
Por: Henry Tezanos
Miguel Ángel y, con posterior reconocimiento, Leonardo da Vinci, entre otros, pusieron rostros a personajes que se habían convertido en parte intrínseca de la cultura occidental: el Cristianismo.
La religión de san Pedro, es parte de las religiones Abrahámicas o semitas (judaísmo, Islam y Cristianismo) de Medio Oriente. Aunque en esencia estas religiones son lo mismo, las separan sutiles interpretaciones pero, el Cristianismo ha tenido una herramienta que ha sobrepasado lo espiritual: el Arte.

En el Islam y en el Judaísmo, no tienen como costumbre interpretar a sus deidades mediante el arte. El Islam, la última y más completa de estas religiones, expresamente, lo prohíbe. Es por eso, que nunca verás interpretaciones de Mahoma, moisés o Jesús en el Islam. (Moisés y Jesús, son considerados mesías en el Islam)
Es sabido que el mayor legado del Imperio Romano es el Cristianismo, aunque de origen semita, toma forma y se agudiza gracias al imperio. A partir de Constantino el grande (el Primer emperador cristianó) y sus concilios, el imperio hace suya la religión de Moisés, con Jesús como su principal deidad o figura.

Es obvio, y sobra decir, que los protagonistas del Cristianismo son (Todos) Judíos. Pero, como el Judaísmo carece de interpretaciones artísticas, a los Romanos o Europeos se le hizo fácil poner rostro a los personajes Judíos, para dar forma al cristianos. Moldeando, a imagen y semejanza, a los protagonistas del Cristianismo.
(Descarto, que lo ocurrido, sea el resultado del supremacismo étnico, en aquellos años el Racismo, en un sentido biológico como el actual, no existía. Los Bárbaros, lo eran porque eran incultos o vivían ajenos a los conocimientos Greco-Romanos, no por su origen étnico. El supremacismo y racismo, con sus matices, toma forma a partir del imperialismo de los últimos siglos.
Creo, que las adaptaciones de las figuras judías a los cánones Europeos, se debió a una espontánea manifestación de voluntad, de legitimar su religión).

Desde el principio, desde que Constantino se bautizó, el Cristianismo (protestantes, católicos, y ortodoxos) han puesto rostros a sus protagonistas. El Arte ha sido parte intrínseca de su religión, tal vez sin quererlo, han moldeado el imaginario colectivo con su legado artístico.

Cuando pensamos en Jesús, nos vienen a la cabeza el Jesús de da Vinci, castaño, alto, blanco, hermoso. Ni cerca de lo que, seguramente, fue Jesús.
El arte, tallado o pintado, es parte de la memoria occidental, de nuestra historia. Las manos de Miguel Ángel y Leonardo, fueron puertas al pasado, según como ellos lo veían, así lo vemos nosotros.
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