9 DE FEBRERO DEL 1966: 60 ANIVERSARIO MASACRE CONTRA ESTUDIANTES DOMINICANOS

Por: Virgilio Gautreaux P.

1-Introducción

Hoy 9 de Febrero del año 2026, se cumplen 60 años del ametrallamiento a los estudiantes de primaria, intermedia, secundaria y universitaria, que en la mañana del 9 de Febrero de 1966 se congregaron frente al Palacio Nacional, reclamando un mayor presupuesto a la UASD y apoyo gubernamental a dicho centro académico.

En esos momentos la República Dominicana atravesaba una grave crisis cívico-militar, donde facciones militares derechistas apoyados de forma encubierta por los invasores norteamericanos, retaban la autoridad presidencial en lo referente a la obediencia al Poder Civil constituido. Estos oficiales se negaban a cumplir la parte que les correspondía cumplir, en el marco de los acuerdos firmados para concluir el conflicto bélico iniciado el 24 de Abril de 1965.

En efecto, el alto mando vinculado a la Junta militar creada por el gobierno estadounidense durante la guerra, se oponía a salir del país.  Mientras tanto, la oficialidad constitucionalista marchaba a Embajadas en el exterior, acatando las disposiciones del Presidente Héctor García Godoy tendentes a reducir las tensiones dentro de los institutos militares y policiales.

En medio de esta situación, en realidad Estados Unidos de manera directa estaba saboteando los acuerdos firmados en Septiembre de 1965, a la vez que ya tenía montada en Washington las oficinas y equipos políticos para que ganara su candidato-Joaquín Balaguer-en las elecciones programadas para el primero de Junio de 1966. Esta estructura ubicada en Washington, recibía el apoyo táctico de las organizaciones de inteligencia norteamericanas, expertas en desestabilizar países y derrocar presidentes a nivel general y especialmente en Latinoamérica y el Caribe.

Es decir, que la presencia dentro del suelo dominicano de un poderoso gobierno extranjero, con miles de tropas fuertemente armadas apoyadas por barcos y aviones de guerra, representaba una seria intromisión que obstaculizaba alcanzar la ansiada paz, la independencia nacional, el restablecimiento de la institucionalidad y la necesaria reconciliación nacional.

La obstinada política estadounidense de control e imposición de su estrategia en República Dominicana “en tiempos de guerra fría”, convirtió nuestro país en un verdadero valle de sangre, sudor y lágrimas durante los años subsiguientes, provocando la muerte de muchos dominicanos, además de mantener separadas por un tiempo familias cuyos miembros estuvieron en bandos diferentes durante el conflicto bélico.

Esto significó que la obsesiva visión equivocada de Norteamérica de supuestamente “evitar otra Cuba” en la Patria de Duarte luego de alcanzada la paz, causó posteriormente tantos muertos como los ocurridos durante la Guerra de Abril, cuando el US Army cañoneaba y ametrallaba barrios de la capital y la zona constitucionalista.

Los y las dominicanas luego de alcanzados los acuerdos de paz, anhelaban la salida inmediata de las tropas Yanquis de ocupación y objetaban la intromisión en los asuntos nacionales, de sus lacayos de la Organización de Estados Americanos-0EA. Paralelo a estos desafueros con el propósito de poder permanecer en el país, los estrategas políticos y militares estadounidense orquestaron en Santiago un supuesto Golpe de Estado contra el Gobierno provisional de García Godoy el 21 de Noviembre de 1965 y cuatro semanas más tarde en el mismo Santiago-el 19 de Diciembre-intentaron asesinar con fuerzas del Ejército Nacional, el alto mando cívico y militar Constitucionalista en un combate librado en el Hotel Matum de la Ciudad Corazón.

Por estas y otras causas, no cesaban las protestas cívicas contra las tropas invasoras norteamericanas, las que respondían brutalmente golpeando a todos indiscriminadamente y disparando por doquier en las calles de la capital, contra los manifestantes que reclamaban su salida de nuestro país.

Con fusiles listos y calados con bayonetas, descargaban además ráfagas con escopetas de perdigones. Estos Marines atacaban sin piedad jóvenes y adultos de ambos sexos. Recordemos que un soldado norteamericano mató de un cartuchazo en el pecho un joven, cuando éste se negó a recoger una basura en la calle El Conde. Luego de herido mortalmente fue vendado por los soldados y dejado morir en la acera.

Contra este tipo de crimen a plena luz del día, en la vía comercial más importante del país en ese entonces, así como en presencia de centenares de personas, el ejército de la potencia más grande del planeta, asesinó un dominicano “rebelde” que se negó a ser humillado en su patria recogiendo basura por orden de un soldado invasor de su patria.

Por este crimen, otros más y la represión militar a la ciudadanía, se incrementaron las manifestaciones contra la las tropas yanquis. La Federación de Mujeres Dominicanas, junto a otras organizaciones cívicas patrióticas nacionales, aumentaron sus protestas contra todo tipo de atropellos y asesinatos del ejército de ocupación.

2-Desarrollo sucesos el 9 de Febrero del 1966:

En medio de esta crisis nacional, dentro de la propia universidad existía un conflicto interno, donde las fuerzas progresistas agrupadas en el Movimiento Renovador, luchaban por arrebatar el control de la UASD, a los remanentes del profesorado trujillista y el autoritarismo de la ultraderecha académica, que mediante agresivos  comunicados en la prensa nacional no cesaba de amenazar la familia universitaria, a la vez que solicitaba veladamente al Gobierno y las fuerzas militares y policiales, ocupar el recinto, para luego ellos, mediante una verdadera purga, expulsar los profesores, los estudiantes y los empleados partidarios del cambio en la filosofía académica, la actualización de los programas y la apertura de la Academia, a miles de Bachilleres diseminados en todo el país, que a pesar de estar graduados, no podían acceder a las aulas de la universidad.

Hay que citar que la lucha interna en la Universidad entre los sectores progresistas y conservadores tenía ya varios años desarrollándose. Justo días antes del inicio de la Guerra de Abril de 1965, las autoridades de la UASD expulsaron varios estudiantes y colocaron un enrejado para impedir que los miembros de la Federación de Estudiantes Dominicanos-FED, ingresaran al local de la entidad, procediendo el estudiantado a remover el enverjado. Los funcionarios actuaban con prácticas similares a las que utilizaban sus antecesores a finales de la década de los años cuarenta del siglo pasado, cuando expulsaban estudiantes progresistas de ambos sexos.

La minoría conservadora que aún persistía en querer controlar la universidad, en contubernio con sectores que les eran afines, actuaban tras las sombras saboteando el flujo de los recursos que le correspondían al centro académico, para asfixiarlo e impedir los necesarios cambios estructurales, científicos, pedagógicos, filosóficos, lingüísticos, jurídicos, así como en el ámbito de la salud, social, cultural y modernizar la gestión académico-administrativa.

De esta forma, el movimiento democrático dentro de la Universidad decide solicitar una audiencia al Presidente García Godoy, para que libere los fondos retenidos a la Universidad, a la vez que se inicia toda una campaña para que los estudiantes de liceos, escuelas públicas y colegios, marchen frente al Palacio Nacional en respaldo de los reclamos del Movimiento Renovador. Se origina así una activa campaña para que el día de la audiencia esté presente una gran cantidad de estudiantes que a la postre se beneficiarían del cambio estructural levantado por profesores, estudiantes y empleados de la UASD.

3-Los hechos:

Aquella mañana del 9 de febrero de 1966, atendiendo a la excelente capacidad de convocatoria, miles de alumnos de las escuelas,  liceos y colegios de la ciudad capital, junto a centenares de estudiantes universitarios, recorrían las calles frente a la entrada principal del Palacio Nacional. Mientras tanto, una Comisión integrada por dirigentes de la Federación de Estudiantes Dominicanos-FED, aguardaba dentro del Palacio Nacional, ser recibida por el Presidente García Godoy. El grupo lo encabezaba el Presidente de órgano estudiantil, Amén Abel Hasbún, acompañado de Romeo Llinás, Carlos Dore, Licky Florentino, Narciso González [Narcizaso] y Jimmy Sierra, entre otros.

Al transcurrir un largo tiempo de espera por compromisos previos del Mandatario, los líderes estudiantiles dentro del edificio de gobierno comisionan al dirigente de la FED, el Bachiller Romeo Llinás para que acompañado de otros dos directivos-Carlos Dore y Licky Florentino-le informe a la multitud que tuvieran un poco de paciencia pues más adelante serían recibidos por el Presidente. Con esta encomienda, se dirigen fuera del recinto palaciego, donde Llinás, subido en una especie de murito delante de una casa de la calle moisés García le informaba a la multitud sobre lo que estaba sucediendo.

Me dice el mismo Llinás que en ese preciso instante un Segundo Teniente de la Policía Nacional, soba su ametralladora y con una sola mano comienza a dispararle a Llinás que en ese momento era un blanco perfecto por la corta distancia que les separaba. Afortunadamente uno de los acompañantes le haló con fuerza al ver el movimiento del agresor, razón por la cual la ráfaga mortal no lo mató. A este movimiento salvador, se unió el hecho narrado por Llinás de que al disparar el uniformado con una sola mano, la fuerza centrípeta de los disparos le elevó el brazo, lo que impidió que le alcanzaran las balas a este dirigente de la FED. Sin embargo, entonces el oficial siguió disparando hacia la multitud.

Al parecer, lo convenido era que tan pronto se iniciara el tiroteo, los demás miembros de la Policía Nacional ubicados delante y detrás de la verja del Palacio Nacional, comenzaran a disparar contra los jóvenes, como en efecto ocurrió. Lo repentino de esta acción a quemarropa, no le dió tiempo a los presentes a protegerse, razón por la cual varios estudiantes resultaron muertos y heridos en el acto. La defensa ante este ametrallamiento fue para muchos arrojarse inmediatamente al suelo, mientras las balas surcaban cerca de sus cabezas.

Cuando los policías agotaban sus cargadores, los muchachos y muchachas salían corriendo y se tiraban nuevamente al suelo al momento de reanudarse otra vez los disparos. Es decir, que
las «fuerzas incontrolables» que dirigían las tropas militares y policiales alrededor del Palacio Nacional, conscientemente ordenaron abrir fuego contra la masa estudiantil indefensa, con un saldo sangriento que conmovió la conciencia nacional.

Unos cuarenta fueron heridos, mientras que cuatro resultaron muertos. Tres fallecieron inmediatamente por las heridas recibidas. Estos fueron Miguel Tolentino. Luis Jiménez Mella y Antonio Santos Méndez. La jovencita Altagracia Ricart Calventi falleció un mes después, en un hospital en Texas.

Este ametrallamiento marcó el inicio de una huelga nacional pidiendo la salida de los militares derechistas y el castigo a los asesinos de niños. Se produjeron protestas en todo el país y grandes movilizaciones. un clima de violencia asoló el país, produciéndose agresiones a civiles y militares en el territorio nacional.

Este acto bárbaro fue orquestado y ejecutado por integrantes de las camarillas cívico-militares que anteriormente, con apoyo norteamericano, derrocaron a Juan Bosch. El plomo a estudiantes de todas las edades, fue la respuesta de esos grupos oscurantistas que controlaban las fuerzas armadas y la policía nacional.

En Febrero de 1966 la ultraderecha dominicana en su vertiente civil y militar, trabajaba en el socavamiento de la autoridad del gobierno provisional, razón por la cual esta masacre fue realizada para poner en graves dificultades al Presidente Godoy, además de incrementar la escalada de los crímenes que sus escuadrones de la muerte realizaban en todo el territorio nacional.

La respuesta de todo el pueblo a estas maquinaciones y este cruel asesinato, fue contundente. Una condena nacional ante tan abominable crimen, generó una oleada de protesta que paralizó el país por varios días. Al final, los grandes perdedores fueron los buitres que tras las sombras fraguaron esta masacre.

Amelia Ricart Calventi

El Nuncio papal tan pronto supo del ametrallamiento se apersonó a la escena del crimen, para auxiliar las víctimas y a la vez condenar el hecho. la prensa internacional se hizo eco de los sucesos, provocando reacciones de grupos sindicales de Latinoamérica, de intelectuales de otras naciones y universidades solidarias con el pueblo dominicano.

las imágenes y videos de los jóvenes ametrallados, los adolescentes aterrorizados  tirados en la calle sin poder moverse , los uniformados disparando ráfagas, las niñas huyendo y los heridos llorando (muchos de ellos menores de edad), aún golpean la conciencia de la parte liberal del pueblo dominicano.

La posterior muerte de la jovencita estudiante AMELIA RICART Calventi, exacerbó aún más el repudio de la colectividad nacional contra los verdugos de jóvenes indefensos. Su sentido sepelio constituyó una muestra de solidaridad y reconocimiento a esta pequeña mártir que propugnaba por un mejor futuro para la juventud dominicana.

Los estudiantes Brunilda Amaral y Antonio Pérez Méndez, quedaron paralíticos para siempre, como mudo testimonio ante la barbarie y la intolerancia, donde la complicidad, el contubernio y el apoyo de las tropas invasoras, posibilitaron que los verdaderos culpables, de ordenar este acto criminal jamás fueran investigados, ni tampoco llevados al banquillo de los acusados.

Cada 9 de Febrero el Comité Permanente de recordación-dentro del cual forman parte sobrevivientes del ametrallamiento-realiza un  sentido homenaje a los caídos aquella mañana, que incluye la lectura de discursos y proclamas en recordación de las víctimas y clamando porque esto «no vuelva a repetirse». Posteriormente se realiza una marcha hacia el cementerio de la Avenida Independencia, a la tumba de la jovencita Amelia Ricart Calventi, frente a la cual durante varias décadas-hasta su fallecimiento-su querida madre pronunciaba hermosas y significativas palabras.

ESTE INSPECTOR MILITAR DE LA ONU, FUE AL LUGAR DE LA MASACREPARA INDAGAR Y RENDIR UN INFORME

En relativamente pocos años el número de estudiantes de la UASD, nacional había incrementado sustancialmente, es decir, con su martirio, se rompieron para siempre las amarras al conocimiento que impedían que miles y miles de Bachilleres tuvieran acceso a la educación superior en la República Dominicana. Ese fue su legado.

Antonio Pérez Méndez esta mañana en acto en la UASD

Hoy 9 de Febrero 2026, una vez más la Universidad Autónoma de Santo Domingo y el Comité Permanente de conmemoración de esta tragedia, rindieron un sentido homenaje a los mártires.

Varios medios de comunicación escritos, televisivos y portales digitales, así como las redes sociales, difundieron nuevas informaciones sobre este trágico, pero emblemático suceso contemporáneo de la República Dominicana.

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