La alianza público privada. Cortina de humo para el sector privado apoderarse de las empresas eléctricas del estado.

Por José A. Mateo Gil.

En la literatura universal, existe una obra formidable que describe la aparente locura de un personaje que ve en los molinos de viento un gigante gladiador que solo él está en capacidad de vencer. En su imaginario, Alonso Quijano, nombrándose él mismo como el Quijote de la Mancha, de tanto leer novelas de caballería, perdió la razón, y con su escudero Sancho Panza, inicia un interminable viaje que se convierte en un campo de batalla donde el insigne combatiente pretende enfrentar al oponente con arrojo y determinación.

La genialidad de Miguel de Cervantes, autor de la obra » El Quijote de la Mancha», describe, con aparente delirio de locura, la obsesión del hidalgo caballero, de enfrentar con su espíritu guerrero a los molinos de viento que él visualiza como el enemigo a vencer. La fuente de inspiración para librar la batalla en la mente atormentada de este hombre, es su interés de ayudar a los pobres y desfavorecidos, así como
también, conquistar el amor de su amada Dulcinea, una campesina que él idealizó, y que la convirtió en el fin último de sus más íntimos anhelos.

Los delirios que habitan en la mente del personaje principal descrita por Cervantes en esta obra, demuestran que la locura no respeta edad, ni color, ni sexo, ni posición social, sólo se adueña de aquellos que se obsesionan en obtener cosas, aunque éstas estén fuera de su alcance. Hoy, cuatro siglos después de la puesta en circulación de la obra de Cervantes, la sociedad dominicana, y más específicamente los políticos del momento, parecen estar inmersos en estado de locura colectiva que presagia un futuro incierto y aterrador.

En una acto político celebrado recientemente en la ciudad de la vega, por poner un ejemplo, un expresidente de la república que había permanecido en el anonimato desde que su partido perdió las elecciones del 2020, pronunció un discurso matizado por el yoismo, diciendo de manera categórica que la derrota de su partido se debió a que «el pueblo se cansó del bienestar que su gobierno le había dispensado». Sin lugar a dudas, la locura se apoderó de este personaje. Si Miguel de Cervantes estuviera vivo, los pronunciamientos del expresidente pudieran convertirse en un pie forzado para lanzar una nueva edición de la obra «El Quijote de la mancha». Los políticos dominicanos no acaban de comprender que todo en la vida tiene un principio y un fin, pero la ambición de poder les hace perder la perspectiva, engendrando un germen que pudiera convertirse en un estado de locura colectiva..

La población dominicana merece que su dirigencia actúe con cordura y buen juicio a la hora de tomar las grandes decisiones que afecten a la colectividad. Sin embargo, del mismo modo que Alonso Quijano, «EL QUIJOTE», perdió el juicio, iniciando una cruzada idílica para salvar a los desposeídos, algunos funcionarios de este gobierno han enloquecido pretendiendo convencer al presidente de la república para que venda al sector privado las acciones de las dos empresas de Punta Catalina y la empresa de generación hidroeléctrica, siendo éstas las más rentables de nuestro parque de generación de energía.

Las empresas que conforman a Punta Catalina representan un 35% de la energía que demanda por la población, aportando beneficios al gobierno dominicano que rondan los 250 millones de dólares al año, y contribuyendo de manera positiva al abaratamiento del kwh en favor de los usuarios del servicio eléctrico . En tanto que la empresa de generación hidroeléctrica representa un 13 de la energía demandada, aportando beneficios significativos al estado dominicano Ante este panorama, no atinamos a comprender las razones que mueven a los proponentes de esta iniciativa, de querer vender los activos más importantes con que cuenta el estado dominicano. Esta situación demuestra que la locura se ha apoderado de nuestros dirigentes.

En este mismo orden, la insensatez se adueñó de los asesores del presidente en materia energética, cuando le sugirieron crear un fideicomiso para la administracion de punta catalina. Si bien es cierto que esta medida garantiza más transparencia en el manejo de los recursos generados por esta empresa. No es menos cierto que, desde el punto de vista jurídico las empresas del estado son inembargables, pero la figura del fideicomiso le quita esa categoría a Punta Catalina. Tal como lo establece el artículo 10 de la ley 189-11. Con el agravante de que esta empresa se construyó con alto porcentaje de financiamiento tanto interno, como externo. Poniendo así en riesgo este patrimonio tan importante para nuestra estabilidad macroeconómica

Estamos totalmente de acuerdo con la iniciativa de fortalecer las políticas de la alianza público privada. Con lo que no estamos de acuerdo es que las empresas que dejan más beneficios al estado dominicano sean vendidas. El gobierno puede perfectamente aliarse con el sector privado para la construcción de nuevas plantas, sin tener que recurrir al presupuesto nacional para desarrollar dichos proyectos. Los tiempos de Martin Garata de coger los mangos bajitos quedaron en el pasado. El pueblo estará alerta para no permitir que vendan a precio de vaca muerta el patrimonio más valioso con que cuenta el estado dominicano.

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