana. Los principales problemas a enfrentar son:

 

El consumo de energía y potencia eléctrica crece a mayor ritmo que la economía, con varios puntos sobre el PIB nacional, lo que significa que nuestra economía es ineficiente en términos energéticos, pues se consume gran cantidad de energía por unidad de producto. Los problemas de abastecimiento en los últimos años obedecen a que no existe una política energética integrada. Si se aplicara una política energética eficiente, nuestro país podría ahorrar en los próximos 10 años, más del 50% del total de la energía que gastó en el año 2000.

 

Actualmente existen barreras que impiden una política energética sustentable. El principal obstáculo, es que los sistemas de fijación de tarifas no reflejan completamente los costos que tiene para la sociedad la producción y uso de la energía; un mercado mal abastecido de equipos eficientes energéticamente, limitaciones económicas que dificultan la adquisición de equipos mas eficientes; la ausencia de normas de eficiencia energética para la construcción, y la falta de orientación del Estado hacia las empresas generadoras y hacia el consumidor.

 

El sector energético tiene un significativo impacto sobre el medio ambiente, com elevados volúmenes de emisiones de contaminantes, especialmente CO2, SO2 y Nox (activo precursor del ozono). La institucionalidad ambiental no fiscaliza el cumplimiento de las normas por lo que, varias centrales térmicas han agravado la contaminación de los pueblos circundantes, así como la salud de sus habitantes.

 

En nuestro país, las decisiones sobre energía no contemplan la participación ciudadana. Existe iniquidad en el acceso a los servicios energéticos entre los diversos sectores socioeconómicos y entre el sector rural y el urbano. Miles de Dominicanos aún no tienen electricidad y los necesitados gastan parte importante de sus ingresos para acceder a servicios energéticos. Mientras todo aquello ocurre el Estado no promueve el uso de fuentes de energía renovables no convencionales, que en la actualidad no aportan nada en la generación eléctrica.

 

PROPUESTAS PARA UNA NUEVA POLÍTICA ENERGÉTICA

 

Nuestro país necesita revisar el actual modelo de desarrollo energético, y avanzar hacia una planificación integrada de recursos y hacia un marco regulatorio que clarifique costos y externalidades. Las principales tareas son:

1.- Diseñar y aplicar una política energética basada en criterios de sustentabilidad: Es deber del Estado, diseñar y aplicar una estrategia energética consistente con el desarrollo sustentable, que concilie la expansión del sistema con los desafíos de largo plazo no considerados por el Mercado.

2.- Elaborar un nuevo marco jurídico-normativo: Este deberá incorporar en los precios las externalidades derivadas de la realización de proyectos energéticos, incorporar la planificación integrada de recursos energéticos, evaluar la dependencia y diversificar la matriz energética y adoptar medidas que aseguren la satisfacción de los requerimientos energéticos de la sociedad Dominicana.

3.- Generar un marco regulatorio para el uso eficiente de la energía: Este debe incluir reducción de fugas en la explotación, reducir pérdidas en la transformación del petróleo y el gas natural, el transporte y la distribución. La eficiencia energética logra poner energía en el sistema sin construir nuevas obras, y al mismo tiempo reduce el insumo energético de la producción nacional, reduce las emisiones y los impactos ambientales. Para este logro, es necesario crear programas anuales de reducción de energía, estándares de eficiencia para la industria, la construcción, la importación y fabricación de equipos, capacitación, un fuerte programa de incentivos económicos, y un Fondo Nacional para la Eficiencia Energética.

4.- Incentivar la cogeneración: Una mayor flexibilidad del sistema energético se obtendrá introduciendo tecnologías multicombustibles, y otras de escala reducida como la cogeneración, ampliamente usadas en los países desarrollados. La cogeneración mejora la seguridad del abastecimiento y permite la entrada al mercado de múltiples actores, desconcentrando la propiedad del sector.

5.- Incentivar el desarrollo y difusión de las energías renovables: Se requiere un rol activo del Estado, para que fuentes de energía eólica, microcentrales hidráulicas, solar, biomasa, y geotermia contribuyan a proveer energía a zonas aisladas, a mejorar la flexibilidad del sistema reduciendo los combustibles fósiles y a disminuir los impactos ambientales, ya que éstas fuentes son renovables y no generan emisiones.

6.- Lograr equidad en el acceso a los servicios energéticos, para dar electricidad a todo República Dominicana en el 2020: Es necesario hacer un catastro de recursos energéticos por región y comuna, y establecer una coordinación de los planes de desarrollo regional con los de energización de las localidades rurales y aisladas.

7.- Generar espacios y mecanismos formales de participación ciudadana en las decisiones energéticas: A través de la generación de procesos de participación, instancias directamente vinculadas a la toma de decisiones sobre los proyectos, la política y planificación energética y los aspectos regulatorios.

8.- Generar estrategias que orienten y estimulen el consumo consciente: Es necesario definir nuevos patrones de producción y consumo, que influyan positivamente en la demanda de energía, y en la selección de las fuentes energéticas por parte de los grandes usuarios y de la población en general. El estímulo al consumo consciente en el campo de la energía, debe considerarse en un adecuado marco regulatorio.

 

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