60 ANIVERSARIO DE LA MASACRE DEL PARQUE INDEPENDENCIA

Por: Virgilio Gautreaux P.

Introducción

Reviste suma importancia conmemorar una gesta cuando ésta cumple 52 años. Debiera ser motivo de reflexión, discusión y jornadas intelectuales,  en las cuales pueden participar algunos de los actores de dicho acontecimiento desde una perspectiva académica, despojada ya de las pasiones del momento. Desafortunadamente por motivos conocidos, son muchos los que desean que los hechos ocurridos en Enero de 1962, permanezcan fuera de la memoria de las grandes mayorías del pueblo dominicano. Por eso, este hecho ocurrido hace décadas y las acciones que le precedieron y le prosiguieron, se mantienen sepultados por una pesada losa de hormigón.

Los oportunistas conservadores de siempre, han logrado mediante un eficiente control mediático,  que esos acontecimientos dramáticos y tan importantes para la democracia dominicana, queden en el olvido. Para ello han contado con la complicidad de algunos intelectuales que se han lucrado presentando a Trujillo y sus secuaces como personajes conchoprimescos  o folklóricos, despojados de toda sospecha. Se nos presentan esas hienas, como poseedores de gran habilidad y sagacidad, que logran sus objetivos.

Ajusticiado el tirano, el pueblo dominicano reprimido por tres décadas rompió sus cadenas. Ya a los 45 días de “la muerte del chivo”, las multitudes llenaban las calles del país reclamando su libertad. El sólido régimen, a pesar de los grandes esfuerzos de los trujillistas (muchos de ellos actualmente funcionarios), no pudo con la avalancha popular. Los mítines y discursos de adhesión trujillista,  servían para instigar que las fuerzas armadas, la policía nacional y los paleros de Balá, fueran más crueles contra la población indefensa. Es increíble que remanentes de esa gente tan perversa, se presentan  todavía descaradamente en los medios de comunicación.

El ajusticiamiento de Trujillo “en tiempos de guerra fría” provocó una grosera intromisión norteamericana en los asuntos internos nacionales, que a la postre distorsionaron la “hoja de ruta de la democracia dominicana”. Las sucesivas apreciaciones interesadas yanquis sobre lo que mejor convenía al pueblo dominicano, así como los temores de una “nueva Cuba en el Caribe”, provocaron sangrientas represiones, Golpes de Estado, guerrillas, una Guerra Patria y la intervención de 42 mil soldados estadounidenses en 1965. Fueron muchas las víctimas dominicanas (jóvenes, intelectuales y el pueblo en general) que ocasionó la errónea política de John Kennedy y Lyndon Johnson. Las soluciones “Made in USA” que aplicaron, se tradujeron en sangre, sudor y lágrimas para la patria de Duarte, Sánchez y Mella.

El periódico New York Times que se mostraba “preocupado” por la situación dominicana, en la práctica sólo reflejaba los intereses estratégicos del gobierno norteamericano y las tácticas político-militares del Departamento de Estado y el Pentágono. La fiebre anti-Castro que padecía EUA, se convirtió en el trapiche de la democracia a que aspiraba nuestro  pueblo luego de 30 años de tiranía.

Los ocho meses que abarcan el período Junio 1961-Enero de 1962, fueron de gran impacto político. Todo el país estaba movilizado pidiendo libertad. El gobierno se apoyó en los hombres de uniforme, sus aviones, tanques y barcos de guerra. Los trujillistas-encabezados por Ranfis y Balaguer intentaban manipular la situación en su provecho y se presentaban como preparados para dirigir la transición. Promulgaron una “Ley anticomunista” para halagar a Estados Unidos y para acusar de marxista a todo el que se les opusiera. Mientras tanto, el país se llenaba de cadáveres.

El servil Congreso Nacional era un apéndice del Partido Dominicano y un sello gomígrafo del binomio Ranfis-Balaguer. Por instrucciones de ambos, los legisladores aprobaron  la Ley 5545  del 2 de Junio de 1961  que creaba el ESTADO MAYOR GENERAL CONJUNTO, cargo que concentraba todo el poder de las tres ramas militares del país, en una sola persona. Ese mismo día, Balaguer emitió el Decreto  6729 designando a Ranfis en dicha posición.

Al mismo tiempo, los congresistas lambones y desvergonzados despojan de condecoraciones a los militares que participaron en el ajusticiamiento del Sátrapa. En una acción igualmente deleznable, el Senado de la República y la Cámara de Diputados aprobaron la Ley 5558 del 23 de Junio de 1961 mediante la cual se canceló la pensión de RD$ 60.00 que cobraba la Sra Mercedes Fernández viuda Román, madre del General Román Fernández. Sin duda alguna que cuando el Congreso Nacional se convierte en un sello gomígrafo del Poder Ejecutivo, el excremento llega hasta la azotea !!!!!!

También mediante decreto, el Presidente Balaguer expulsó algunos  profesores universitarios que tenían vínculos familiares con los complotados.

Mientras el dúo Balaguer-Ranfis decían que conducían la “transición democrática”, arreciaron la violencia contra el pueblo en todo el territorio nacional. A mayor represión, mayores compensaciones, medallas y ascensos a los militares más abusadores y comprometidos con el trujillismo y el pos-trujillismo. De manera especial durante los meses de septiembre y octubre, la oficialidad de la aviación era las más compensada por su destacado papel represivo. El mismo Ranfis es condecorado por Balaguer mediante Decreto  No 7057 del 01 Septiembre del 1961, con la Orden al Mérito “14 de Junio” en la clase militar primera categoría.

En un aprieta-afloja, los desafueros cívico-militares eran mezclados con leyes y decretos de destrujillización, en un afán de confundir al pueblo, que sólo quería ver saltar del poder la pareja que representaba el despotismo de los últimos 30 años. Los universitarios encabezaron todo el estudiantado nacional en la cruzada libertaria, razón por la cual fueron objeto de persecuciones, golpizas y asesinatos. Balaguer dispone en Octubre de 1961 el cese de actividades de la universidad, razón por la cual los estudiantes ocupan las azoteas de las viviendas de varias casas de Ciudad Nueva, especialmente en las calles Noel y Espaillat. La cruel represión contra ellos, conmueve la nación, cuya rabia aumentó cuando Balaguer felicita a quienes se ensañaron contra los estudiantes. Este asalto gubernamental,  desnudó la mascarada. A finales de ese mes hubieron masivas promociones militares.

El país levantado logra en Noviembre de 1961 la salida de la familia Trujillo, pagando una elevada cuota de sangre. Al momento de la huida de Ranfis, éste asesina cobardemente los ajusticiadores del tirano que estaban encarcelados. A pesar de que se produjeron algunos cambios políticos, Balaguer se apoya en otro hombre de uniforme-el General Rodríguez Echavarría-en un esfuerzo más por permanecer en el poder, hasta el 16 de Agosto de 1962.

En los primeros días de Diciembre de 1961 se produce una huelga general que concluye con la formación de un  Consejo de Estado integrado por siete Miembros. Este organismo está encabezado por Balaguer y el Dr Rafael F. Bonnelly  como Vice-Presidente.

Sin embargo, el pueblo en general, las organizaciones políticas, los sindicatos y dentro del mismo Consejo de Estado, se quiere la salida de Balaguer y  aumentan las presiones para que éste renuncie.  Dentro del gobierno recién creado hay fuertes contradicciones. Los representantes de la Unión Cívica encabezados por Rafael F. Bonnelly impulsan la salida de Balaguer, quien fija diferentes fechas para su renuncia, apelando a diversos pretextos. Juan Isidro Jiménez Grullón en un artículo de primera página publicado el 2 de Enero de 1962 por el diario La Información de Santiago, señala “Desgraciadamente, el trujillato no ha sido totalmente erradicado. Y como consecuencia de ello vemos al gobierno del Dr Balaguer dictando medidas que obedecen a la técnica caudillista del servicialismo. Lo que están haciendo (repartiendo) los bienes de la familia Trujillo, es clara expresión de ello”.

La gente en las calles de todo el país, se pronuncia contra la presencia de Balaguer como Presidente de la República. El levantamiento de las sanciones económicas impuestas por la OEA el 4 de enero de 1962, aumenta el clima de agitación nacional que reclama la salida definitiva de todo vestigio de trujillismo dentro de las estructuras de poder. La prensa internacional publica que el Capitán Enrique Prestol Castillo y los Tenientes Octavio Rafael Alba Minaya y Eddy Francisco Tineo entregaron una carta al Dr Bonnelly pidiendo la destitución del General Rodríguez Echavarría como Secretario de las Fuerzas Armadas o que acepte sus renuncias si no es relevado de dicho cargo. Ya anteriormente el 2 de Diciembre de 1961, trece oficiales habían formulado una petición similar.

Mientras aumentaba el vacío en torno a la pareja Balaguer-Rodríguez Echavarría, ambos pretendían aparentar lo contrario. Un Comunicado de fecha 14 de Enero firmado por la Agrupación  de Abogados de Santiago, exige  la inmediata renuncia del Dr Balaguer y la destitución de Rodríguez Echavarría como Jefe de las Fuerzas Armadas. Ya los abogados de San Francisco de Macorís, días antes habían formulado este mismo reclamo.

 Es en medio de esta situación que se produce LA MASACRE DEL PARQUE INDEPENDENCIA. .

A  partir del mediodía del 16 de Enero de 1962,  comienzan a concentrarse en el parque  Independencia grupos reclamando la renuncia de Balaguer y la salida de su jefe militar. Bocinas colocadas en el local de la Unión Cívica difundían arengas, música y discursos del presidente de esa organización, el Dr Viriato Fiallo. Más contingentes humanos se suman a la protesta popular, en la medida que se conoce lo que está pasando.

Los gorilas de la base aérea de San Isidro y los funcionarios trujillistas que aún estaban en el Palacio Nacional, ordenan reprimir la manifestación. Por el tipo de contingente que se envía, cinco tanques de guerra AMX  y cinco carros de asalto con potentes ametralladoras, desde un principio quienes impartieron la orden sabían cuál sería el desenlace. Efectivos militares con ametralladoras, completaban la formación militar. El entusiasmo de la multitud es ahogado por el ruido de las diez pesadas unidades blindadas, las cuales se despliegan casi en medio de los manifestantes. El Teniente Coronel Cuervo Gómez, comandaba la tropa.

Superada la sorpresa inicial la gente se reagrupa y vocifera contra la presencia militar. Varios corre-corre, amenazas, rastrilleo de armas y uno que otro culatazo, caldea más los ánimos. Cuervo Gómez ordena que silencien las bocinas y tanto los manifestantes, como los que manejaban los micrófonos se oponen.  El oficial instruye a varios militares que suban al segundo piso donde estaba la UCN, los cuales luego de intentar infructuosamente de ingresar por una puerta que estaba bloqueada, intentaban subir mediante una escalera.

En medio de este forcejeo, arriba al lugar de los hechos el Dr Rafael F. Bonnelly-Vicepresidente del Consejo de Estado-quien llama a la cordura de los presentes, a la vez que le dice al oficial que detenga la operación contra la UCN. Recibe una negativa como respuesta. En esos momentos uno de los militares que estaba en la escalera cae al suelo, momento en que se inicia una balacera contra la multitud congregada. Los ”valientes” hombres de uniforme disparaban a sus anchas contra gente inocente y desarmada.

El saldo trágico son 5 muertos y numerosos heridos. Concluída la masacre, el contingente sale hacia su base en San Isidro. Ya la misión había sido cumplida. El combate” resultó con una resonante victoria y ningún efectivo militar resultó herido.

Quedaron para siempre tendidos en el suelo el barahonero y dirigente político, Pío Varona y otros 4 ciudadanos, Los heridos fueron trasladados a hospitales y clínicas. El dolor era inmenso.

Al conocerse en la ciudad capital el saldo trágico, la multitud indignada incendió el cine Olimpia, propiedad de uno de los adulones de Trujillo, algunos vehículos militares, así como la vivienda de la familia del Teniente Coronel Cuervo Gómez, ubicada en la calle 19 de Marzo. La gente colocó barricadas y escombros en varias calles, por si retornaban los tanques.

El país estaba al borde de la guerra civil, aumentan las presiones contra el “dúo malvado” y dentro del Consejo de Estado se solicita de manera firme a Balaguer que renuncie inmediatamente.

En respuesta a las manifestaciones populares y a los aprestos del grupo que lo repudia dentro del Consejo de Estado, Balaguer organiza una asonada golpista y tras bastidores forma una Junta cívico-militar, encabezada por Huberto Bogaert,  e integrada por Armando Oscar Pacheco, Antonio Imbert Barreras, Luis Amiama Tió,  el Contralmirante Enrique Valdez Vidaurre, el Coronel EN, Neit Nivar Seijas y el Mayor Piloto, Wilfredo Medina Natalio.

La Junta establece el Estado de Sitio, la censura a la prensa, el toque de queda y la conculcación de las libertades alcanzadas. Algunos miembros  del Consejo de Estado derrocado son mantenidos bajo arresto en la base aérea de San Isisdro.

La prensa nacional el 17 de Enero contenía diversos comunicados amenazantes firmados por los títeres de opereta que integraban la “Junta Cívico-Militar”. Rodríguez Echavarría también colocó un Comunicado donde justificaba todo lo ocurrido, afirmando que ello se evitó una trama de agitadores perversos y capitalistas “con sus conciencias envilecidas por las pasiones”, los cuales habían ofrecido fuertes sumas de dinero por cada arma que se le despojara a los militares.

La reacción del pueblo fue inmediata. Una poderosa huelga general paralizó el país. Varios Ministros renunciaron. Funcionarios civiles y gran parte de los empleados públicos del país, no acudían a sus labores. En medio de la situación, el General Rodríguez Echavarría-el poder detrás del trono-dictaba medidas atentatorias contra la democracia. La represión era el soporte de la frágil dictadura de último recurso, creada por el Dr Joaquín Balaguer. Había una gran tensión nacional.

Aislada y repudiada por todo el país, vista de mala manera por los países democráticos del continente y hostilizada por la prensa internacional, se desplomó en 48 horas, la última maniobra del trujillismo activo en la República Dominicana. Rodríguez Echavarría fue apresado y el Dr Balaguer saltó la verja de la Nunciatura papal, situada al lado de su casa en la Avenida Máximo Gómez. Una transmisión por radio y televisión, le anunció al pueblo dominicano la noche del 18 de Enero de 1962, que la pesadilla, había concluido. La nación se lanzó  a las calles desbordada de entusiasmo. Se formaron caravanas por todas partes. La gente se subió a los tanques de guerra y los camiones de los militares que habían depuesto la pandilla usurpadora.

En Barahona esa misma noche se formó una caravana de vehículos que recorría la ciudad tocando sus bocinas anunciando el derrocamiento de la junta. El jefe de la base aérea local-apellidado Beauchamps Javier-envió una patrulla a emboscar los alegres manifestantes, los cuales recibieron ráfagas de ametralladoras, resultando muerto el Fiscal  Dr. Rafael-fello-Méndez y otros resultaron heridos.

Foto del periódico El Caribe con pueblo y guardias celebrando

Resulta paradójico que un barahonero es ametrallado al comienzo de la Junta Cívico-militar en el parque Independencia y otro compueblano es ametrallado en Barahona, al final de la intentona.

Un nuevo capítulo se abrió para el país a partir de ese Enero de 1962. Un nuevo Consejo de Estado-encabezado por el Dr Rafael F. Bonnelly- asume al poder. Su mandato incluyó organizar las elecciones del 20 de Diciembre de 1962 y entregar a Juan Bosch la Presidencia de la República, el 27 de Febrero de 1963.

Es bueno precisar que este Consejo encabezado por Bonnelly tuvo ribetes de autoritarismo. Persiguió y deportó muchos dominicanos. A algunos exiliados por Trujillo, se les mantuvo el impedimento de entrada al país. Ese gobierno se manejó promoviendo un sentimiento ultra-antitrujillista y al mismo tiempo hubo hostigamiento al naciente movimiento izquierdista,  a  intelectuales y a todos aquellos luchadores por una auténtica democracia. Muchos de estos liberales eran calificados por el Consejo de Estado, como comunistas. También resulta curioso que este equipo gobernante que nació en medio de una verdadera masacre, concluyó sus días haciendo su propia masacre en Palma Sola.

Igualmente hay que recordar que el 4 de Enero de ese 1962 se promulgó la Ley 5785, mediante la cual se dispuso la declaración de bienes Nacionales y su confiscación de todo tipo de bienes y activos en manos de la familia Trujillo, sus parientes y testaferros. Este voluminoso capital industrial, comercial y de servicios, comenzó a ser saqueado por amigotes de los altos funcionarios del Consejo, los cuales reconocieron como válidos documentos falsos que presentaban los testaferros del Tirano Trujillo.  De esta forma, empresas bien rentables que legítimamente por esta Ley de confiscación, debían pasar a propiedad del pueblo dominicano, quedaron  automáticamente en manos de lambones trujillistas. Años después el postruillismo en el poder, desguazó este patrimonio, en alianza con “hábiles empresarios”, a lo cual siguieron famosas leyes de “Capitalización”, mediante las cuales prácticamente desapareció el patrimonio (energético, azucarero, etc.) que había logrado sobrevivir.

El 16 de Enero de cada año debe ser objeto de homenaje a los mártires de esta gesta democrática, que murieron en defensa de la democracia dominicana. Ofrendas florales en el Altar de la Patria, actos religiosos así como de jornadas de recordación y  caminatas. Igualmente,  hay que realizar en cada aniversario. Charlas y conferencias, pueden ser realizadas en escuelas y colegios. Una tarja conmemorativa y una calle, deben recordar esta gesta libertaria.

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