La cumbre del CELAC. Un escenario ideal para completar el sueño de Bolivar.

Por José A. Mateo Gil.

La humanidad, a lo largo de la historia es testigo de desastres naturales, conflictos bélicos entre las grandes potencias, y enfermedades que han diezmado la población mundial, entre otros acontecimientos que de alguna manera interrumpen el curso normal de la vida del hombre en el planeta. La pandemia del Covid-19 y el enfrentamiento entre Rusia y EEUU en suelo ucraniano, provocará un cambio de paradigma en la sociedad del siglo XXI. Ucrania se convirtió en el punto de encuentro en el que los involucrados descargan la ira que la confrontación bélica genera. Esos dos imperios que hoy se enfrentan, son los mismos que se repartieron el pastel en europa, luego de terminada la segunda guerra mundial.

Es contraproducente, que después de haber pasado por un largo período de relativa paz, donde se dirimían los conflictos bajo el esquema de la guerra fría, se ponga en vigencia un modelo de confrontación tan sangriento y destructor que creíamos superado, y considerado como cosa del pasado. Tanto es así, que en el pueblo ucraniano se abrió las puertas al uso de armas de destrucción masiva, con el agravante de que activa el enfrentamiento bélico entre las dos potencias tradicionalmente antagónicas. Esta nueva modalidad de dirimir los conflictos, donde cada uno justifica su participación en la guerra, está creado las condiciones para el surgimiento de un nuevo orden económico mundial. En esta ocasión, el apoyo económico y militar de imperio del norte y el Reino Unido a Ucrania, contra Rusia y sus amigos de oriente, marcan un cambio de rumbo en la política económica y social de los demás países del mundo. Cuando ocurren acontecimientos históricos de importancia, las sociedades se van adaptando a estos cambios, como de hecho está ocurriendo en la sociedad de la era digital.

A raíz del alto al fuego, cuando se dio por terminada la segunda guerra mundial, Europa quedó devastada, por lo que tenían que buscar una salida para que los conflictos y sangrientos episodios de muerte cesaran. Los países del este necesitaban encontrar una fórmula para lograr el retorno a una paz duradera en la región. Para tales fines, los europeos, con el primer ministro francés Robert Schaman, a la cabeza, plantearon a Alemania unificar la producción de carbón y acero en lo que llamaron acuerdo franco-aleman como forma de unificar a Europa. Esta iniciativa se puso en marcha en los inicios de la década de los años cincuenta. Es en este escenario, que tiene su origen la Unión Económica Europea, mediante el Tratado de Roma en el año 1957. Inicialmente, esta organización se fundó con seis países miembros: Francia, Alemania, Italia, Bélgica, Luxemburgo, y los Países Bajos. La idea era impulsar la cooperación económica, en el entendido de que, a medida que aumenta la interdependencia económica entre los países, disminuiría las posibilidades de conflicto.

En efecto, desde entonces, la historia de la Unión Económica Europea ha experimentado altos niveles de desarrollo. Con el paso del tiempo, se sumaron a la causa 22 nuevos estados, creando un gran mercado único para la región compuesto por 27 miembros, que quedaron luego de la salida del Reyno Unido del bloque europeo el 31 de enero de 2020. Sin lugar a dudas, lo que al principio se concibió como una unión de carácter eminentemente económico, ha evolucionado hasta convertirse en una organización activa, que en la actualidad ha alcanzado la categoría de lo que es hoy la “Unión Europea”. Con una moneda fuerte como lo es el euro, que viene a jugar un rol de contrapeso con respecto al dólar americano en el comercio de los paises este.

Esta iniciativa de los líderes europeos de formar un bloque para unificar y fortalecer su economía, fue inspirada por el sueño de dos hombres, que cien años antes habían intentado establecer una Hispanoamérica unificada. En el año 1790, el venezolano, Francisco de Miranda, soñaba con una Hispanoamérica emancipada y unida. A los fines, redactó un plan para la reforma, organización y establecimiento de un gobierno libre e independiente en la américa meridional. Dicho plan no logró obtener los objetivos propuestos, pero sirvió como fuente de inspiración para que, más adelante, en el año 1826, Simón Bolivar, con una visión similar a la de Miranda, también tuvo un sueño de unir a los pueblos de la región como una sola nación. En tal sentido, Bolivar convocó a las repúblicas hispanoamericanas a una reunión en Panamá. En principio se vio como algo quimérico, denominado como Congreso Anfictiónico o Confederación de Estados. Este proyecto se vio parcialmente materializado en 1826, con la integración de los actuales territorios de: Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá, Perú, México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Sin embargo, el poder imperial de los EEUU saboteo este proyecto unificador.

En este punto cabe preguntarse:

¿Cuáles fueron las causas del fracaso del proyecto unificador de Hispanoamérica impulsado por Simón Bolivar?

De acuerdo a historiadores de entero crédito, el fracaso del Congreso Anfictiónico se debió tanto a factores internos como externos. En lo que respecta a los factores internos, por un lado, cuando en el congreso trataron el tema de la división territorial, no se pudo lograr el consenso en la mayoría de los países de la región debido a los problemas fronterizos, así como también, los representantes de la mayoría de esos estados consideraban que ellos no estaban en condiciones ni políticas ni económicas para que pudiera funcionar el plan de un estado único regional. Y por otro lado, la traición del vicepresidente de Bolivar, Francisco de Padua Santander, quien invitó al Congreso de Panamá a una representación de EEUU, sin la anuencia y a espaldas del libertador. En relación a los factores externos, lo que le dio el tiro de gracia para el fracaso del congreso fue el sabotaje por parte del imperio del norte y sus propósitos expansionistas.

Estas dos experiencias, por un lado, las del sueño de Francisco de Miranda y Simón Bolivar de una Hispanoamérica unificada, y por el otro, las razones que dieron origen a la formación de la Unión Europea, pueden servir como plataforma para que, a través de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), crear un proyecto de unificación económica de los países latinoamericanos, con una moneda común y un mercado interno fortalecido, tal como lo concibió la Unión Europea casi 100 años después del sueño de Bolivar. Somos de opinión, que en la actualidad, el impacto de la pandemia del covid-19 y la invasión de Rusia a Ucrania, han producido un cambio significativo en el ámbito económico, político y social en todos los países del planeta, incluyendo una reorientación de la política exterior de las grandes potencias.

En consecuencia, américa latina cuenta con un instrumento formidable (EL CELAC) para proponer un proyecto unificador que garantice un mercado y una moneda común para los países latinoamericanos. Sólo falta un lider en la región que se anime a darle forma a este proyecto. La creación de un bloque de países en Latinoamérica, es la salida más viable que tienen estos pueblos del tercer mundo para trillar el camino del desarrollo económico y social. En virtud de que, tal como dice el refranero popular “La unión hace la fuerza”. Y la indiferencia del poder imperial de EEUU con respecto a Latinoamérica, es una ventaja a favor para hacer realidad el sueño unificador del libertador Simón Bolivar y Francisco de Miranda.

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