Por: Virgilio Gautreaux P.
“Jamás fanaticada alguna en el mundo ha sufrido la desaparición de tantos atletas juntos, en una sola catástrofe. Jamás una sola tragedia ha enlutado un pueblo envolviéndolo en terrible dolor que se extiende desde la República Dominicana, hasta Cuba, Puerto Rico y Colombia, como la tenebrosa tragedia de Río Verde”
Prof. Arcadio Encarnación Palmer
Barahona RD-Enero 1948

El team “Santiago” (1947-1948), que pereció en el paraje de Río Verde, Yamasá, el domingo 11 de enero de 1948. De pie, desde la izquierda: Aquiles Martínez, Miguel -Boquita- Rodríguez, Ventura -Loro- Escalante, Puchulán Rivera, Alberto -Mimo- Estrella, Bebecito del Villar, Enrique -Mariscal- Lantigua (quien no tomó el avión de regreso, y se salvó) y Papiro Raposo. En cuclillas: Toti Jiménez, Chino Álvarez, Toñito Martínez, Nando Valerio, Pepillo Aybar, Yeyo Hernández, Sancho Tatis y Antonio Devorax. Al frente: Grillo “A”, Papito Lucas y Bombo Ramos.
El trágico accidente aéreo en que perecieron legendarios beisbolistas, fanáticos y dirigentes deportivos santiagueros, ocurrió en horas del anochecer del domingo 11 de enero de 1948. A pesar de los 77 años transcurridos, este luctuoso suceso se mantiene vivo en la conciencia deportiva nacional.
Luego de una emocionante campaña beisbolera, en diciembre de 1947 Barahona se proclamó Campeón Regional del Sur. En razón de este logro, el 22 de ese mes el Ayuntamiento local, mediante Resolución, declaró la fecha como día de “Regocijo Comunal”, con motivo del espléndido triunfo alcanzado por la selección de béisbol “Barahona” en la ciudad capital frente al equipo de San Juan de la Maguana.
Posteriormente, los barahoneros conformaron un conjunto altamente competitivo, integrado por peloteros de excelente calidad y reforzado con jugadores procedentes de Azua, Baní, San Cristóbal y San Juan.

Equipo ganador Barahona. Al centro gobernador Rafael Peguero Gómez
Tanto en la ciudad de Barahona como en otras provincias sureñas había gran entusiasmo, debido a que el equipo local había sido reforzado con buenos trabucos y brazos, con miras a enfrentar a la dura novena cibaeña, que se mantenía invicta gracias a un elenco de jugadores de probada calidad y alto nivel competitivo.
En los días previos, en la Perla del Sur cundía la emoción ante la inminencia de enfrentar a un rival poderoso, con la firme convicción de que los sureños estaban dispuestos a ofrecer una sorpresa a los distinguidos y aguerridos visitantes.
Por su parte, en Santiago la escuadra cibaeña venía imponiéndose a todos sus rivales de la región, protagonizando además acciones memorables frente al fuerte conjunto mocano. A principios de enero, el equipo santiagués debió trasladarse a La Romana, viaje que realizaron por vía aérea debido a la distancia del trayecto y a las difíciles condiciones de la vía terrestre, mientras los fanáticos lo hicieron por tierra.
El Team cibaeño ganó los dos encuentros disputados frente al equipo Papagayo de la ciudad oriental.
Los diferentes equipos regionales competían activamente. El periódico La Información, en su edición del 7 de enero, anunciaba que el domingo 11 de ese mismo mes las Estrellas del Sur se enfrentarían en Barahona al equipo Santiago. La crónica señalaba que el conjunto sureño era un equipo de grandes méritos, que había ofrecido una palpable demostración de su poder ofensivo y defensivo frente al equipo Guerra y Marina de la ciudad capital.
En otra parte del periódico se exhortaba a los fanáticos que deseaban trasladarse a Barahona por vía aérea a adquirir con antelación su pasaje, contactando al entusiasta aficionado y profesional de la odontología, doctor Belarminio López, en su clínica dental ubicada en la calle Julia Molina. Este reputado profesional figura entre las víctimas fatales de la tragedia.

El equipo de Santiago fue pionero en viajes aéreos
El viernes 9 de enero de 1948, el periódico santiagués La Información informaba que el Santiago BBC partiría hacia Barahona por vía aérea. En otra parte de la página deportiva, el rotativo señalaba que Santiago entero estaría pegado a la radio el domingo 11, a la espera de conocer los detalles de los dos sensacionales encuentros, y expresaba además la esperanza de que los equipos de transmisión radial fueran trasladados hasta el propio terreno para narrar ambos juegos.
Conforme a otra información publicada, estaba programado que el 21 de enero el equipo barahonero visitara Santiago, ocasión para la cual se esperaba congregar a unos diez mil fanáticos en el estadio. “NI UNA MÁS, NI UNA MENOS”, concluía enfáticamente la nota.
El sábado 10 de enero de 1948, la ciudad de Santiago bullía de ardor beisbolero. Una información periodística destacaba que “el avión estaba completo” y precisaba que la nave fletada por el Santiago BBC había vendido todos sus pasajes, razón por la cual se organizaba un segundo avión. La crónica exhortaba a quienes desearan viajar a darse prisa, pues de lo contrario no llegarían a tiempo.
A pesar de haberse fletado dos aeronaves, más de veinte fanáticos no lograron adquirir sus boletos y quedaron fuera del viaje, “a los cuales se les ha asegurado que en el próximo se les tendrá en cuenta en forma especial”.
Para el domingo 11 de enero de 1948 estaban programados tres importantes duelos beisboleros: el de Barahona frente a Santiago; en la capital, el encuentro entre Guerra y Marina y las Estrellas de Oriente; y en La Romana, el choque entre El Escogido Mocano y el Papagayo. Esta emocionante jornada correspondía al tercer episodio de la primera vuelta del Campeonato Nacional Amateur de Béisbol.
En horas tempranas de ese domingo partieron desde Santiago con rumbo a Barahona las dos aeronaves. De acuerdo con el ex capitán piloto Ricardo Bodden, en su portal Aerocápsulas (enero de 2009), el primer avión transportaba a los jugadores, mientras que en la otra aeronave viajaban los directivos del equipo, algunos cronistas deportivos y los fanáticos.
Las tripulaciones de ambas aeronaves eran las siguientes:

La delegación deportiva cibaeña arribó al aeropuerto de Barahona en horas de la mañana y fue recibida calurosamente por representantes de la comunidad, quienes la colmaron de atenciones al descender de la aeronave, con emotivas palabras de bienvenida y la entrega de flores por parte de bellas damitas.

El Dr. Belarminio Lólpez, comisionado de beisbol de Santiago recibe ramo de flores entregado por bellas damitas barahoneras.
El primer juego fue un verdadero festival deportivo, en el que ambas novenas batallaron gallardamente durante once entradas, resultando victorioso el equipo sureño, que dejó en el terreno a su oponente en un final de película. El marcador fue de 6 carreras por 5, con lo cual el equipo santiagués perdió su invicto.
El segundo encuentro, celebrado en horas de la tarde, fue ganado con relativa facilidad por los norteños, con marcador de 9 carreras por 2.
Concluida esta memorable jornada deportiva, retomamos el testimonio del capitán piloto Ricardo Bodden, quien señala en el artículo citado que las dos aeronaves despegaron del aeropuerto de Barahona en horas de la tarde, con un intervalo aproximado de quince minutos. Durante el trayecto encontraron zonas de turbulencia, razón por la cual ambos pilotos optaron por tomar el trayecto conocido como corredor aéreo desde la capital hacia Santiago.
Una rotura de la antena del aeropuerto santiaguero, causada por un avión el día anterior, impedía las comunicaciones con dicha pista. Esta situación, sumada a las condiciones atmosféricas adversas, motivó que el piloto Cartagena Portalatín decidiera aterrizar en la capital, mientras que el piloto Ramón Hernández Ramírez optó por continuar la travesía, no obstante la hora, el clima y la falta de conexión radial con la torre de Santiago. Tal vez confió en su experiencia en esa ruta.
El siniestro ocurrió cuando la aeronave impactó contra una montaña del paraje de Río Verde, sección Jaigüey, jurisdicción de Yamasá.
Por una de esas coincidencias de la vida, me cuenta la señora Marina Hernández, hija del mánager del equipo sureño, don Lico Hernández, que este ofreció en su hogar, en horas de la tarde, un sabroso sancocho a los jugadores santiagueros. Debido a una ligera llovizna, les pidió en reiteradas ocasiones que permanecieran en la ciudad y regresaran a Santiago al día siguiente; sin embargo, los comensales insistieron en partir ese mismo día.
Doña Marina me recuerda que no todos los jugadores llegaron a comer, pues algunos prefirieron esperar en el aeropuerto barahonero. Más adelante, me expresó que cerca de las once de la noche de ese día don Lico recibió una llamada telefónica en la que le informaron que el avión con los muchachos no había llegado a Santiago. Ella recuerda que su padre y todos en la casa pasaron la noche y la madrugada escuchando la radio y llorando, mientras aguardaban noticias sobre lo ocurrido.
También me comunicó el Dr. Manuel González Féliz que el magnífico lanzador norteño, Bombo Ramos tenía en Barahona un pariente, el comerciante Eloy Martínez, el cual le ofreció en la terraza de su casa una suculenta comida e invitándole a que se quedara en Barahona. En la mesa estaban otros acompañantes del jugador. Por la vehemencia del Sr Martínez en que Bombo se quedara, algunos llegaron a suponer inicialmente que éste no estaba entre las víctimas fatales del accidente.
En esa tragedia murieron casi todos los integrantes del equipo Santiago BBC, entre ellos: Aquiles Martínez, Loro Escalante, Bombo Ramos, Chino Álvarez, Pedro Báez (Grillo A), Bebecito del Villar, Toñito Martínez, Alberto –Mimo- Estrella, Manuel Tatis (Sancho), Papito Raposo y Víctor Saint Clair (Papito Lucas).
Además, Antonio Devora, Boquita Jiménez, Fernando Valerio, Yeyo Hernández, Pepillo Aybar, Maximiliano Rivera (Puchulán) y Miguel Tatis Rodríguez, formaban el equipo de béisbol, uno de los favoritos para ganar el torneo nacional ese año.

Primera página del periódicoLa Información del Martes 13 de enero de 1948

Realmente el Mariscal salvó su vida gracias a una exuberante joven barahonera-apellido Reyes-la cual previo al viaje de los peloteros santiagueros se dirigió a su ciudad natal para esperar la llegada de Lantigua, con el cual mantenía vínculos, a pesar de que éste estaba casado. Evitó la muerte por quedarse en Barahona con su damita en la calle Mella, casi esquina Padre Billini. En dicha vivienda almorzó el pelotero durante la pausa entre los dos juegos. Por tal motivo sobrevivió este gran atleta que por décadas fue un ejemplo de dedicación al deporte y a la preparación de futuros jugadores.
Desde que se tuvieron noticias de la gran catástrofe, corrió la versión de que tres de los miembros del Team se habían salvado: Enrique Lantigua, Loro Escalante, y Bombo Ramos. Después se dio Loro como uno de los ocupantes del avión, y se hizo una historia acerca de la milagrosa salvación del noroestano Bombo Ramos, quien precisamente había lanzado el juego de la tarde, ganándolo 9×2. Se dijo que, Ramos, por haber dejado su ropa de calle en el hotel, no había podido alcanzar el avión, ya que éste salió apresurado, tratando de llegar temprano a Santiago y poder hacer el aterrizaje.
El lunes-como se esperaba-llegó Enrique Lantigua a la ciudad capital todo triste, ante la fatal nueva. Pero Bombo, se dijo, había quedado en Barahona.
Un rotativo en una dramática crónica, publicaba a cinco días de la tragedia, que de Bombo Ramos no se sabe nada. No estaba en Barahona, no está en esta ciudad capital, no está en Santiago, ni tampoco en Montecristi. ¿Dónde pues, está?

La interrogación surge violenta, sin querer, casi negándose a agregar un nombre más a los muertos, un número más a los idos….
¿Dónde está, pues, Bombo Ramos…?
Del Editorial del periódico La Información correspondiente al 11 de febrero del 1948 [al mes de la tragedia], extraemos las notas siguientes:
“Hace un mes que la afición santiaguera, rebosante de interés deportivo, inquiría por todas las esquinas alguna noticia llegada desde Barahona, que le pusiera en auto de la suerte corrida por nuestros esforzados muchachos frente al potente equipo representativo de la región sureña. Las jugadas no fueron transmitidas por radio y ello era motivo para que la fanaticada hirviera en inquietud por obtener algún detalle. En las primeras horas de la tarde se tuvo la desconsoladora nueva de que el “Santiago” había perdido su invicto frente a los aguerridos sureños después de un debatido juego que se prolongó hasta la undécima entrada. ¡Santiago ha perdido! Era la desalentada exclamación por todas partes, pero había el consuelo de que nuestros muchachos habrían de volver por sus lauros en el juego vespertino. Pero la tarde en esta ciudad [Santiago], se presentó lluviosa; el cielo totalmente encapotado, mantenía la caída de una ligera pero continua llovizna. El pensamiento de la ciudad no se apartaba de sus gallardos y olímpicos emisarios, y ese pensamiento se hacía mucho más tenaz a medida que pasaba la hora del probable regreso, sin que se oyera surcar el espacio a la esperada nave. La noche llegó y con ella, el pensamiento se convirtió en presentimiento. Ya tarde, comenzó a susurrarse la alarmante nueva. ¡Uno de los dos aviones que fueron a Barahona se ha perdido! La inquietante información corre casi en secreto, con temor de que fuera oída demasiado y se incurriera en imprudencia.
Había la esperanza de que hubiera ido a parar Haití, a Puerto Rico, talvez a Cuba. También era presumible que hubiera hecho algún aterrizaje forzoso en nuestro propio territorio sin graves consecuencias. La pregunta ansiosa, que vibraba en el inalámbrico comenzó a tener desconcertantes respuestas de Haití, de Puerto Rico, de Cuba… No había noticias del paradero del “H-6” que era el que ocupaban los componentes del Team “Santiago”. Ya en la mañana [del día 12], la ansiedad se convirtió en zozobra, en nerviosismo. El día seguía lluvioso; nadie atinaba a trabajar, sino que la atención de todos estaba en el firmamento; a cada ruido de avión, todos miraban al cielo con ansiedad de ver el “H-6”. Más tarde llegó la pavorosa noticia. El H-6 había sido encontrado, pero estrellado contra la montaña y todos sus ocupantes, ascendentes a treinta y dos personas, habían perecido destrozados por la tragedia.
Ante tan aterradora noticia, Santiago no tuvo palabra con qué expresar su dolor, y éste se condensó en un gran silencio.
Hoy se cumple un mes, y aún tiene Santiago la llaga del dolor en carne viva. Todavía lloran las campanas en todos los templos santiagueros llamando a la oración por los que se fueron en una húmeda y triste tarde el mes de enero, cuando venían en vuelo olímpico desde la hermana ciudad de Barahona, último escenario de sus brillantes actuaciones deportivas.
Santiago, que sabe amar en silencio, llora también en silencio su dolor, poniendo de manifiesto en sus lágrimas la sinceridad de sus penas. Y una muestra de ese sentimiento sincero y profundo de Santiago, la acaba de dar ahora mismo el alma popular de este pueblo, a un mes de distancia de la tragedia que le hirió a mansalva su sensitivo corazón.”
Es bueno que sepamos que a la oscura noche de esperanzas y presagios del domingo 11, le siguió un angustioso amanecer, que sin embargo no amilanó la férrea determinación de los santiagueros. El periódico La Información, en noticia de primera página señala que tan pronto la compañía Dominicana de Aviación tuvo conocimiento de la desaparición de uno de los aviones, se pusieron en comunicación por teléfono y por radio con todas las ciudades del país, especialmente con aquellas en donde hay campos de aviación, así como también con Haití, Puerto Rico, Cuba y otras naciones vecinas, indagando por el posible paradero del avión desaparecido.
Más adelante el rotativo detalla que ha recibido informaciones fidedignas de que la nave desaparecida ha sido localizada en un lugar de la cordillera central, entre La Cumbre y Yamasá. Precisa que dicha localización fue hecha desde el aire por lo que no se había podido obtener noticias, hasta ese momento de lo que le había ocurrido al avión, es decir, si se estrelló o si tuvo que hacer un aterrizaje forzoso por cualquier circunstancia adversa.
Continúa el periódico expresando que el Gobernador provincial salió para La Cumbre, inmediación del lugar del suceso con una brigada compuesta por varios médicos y otras personas “llevando todo lo necesario para cooperar en los primeros auxilios que sean menester prestar a las posibles víctimas del accidente que haya podido ocurrir”. La nota apuntaba que el hecho de que numerosos de los ocupantes del avión son personas de Santiago, muchos de ellos relacionados social o deportivamente. Tan pronto se supo del suceso ha habido gran consternación en toda la población, muy especialmente en los numerosos hogares más directamente afectados por la suerte que hayan podido correr los ocupantes del avión accidentado. Destacaba el rotativo que “muchos familiares de éstos han salido hoy en la mañana en automóviles hacia La Cumbre con el fin de indagar personalmente la ocurrencia y saber la suerte corrida por sus familiares”.
De los jugadores norteños hubo un superviviente, el MARISCAL LANTIGUA, el cual sobrevivió pues el avión lo dejó porque se atrasó “compartiendo con unos amigos”.
Del periódico LA NACIÓN correspondiente a varios números del mes de enero de 1948, extrajimos las informaciones siguientes:
A las 11 de la noche del mismo Domingo, el Alcalde Pedáneo de Jaigüey envió un mensaje urgente al jefe de puesto del Ejército Nacional, notificándole el lamentable suceso. De inmediato se formó una brigada de rescate que arribó en horas de la madrugada del lunes al lugar del siniestro. En horas de la mañana de ese día aviones del Ejército Nacional sobrevolaban sobre el sitio donde se presumía había ocurrido el fatal percance, en búsqueda de los restos del avión perdido.

Una noticia de primera página de ese periódico correspondiente al martes 13 de enero de 1948 revela que 30 cadáveres fue el balance de la espantosa tragedia registrada en el Paraje de Río Verde, Sección Jaigüey de la Jurisdicción de Yamasá, donde un número apreciable de profesionales y atletas dominicanos-todavía no identificados-perdieron la vida.
El pueblo dominicano no cabía en su sorpresa y dolor. Todo el Cibao, la capital, Barahona y el resto del país, lloró desconsoladamente la pérdida de estos verdaderos gladiadores deportivos. La nación se sobrecogió estupefacta ante tanto sufrimiento.

El sacerdote Juan José Mcivers oficia una misa ante la fosa común con los restos las víctimas del accidente
Ante lo escabroso del lugar del impacto y la ausencia de caminos que imposibilitaba sacar los cadáveres a la población de Yamasá, el Juez de Paz de esta localidad ordenó sepultarlos en una fosa común. Las autoridades habilitaron un “camino de herradura”, hasta el lugar donde cayó el avión, donde se realizaron oficios religiosos en el lugar donde estaban sepultadas las víctimas. Se dispuso también que fuera cercado el sitio donde se abrieron las fosas.
Al lugar fueron enviadas numerosas ambulancias y brigadas de médicos para que asumieran las labores propias del caso. El Dr. Mairení Cabral encabezó el equipo del hospital Padre Billini.
La escena de colisión de la aeronave con los árboles y el suelo, era dantesca y sobrecogedora. Los testigos narraron con sobrecogimiento lo que observaron. Un cadáver fue localizado a tres kilómetros del lugar del impacto. Testigos afirmaron escuchar el desprendimiento de un bulto antes de ocurrir la explosión. Un ala fue localizada cercana a este cadáver.
El avión marca DE-3 Douglas (H1-6) no presentaba señales de haberse incendiado. Ni siquiera los motores mostraban estar chamuscados. El avión era piloteado por el oficial Ramón María Hernando Ramírez, hermano del héroe de la Guerra Patria de 1965, Miguel Ángel Hernando Ramírez.
La Dirección General de Deportes mediante Resolución de fecha 14 de enero aprobó declarar NUEVE DÍAS DE DUELO DEPORTIVO NACIONAL, “quedando por lo tanto prohibida toda actividad deportiva durante dicho período, a partir del día de hoy en todo el territorio de la República Dominicana”.
Durante todos esos días hubo en todo el país grandes manifestaciones de dolor y solidaridad con las víctimas y sus atribulados familiares. Mediante telegramas de todas partes del país, la población manifestaba su dolor. Clubes, logias, empresas, grupos deportivos, realizaban actos de recordación. Toda la crónica deportiva nacional cerró filas en torno a este suceso, destacando las prendas que adornaban los atletas y dirigentes fallecidos.
El NEW YORK TIMES en una breve reseña describió la tragedia, lo cual avivó un debate en las grandes ligas en torno a los viajes en avión. Algunos jugadores se oponían a los vuelos-los cuales consideraban inseguros-prefiriendo el transporte por tren. Muchos jugadores de las mayores se oponían firmemente a los viajes aéreos. La primera protesta ocurrió en el campo de entrenamiento de los Yanquis de Nueva York en 1946. Sin embargo, este medio de transporte luego se impuso.
La crónica del NYT destacaba la pérdida de LORO ESCALANTE, “quien era algo así como una combinación de BOB FELLER y TED WILLIAMS para la fanaticada dominicana”.
De Puerto Rico, Colombia, Estados Unidos, Cuba, Venezuela, Curazao y otras naciones, se recibieron condolencias.
Durante este período se realizaron diferentes tipos de actividades y homenajes en memoria de los caídos, especialmente actos religiosos, lectura de poemas, discursos, recepción y envío de telegramas, así como jornadas deportivas para recabar recursos para los familiares de los atletas. Asimismo, en forma regular se publicaban en la prensa nacional los aportes que recibían algunas cuentas creadas al efecto.
El 12 de enero mediante Decreto No 4888, fue declarado Día de Duelo Nacional el 14 de enero de ese 1948 y se dispuso la celebración de oficios fúnebres en memoria de las víctimas en todas las iglesias del país, invitando al pueblo dominicano a asistir a estos oficios, como demostración de solidaridad nacional con las familias que sufrieron las pérdidas de sus seres queridos.
Un hecho significativo es que la temporada del 2013 del Beisbol Invernal se dedicó a honrar la memoria estos héroes de la campiña deportiva dominicana. Un Mausoleo en Santiago honra de manera imperecedera los atletas, los dirigentes deportivos y los fanáticos que acudieron a esa cita con la gloria.
A pesar de que han transcurrido casi ocho décadas de este lamentable suceso, se mantiene viva la memoria de estos mártires del deporte dominicano. Sus familiares y descendientes han visto como el pueblo mantiene viva en su memoria el recuerdo de estos legionarios del beisbol criollo.

Monumento en el cementerio municipal de Santiago con los restos de los fallecidos
En Santiago cada 11 de enero-aniversario del accidente-se celebran diferentes actos de recordación en memoria de los caídos. Representantes de todos los sectores sociales participan en los eventos, donde intervienen activamente cronistas deportivos, viejas glorias y jóvenes atletas, así como familiares de los fallecidos, los cuales rememoran sus hazañas.
En Barahona a pesar de que para el año 2016 habían transcurrido 68 años del terrible accidente, mucha gente recordaba la hidalguía y la calidad de los atletas del Cibao y aún mencionaban el nombre de los más destacados. En esta ciudad hay un Comité Permanente de efemérides deportivas que anualmente conmemora el 11 de enero. Incluso en varias ocasiones han viajado a Santiago delegaciones para participar en misas y homenajes.
Del conjunto de estrellas barahoneras y santiagueras que gallardamente compitieron como honrosos gladiadores, solo queda vivo el glorioso y ejemplar hombre público DON ANSELMO PETERSON, mejor conocido como FEMO, quien por décadas fue un activo oficial del Cuerpo de Bomberos de Barahona, hasta llegar a ser jefe de dicha entidad.
El 11 de enero 2016 el Comité barahonero de homenaje a los atletas santiagueros, elaboró el programa de actividades siguientes:
- Oficio de una misa de recordación por los caídos en el salón principal de la Mansión Presidencial, donde participarán representantes de las entidades culturales, deportivas y sociales de la ciudad.
- Palabras de reconocimiento y semblanza de la vida y obra de Don Anselmo Peterson, único sobreviviente de los templarios deportivos que se enfrentaron gallardamente aquel glorioso 11 de enero de 1948
- Juramentación del Comité Permanente del Pabellón de la Fama del Deporte Barahonero.
- Envío de una Delegación de la Unión Deportiva de Barahona, a los actos de recordación y homenajes a ejecutarse en la Ciudad de Santiago de los Caballeros
En ocasión del 70 aniversario de este doloroso acontecimiento, se filmó en el año 2018 la película La Tragedia de Río Verde, que fue presentada en salas de cine del país en dicho año.

En el lugar donde se sepultaron los atletas inicialmente se construyó una pequeña verja-estructura de blocks para resguardar esos restos gloriosos. Posterior a su traslado a Santiago años después, el lugar quedó a la intemperie a veces cubierto de malezas y en otras ocasiones manos piadosas limpiaban el área.

Senderistas que ocasionalmente visitan el sitio luego de una trabajosa-pero hermosa-ruta quedan admirados por la naturaleza circundante de los caminos que conducen al espacio donde los fallecidos recibieron cristiana sepultura. Estos jóvenes en numerosos videos localizables en las redes sociales, se han pronunciado para que en este lugar se realice un monumento en recordación de estos héroes deportivos.

El trayecto hacia el sitio atraviesa fincas de caco, de plátanos, diversos tubérculos y vegetales. También numerosos riachuelos y cursos de agua estacionales. Asimismo, existen lugares con petroglifos o grabados realizados por nuestros indios taínos.

Un hecho digno de mención es que en año 2023, el Pabellón de la Fama de los Deportes de Barahona, solicitó al Arquitecto Julio César Osorio que confeccionara un Proyecto Arquitectónico de un Monumento a levantarse en memoria de los Gladiadores del equipo Santiago. De inmediato este profesional se dedicó entusiasmado con la idea, realizando oportunamente los diseños y la maqueta de la estructura en cuestión, la cual plasma el evento ocurrido, apelando Osorio al conocimiento de los hechos acontecidos en ese memorable día.
PERSPECTIVA DEL PLANO DEL MEMORIAL

Serán reactivados en breve los trabajos para obtener el apoyo gubernamental, municipal y del empresariado local, para la erección de esta obra, con miras a su inauguración para el año 2028, cuando se cumplirán 80 años de esta emblemática tragedia.
A 78 años de la tragedia de Río Verde, la mancomunidad deportiva de la República Dominicana el 11 de enero de este 2026, nuevamente se desbordó en numerosas actividades conmemorativas en torno al suceso. La prensa, la radio, la televisión nacional reseñó los diferentes actos que se realizaron en la geografía nacional, donde diferentes organizaciones deportivas provinciales, olímpicas y beisboleras, rindieron un merecido homenaje a estos inmortales deportistas, que siempre se mantendrán en lo más alto de la conciencia deportiva nacional.
¡Loor eterno a estos héroes!
COLOFÓN
Con el propósito de ampliar detalles adicionales del terrible accidente, acudí a la Biblioteca del Senado de la República, en la cual consulté la Memoria del año 1948 de la Secretaría de Estado de Sanidad y Asistencia Social (Tomo I), donde estaba inserto el Informe del Consejo Superior Directivo de la Cruz Roja, correspondiente a dicho año, veamos:
ACCIÓN DE LA CRUZ DOMINICANA EN LA CATÁSTROFE AÉREA DEL DOMINGO 11 DE ENERO DE 1948
“A las 8 de la mañana del lunes 12 de Enero, puesto en conocimiento el Presidente de la Cruz Roja Dominicana de la noticia oficiosa traída por unos viajeros procedentes de la región del Cibao, la cual sustentaba la suposición de que el avión de la Compañía Dominicana de Aviación que regresaba el Domingo en la tarde de la ciudad de Barahona conduciendo a los miembros del equipo de pelota que representaba en esa ocasión a la provincia de Santiago en la justa nacional que se celebraba, había caído en el espacio comprendido entre los lugares denominados La Cumbre y Yamasá, y deseoso el Presidente de esta institución de que los auxilios de la Cruz Roja que fueran menester salieran inmediatamente a la localización de lugar del accidente se puso en comunicación, por teléfono, con los presidentes de los Consejos Provinciales de la Cruz Roja de Moca, Santiago y San Francisco de Macorís, confirmando de esta manera las noticias oficiosas que había recibido. Quedaron instruidos dichos presidentes de Consejos para que enviasen a la mayor brevedad posible las ambulancias de la Cruz Roja que tiene a su cargo, equipadas con el personal médico y el material de cura necesarios, al paraje de La Cumbre, donde existe un puesto de guardias, escogido como una de las bases de operaciones del salvamento de las víctimas del desastre.
Luego, el Presidente de la Cruz Roja Dominicana se dirigió personalmente a la Compañía Dominicana de Aviación, donde obtuvo datos más precisos, y más tarde a la Secretaría de Estado de Sanidad y Asistencia Pública, obteniendo la cooperación del Departamento con una brigada compuesta por tres practicantes y tres enfermeras, debidamente equipadas para el salvamento y bajo las órdenes del Dr. Mairení Cabral Navarro, todos del personal del Hospital Padre Billini, quienes salieron en una de las ambulancias de la Cruz Roja que prestan servicios en Ciudad Trujillo. Más tarde salieron sendas brigadas de los hospitales “Dr. Morgan” y “Dr. Martos” en otras ambulancias de la Cruz Roja.
Preparado todo lo que se había juzgado necesario para las operaciones de salvamento, el Dr. Piñeyro, interesado en estar al corriente de todas las noticias que pudieran llegar a última hora, para desde esta ciudad dirigir las operaciones, se mantuvo en estrecho contacto con el coronel Castillo, de las Fuerzas Aéreas, y con el coronel Dr. M.A. Robiou, del Cuerpo Médico del Ejército Nacional.
En total, tenía la Cruz Roja destacadas: en La Cumbre, una ambulancia de Ciudad Trujillo y las ambulancias de Moca, San Francisco de Macorís y Santiago, debidamente equipadas, a más de dos jeeps enviados por el Gobernador de Santiago con equipo médico y material de cura; y en Yamasá, una ambulancia de Ciudad Trujillo, quedándose una ambulancia en esta ciudad, y las de San Cristóbal, San Pedro de Macorís y La Romana, pendientes para ser enviadas inmediatamente a otro centro de operaciones cualquiera, en caso de que el lugar del siniestro hubiera sido localizado más cerca de otra vía que de La Cumbre y de Yamasá, pues cuando se despacharon las ambulancias que fueron a los sitios antes mencionados, no se conocía todavía con exactitud el lugar de la catástrofe.
Desgraciadamente, aunque la Cruz Roja Dominicana actuó con la prontitud necesaria para el socorro a las víctimas en el instante mismo en que tuvo conocimiento de la noticia, nada fue posible hacer en su favor, pues el trágico fin de los ocupantes del avión accidentado no lo permitió, como es del conocimiento general”.
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