VIENVENIDO RAMÍREZ, NOS DICE ADIÓS

Por: Carlos Manuel Diloné

Un hermano se nos ha ido

El misterio de la muerte abre signos de interrogación en la conciencia humana, no estamos preparados para este hecho, tan cierto como la propia vida.

Cada vez que un ser querido muere nos invade la tristeza, se nos acongoja el alma y todos los momentos vividos con el ser que se nos va, se anidan en nuestra memoria, el pensamiento vuela y recordamos los episodios que pasamos junto al amigo, hermano, familiar etc.

Hoy VIENVENIDO RAMIREZ nos dice adiós, marchándose de este mundo con planes y proyectos por cumplir, hoy vemos cómo un luchador, recién graduado en Derecho nos deja y nos abre un paréntesis en la mirada, nos deja la conciencia entreabierta, colgándose de nuestros recuerdos y nos dice en silencio “me llegó la hora”.

Hoy recuerdo mi primer viaje a New York, a finales de los años 80, ahí compartimos con BIEMBO y con muchos otros Bateyeros de nuestra generación, su risa franca, su rostro risueño, su amabilidad, su manera de ser, las discusiones, todo, todo invade nuestro pensamiento, él está empotrado en nuestra conciencia y ahí estará por mucho tiempo.

Por razones laborales, la relaciones en nuestra sociedad, sobre todo con nuestros amigos de infancia, se fundamentan en conversaciones telefónicas, por lo que frecuentemente conversábamos por esa vía, él luchaba por su familia, por los suyos.

Hoy le pido a Dios, mantener la lámpara de Biembo encendida para que le ilumine el camino a su encuentro con el creador, dándole la paz eterna a su alma, y que su familia encuentre la resignación y el consuelo necesario para soportar la ausencia física de nuestro hermano Biembo.

Paz para su alma.

Vienvenido Ramírez (Biembo)
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