Relato Urbano: “Cuando ‘Brillábamos’ los Pisos de las Salas del Barrio para ‘Ver’ Televisión”…

Por: Iván De La Cruz

Eran los años de las ‘Vivencias Bateyeras’ de mi época cuando tener un Televisor en una casa era ‘Símbolo de status’, y unos pocos eran los llamados a poseer esa ‘Caja Mágica’ en sus viviendas, lo cual convertía a esos artefactos en artículos de lujo, y los cuales provocaban que las salas se convirtieran en ‘Pequeños Cines’ abarrotados por la cantidad de ‘Mirones’ que a ellas acudíamos en masa para deleitar nuestros ojos con las Telenovelas, las Series, Programas, y los Muñequitos a ‘Blanco y Negro’ que en aquellos tiempos formaban parte de la programación de los pocos canales televisivos que las antenas captaban allá…

Hitachi, Toshiba, Emerson, o General Electric, fueron marcas que se volvieron parte de nuestro vocabulario… Algunas de ellas había que encenderlas (ON), y esperar un tiempo para que los Tubos (Microcircuitos de hoy) se calentaran, y entonces era que los televisores cobraban vida presentando la imagen en pantalla… En ese proceso si se iba la luz eléctrica los allí presente gritaban del desencanto, y soltaban ‘Chuipes’ y una que otra mala palabra… Por el contrario, cuando llegaba la energía entonces se gritaba de alegría y emoción haciendo una bulla enorme…

En el Juan Pablo Duarte (El Barrio) se contaban las casas donde nos permitían hacer sala para ver televisión, y para tener acceso a algunas de ellas teníamos que hacer mil y uno malabarismos, incluso aguantar “Boches, y uno que otro insulto”, que eran el precio a pagar para poder disfrutar de los programas televisivos de aquel entonces… Por norma la cantidad de espectadores eran muchos, y las señoras de las casas no querían que les rompieran sus muebles, por lo que imponían la condición de que se sentaran en el suelo, con lo cual cooperábamos a ‘Brillar los pisos’ mientras veíamos la tele…

La cosa se nos apretaba a los Mirones cuando no queríamos perdernos un solo programa, por lo tanto nos veíamos obligados a acudir a casas distintas, y en horas diferentes para poder ver lo que allí estuvieran viendo, pero sin emitir opiniones, y sin el mínimo reclamo de ninguna preferencia… Ocurriendo entonces que ‘Cuadrábamos’ una especie de horario de lo que veían en cada casa, y así nos ‘Mudábamos’ de vivienda en vivienda para ver lo que ‘Tocaba’ allá en esa hora…

El asunto se complicaba para ver el famoso “Show del Mediodía”, el cual pasaban justo a la hora de la “Macá”, y luego venían las famosas telenovelas Venezolanas que venían detrás del moro, lo que transformaba a los Mirones en ‘Velones’ involuntarios, cosa que era rechazada por nuestros padres, quien en nada apoyaban que anduviéramos de casa en casa molestando por ver TV…

La cosa igual se ponía difícil llegada la hora en que la gente se quería acostar, y la sala tenía ‘Televidentes’ de fuera, y a los cuales había que cerrarles las puertas, y las ventanas para que se fueran, o en su defecto ‘Acosarlos’ (Echarlos) para sus casas… Pero la vaina se ponía más color de hormiga en la Temporada de los Juegos de Pelota (Baseball), porque si el Mirón Visitante era fanático contrario al equipo de la casa donde iba a ver la Pelota, entonces él mismo era ‘Botado’ del sitio, y se le pedía que no pusiera más un pie por allá hasta que la temporada no se acabara… Yo doy fe y testimonio porque lo viví en carne propia (Pasé por eso)…

El afán por ver la famosa televisión nos llevaba a aguantar malos momentos (boches incluidos), o en su defecto que apagaran el televisor en nuestras caras, y nos echaran fuera… Pero nada de eso nos detenía; al día siguiente regresábamos con más a brillar el piso de esa misma casa, o íbamos a otra para darle tiempo a que se enfriara la zona… Nunca nos deteníamos, la fiebre por ver la tele nos hacía perder la vergüenza… Recuerdo una casa en la cual se aprovechaban de nuestra fiebre y nos hacían fregar una rumba de trastes del almuerzo, y luego nos ponían a trapear la sala, para dejarnos ver la Tele por un par de horas… Y nosotros gozosos y felices lo hacíamos, sin quejas… Hasta allí llegaba el afán por ver la fuñida Caja esa…

Entre las series de aquellos tiempos recordamos: ‘Dos contra el Mundo’, ‘El Planeta de los Simios’, ‘Starsky & Hutch’, ‘El Hombre Nuclear’, ‘Swat: Escuadrón Policiaco’, ‘La Mujer Policía’, ‘El Llanero Solitario’, ‘Las Islas perdidas’, ‘Tierra de Gigantes’, ‘El túnel del Tiempo’, ‘Viaje al Fondo del Mar’, ‘Viaje a las estrellas’, ´Perdidos en el espacio´…

Las telenovelas: ‘Mundo de juguete’, ‘La Indomable’, ‘Muchacha Italiana viene a Casarse’, ‘Doña Bárbara’, ‘Emilia’, ‘La Usurpadora’…

Los muñequitos: ‘Felix el Gato’, ‘Los Picapiedras’, ‘Don Gato y su Pandilla’, ‘Roger Ramjet’, ‘Ahí viene cascarrabias!!’, ‘Magila Gorila’, ‘El Corre Caminos’, ‘Dick Tracy’, ‘Inspector Risitas’…

De Las casas que recuerdo en el Barrio JPD donde ‘Brillábamos Pisos’ estaban las de Doña Chocha/Lalao Espinosa, Doña Tatá/Lelán, Nela/Chito Feliz, Madrina Joyita Nin, Doña Negra/Coi, Chela/Papi Núñez, Finín/Ventura, Marcos/Cucusa (en la 5ta Avenida), Doña Bertha/Morató, Mercedes/César Espinosa, Caridad/Felipito…

De mi parte el tema de ‘Brillar Pisos’ en casas tuvo final feliz en el año de 1978, cuando mi santa madre obligó a mi venerado padre a traer un televisor de un viaje a los Yunaris Esteis (USA)… Mi madre querida convenció a mi amado padre que lo hiciera usando las frases lapidarias: “Trae un televisor si tu no quieres que yo te mate ese muchacho en las casas ajenas tirado en el suelo mirando Televisión”… Sugerencia que el Don capto al vuelo trayendo una TV Blanco & Negro de 12 pulgadas de la marca Toshiba que compró en Puerto Rico, y con el cual nos cambió la vida…

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