Las Ejecutorias del presidente Donald Trump. Un estilo disruptivo que deja un sabor agridulce en la sociedad del siglo XXI.

24 de febrero de 2025.

Por José A Mateo Gil

Parte III

La negociación Trump-Putin sin la participación de Europa y Ucrania.

Una vez más, la interrupción brusca de las disposiciones gubernamentales del presidente Trump, en torno al conflicto Estados Unidos-Rusia, en territorio ucraniano, afecta sensiblemente a la comunidad europea, y pretende someter a la sumisión a las autoridades ucranianas, quienes quedaron fuera en una negociación directa con Putin, que está en curso para poner fin a la guerra.

Con la llegada del presidente Trump al poder, una de las primeras disposiciones de su política exterior fue resolver el conflicto entre Rusia y Ucrania. El imperio del norte mantuvo por tres años el financiamiento de la guerra protagonizada entre Putin y Zelenski, el cual, en este momento, con la disposición del presidente de los EEUU ha llegado a su fin, por lo que el cobro de las facturas no se ha hecho esperar.

El presidente de Estados Unidos, como de costumbre, se adelanta a los acontecimientos, iniciando unas series de conversaciones con Vladimir Putin, dejando a Europa y Ucrania al margen de la mesa de negociación para lograr poner fin al conflicto. Actualmente, se está agotando una agenda cuyo objetivo, y así lo ha manifestado, es repartirse el pastel de los recursos naturales de Ucrania, haciendo énfasis en EEUU apropiarse del 50% de las tierras raras como compensación por suministro de armas y recursos económicos para la guerra, y que los territorios ocupados queden bajo el dominio de Rusia.

Ante tales propósitos, Europa ha reaccionado de manera enérgica. Algunas naciones, en voz de Enmanuel Macrón, presidente de Francia, y Pedro Sánchez de España, han planteado que, tanto una representación de comunidad europea, como Zelenski, en representación de las autoridades ucranianas, deben formar parte de esas conversaciones para que pueda tener legitimidad un acuerdo de esa magnitud.

En tanto que China, con un discurso eminentemente diplomático, saluda la intervención de EEUU para buscar una salida negociada a la guerra en Ucrania. Sin embargo, consideran importante que las partes involucradas formen parte de esa negociación, dejando entrever de manera sutil, que esos acuerdos deben contar con la presencia de Zelenski y representantes de la comunidad europea, en virtud de que, no es saludable que se imponga una decisión unilateral de las dos potencias históricamente contraria Rusia-EEUU, sin tomar en cuenta la posición del entorno lo rodea.

La iniciativa de Trump de imponer una negociación unilateral con Vladimir Putin, al margen de Europa y Ucrania, podría tener consecuencias políticas y geopolíticas importantes. Europa ha sido clave en la respuesta económica y política a Rusia, y un acuerdo de esta naturaleza pudiera generar tensiones entre EEUU y sus aliados europeos, y la OTAN. Echar a un lado a Europa en esta negociación, unifica a los países europeos, dándole un giro importante a la inercia en que se ha mantenido por décadas.

A lo interno de los EEUU, un segmento importante de la población está reaccionando con preocupación ante la política exterior implementada por Trump. Consideran que esta ha sido impredecible y pro-rusa. Razón por la cual, esclarecer el curso que está tomando la búsqueda de una solución para lograr la paz en Ucrania, debe ser la línea programática de la intervención de Trump, por el hecho de que, con sus acciones podría tener el apoyo o rechazo definitivo tanto de los sectores republicanos como demócratas.

El establishment de los EEUU no deja de tener razón cuando se preocupa por el curso que ha tomado el intento de restablecimiento de la paz en Ucrania. La agresiva y extrema intervención del presidente de la nación más poderosa del planeta, pudiera poner en riesgo el éxito de las conversaciones. Es lógico pensar, que un acuerdo directo con Putin, podría aumentar la influencia rusa. Lo que es lo mismo decir, que Putin aprovecharía la importancia que le está dando Trump, para evitar las sanciones o mejorar su posición en la guerra de Ucrania sin tener que negociar con los países europeos, que están involucrados directamente.

En lo que respecta a Ucrania, como actor principal de este conflicto, está enredada en las patas de los caballos. Iniciar una negociación paralela podría debilitar los esfuerzos que se están haciendo para encontrar una solución a la guerra. Al no estar involucrada directamente en las conversaciones, podría sentir que su futuro no se está decidiendo de forma justa, afectando su posición en cualquier acuerdo de paz en esa nación europea.

En consecuencia, si no hay variación en el camino que Putin y Trump han elegido para solucionar la controversia entre Rusia y Ucrania, estaríamos asistiendo a un proceso de empoderamiento a Rusia, que generaría desconcierto, tanto en Europa como en América. Putin es un zorro político, que le lleva la milla Trump. En el fragor la discusión del acuerdo para lograr la paz en Ucrania, por momento da la impresión de que Putin le está tendiendo una trampa al presidente de los Estados Unidos. Demasiada empatía en dos imperios con características diferentes, llama la atención de los analistas sobre temas de política exterior.

Por consiguiente, la forma en que se está llevando a cabo y las condiciones de estas negociaciones, determinarían el impacto mundial de la misma. El futuro del poder imperial de las dos grandes potencias ideológicamente opuestas, está sujeto al desenlace de una negociación donde las partes involucradas queden relativamente satisfechas. Trump no se ha dado cuenta que, echar a un lado a Europa en estos acuerdos e ignorar a Zelenski, en vez de perjudicar a los países europeos, los unifica y fortalecen. A tal punto, que no importa el rumbo que tome el desenlace de la guerra en Ucrania, el mundo se encamina a una reconfiguración del orden escala imperial

Una muestra de ello es, que el apoyo que los países Europeos le están dando a Zelenski, si bien es cierto que, la participación de Europa en la mesa de negociación para la solución de este conflicto legitimaría el acuerdo de paz en Ucrania. No es menos cierto que, haberlo dejado fuera en las conversaciones los unifica, provocando un giro importante a la desidia en que esta se ha mantenido por décadas. En lo adelante, una Unión Europea fortalecida, abriría un espacio de negociación más ventajosa en el futuro inmediato respecto a las grandes potencias del planeta.

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