Los hechos no pasan, suceden.

Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

Con este título, hoy hará unos 24 años, publiqué un artículo en la prensa nacional, donde hablaba de las decisiones adoptadas por el primer emperador Chino Shih Huang Ti, quien ordenó que la historia comenzara con él. Dispuso que se quemaran todos los libros, anteriores a él, quiso recrear el principio del tiempo y se llamó primero para pasar a ser realmente primero, y se llamó “Huang Ti”, para ser realmente primero, el legendario emperador que inventó la escritura y la brújula.

Herbert Allen Giles cuenta que quienes ocultaron libros fueron marcados con un hierro candente y condenados a construir, hasta el día de su muerte, la desaforada muralla.

“Los hombres aman el pasado y contra ese amor nada puedo, ni pueden mis verdugos, pero alguna vez habrá un hombre que sienta como yo, y ese destruirá mi muralla, como yo he destruido los libros, y ese borrara mi memoria y será mi sombra y mi espejo y no lo sabrá.” Acaso Shih Huang Ti amuralló el imperio porque sabía que este era deleznable y destruyó los libros por entender que eran libros sagrados, o sea libros que enseñan lo que enseña el universo entero o la conciencia de cada hombre. Acaso el incendio de las bibliotecas y la edificación de la muralla son operaciones que de un modo secreto se anulan. (Jorge Luis Borges, “Otras inquisiciones”).

Esta introducción surge como consecuencia de la pandemia que nos azota, que tiene a la humanidad en vilo, por un lado el ser humano quiere volver a su habitual costumbre y por el otro la realidad social del COVID-19 lo detiene. Es como vivir una pesadilla, es sacar fuerzas de donde no hay, multiplicar sinergias, imaginarnos en el pasado, en la playa, de visita donde un amigo, familiar etc., pero no, la realidad está ahí y estará por mucho tiempo.

Esta pandemia podría convertirse en endémica, en otras palabras podría convivir con nosotros por mucho tiempo, será un hecho que ha sucedido, más nunca, dejaremos de pensar en ella, “ahora que está aquí, permanecerá con nosotros”. Los epidemiólogos están enfocados en combatir esta pandemia, pero reconocen que todo apunta a que la enfermedad bautizada como COVID-19, y que ha matado a cerca de 210,000 personas en todo el mundo, se va a convertir en endémica y en el quinto corona virus que se convierte en habitual para el ser humano, con la diferencia de que este es «el más severo», debido a su capacidad de contagio y pese a ser menos mortífero que otros como el MERS-CoV.

«Remitirá en verano, pero regresará en otoño, por lo que es importantísimo estar preparados» para una nueva oleada de casos. Desde ese momento, la mejor manera de convivir con el nuevo virus será con la consecución de una vacuna, concluye Adalja.

 En mayo de 2018, Trump decidió despedir a todo su equipo responsable de combatir pandemias en el Consejo de Seguridad Nacional.

Esa misma semana el doctor Adalja, uno de los principales expertos del país en seguridad sanitaria global, alertaba en un informe que EE.UU. debía prepararse para una pandemia por un virus respiratorio, algo que se conocía en el gremio como «Enfermedad X».

La «Enfermedad X» era una construcción teórica que la Organización Mundial de la Salud (OMS) utilizaba para representar la certeza de que un «patógeno desconocido para los humanos» podría extenderse por el planeta causando lo que en el argot técnico llaman un «riesgo biológico catastrófico global» (GCBR).

Debemos ajustar nuestros chips, y prepararnos mentalmente para convivir con esta pandemia, sabiendo que ya la vida no será igual, el fantasma de esta tragedia está en la memoria colectiva, nos perseguirá por mucho tiempo, quizás por toda la vida, será otra la generación que vuelva a ser libre del todo, en lo adelante un estornudo, será una especie de terror general.

Ojalá volvamos a compartir, ir a la playa, una fiesta, un cumpleaños. La sociedad sabrá ajustarse a las nuevas reglas de vida, no pereceremos, saldremos adelante, a lo mejor con otras formas y maneras de compartir. Sin embargo, los hechos no pasan, suceden, ha sucedido que el COVID-19 nos ha cambiado la vida.