La historia se repite en espirales


Por Alfonso J. Palacios Echeverría 

La expresión italiana corsi e ricorsi está tomada de la teoría del acontecer histórico del filósofo de la historia Giambattista Vico para el que la historia no avanza de forma lineal empujada por el progreso, sino en forma de ciclos que se repiten, es decir, que implican siempre avances y retrocesos. Aquí corsi significa ‘paso o evolución de algo en el tiempo’ (el curso del tiempo, el curso de los sucesos) y ricorsino significa ‘medio para conseguir lo que se pretende’, sino ‘acción y efecto de recurrir’, ‘vuelva o retorno de algo al lugar de donde salió’. La historia es recurrente.

Pero no se trata de un eterno retorno de todas las cosas, como decía Nietzsche. Es un volver a un estadio que se creía superado, pero ahora visto desde una nueva perspectiva. El movimiento histórico tiene forma de espiral: las idas y vueltas, las vueltas y revueltas de la vida de los pueblos. Ningún periodo tiene la última palabra, ningún periodo es el definitivo. No existe victoria final. Lo que hoy triunfa, puede caer mañana. Pero volverá a renacer más tarde bajo otro signo, y así sucesivamente.

La historia es un constante flujo y reflujo, avances y retrocesos, un continuo vaivén con un movimiento pendular, un mecanismo inveterado de sístoles y diástoles (corsi e ricorsi). La historia de los pueblos es una secuencia de flujos y reflujos. La humanidad avanza y retrocede, pero cada retroceso dispara con ímpetu la siguiente etapa de avance, que tampoco será definitiva y volverá a retroceder. Cuando una civilización o nación alcanza su apogeo, la comodidad degenera en lujo, el ingenio en falsa sutileza y se inicia así la decadencia. Todo vuelve al punto de partida, a los tiempos bárbaros.

El avance histórico no es lineal, es vertical y espiralado. La ley del corsi e ricorsihace volver todo a un punto de partida. Pero este nuevo punto de partida ya no es el mismo que el anterior porque está en un estadio superior. Las tesis de Vico sobre la distinta evolución de los periodos históricos influyeron más adelante en las obras de Montesquieu, Auguste Comte y Karl Marx.

¿Han notado, que hay situaciones en la vida que regresan siempre a atormentarnos con su presencia? Momentos y circunstancias que parecen volver a nosotros, o nosotros a ellas, especialmente cuando pensamos que eran prueba superada. ¿Se han preguntado, por qué nos cuesta tanto trabajo salir de una situación que nos enfrasca en un estado de ánimo depresivo, de enojo o venganza? ¡Vamos mucho más allá! ¿Se han dado cuenta cómo la historia, (personal y colectiva), se repite, en diferentes momentos?

Parece que estamos atrapados, sin salida aparente, condenados a repetir el mismo error una y otra vez, como en película de horror, o el final de un disco en un fonógrafo.

Los psicoanalistas neofreudianos dirían que estamos en la eterna búsqueda de la completud y bonanza que experimentamos en el vientre materno, para ello, tendemos a repetir patrones de conducta infantiles a edades adultas. La antropología e historia nos dirían que la humanidad y sus sociedades, repiten momentos históricos y vuelven a cometer los mismos errores, parece que se olvidan de los acontecimientos y en vez de salvar sus vidas, regresan al hoyo.

Se trata de un esquema en forma de espiral, una espiral que todo ser humano vive, de cierto modo u otro, lo llaman el método del método, y se encuentra hasta lo más elemental de la naturaleza y la naturaleza humana, sino me creen, volteen a ver su dedo pulgar, ¿qué figura aparece en su huella dactilar? Un serie de círculos contiguos, ¿cierto? En la naturaleza tenemos los caracoles y las conchas. ¿Qué tal la forma de una galaxia?

Pues bien, cuando nos enteramos de las barbaridades y salvajismos cometidos por las fuerzas armadas yihadistas en el oriente cercado, las decapitaciones perpetradas por el Estado Islámico, la destrucción de estatuas milenarias en museos, en un acto que mezcla barbarie e ignorancia de forma asombrosa,  el secuestro y asesinato de cristianos en diversos países africanos, no hacemos mas que contemplar lo que sucedió siglos atrás.

Las Cruzadas y la Inquisición son las dos principales manchas en nuestra historia occidental. Manchas que avergüenzan a los cristianos de verdad y que los que se dicen «tolerantes» no dejan de echar en cara tan intolerantemente a la  iglesia católica.

Y yo, que nada tengo que ver con Torquemada ni con Calvino (Calvino, el líder del calvinismo protestante tiene el «récord» de asesinatos de todas las iglesias cristianas), no sé bien de qué me acusan los que lo hacen cuando dicen eso de que, por condenar a los salvajes del Estado Islámico y todas las otras manifestaciones del fundamentalismo musulmán, me estoy olvidando de las barbarie cristiana. Totalmente falso.

Y es irónico que la inmensa mayoría de los que acusan profesen otro tipo de «fe» que se ha llevó por delante en el siglo XX a más de 100.000.000 de personas en Rusia, China, la Europa del Este ocupada, Corea del Norte, Vietnam, Camboya, Cuba, Nicaragua, África, etc., etc., etc. «Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra»… Y evidentemente, hay algunos que mejor harían en no acusar a otros sin mirar antes dentro de sus armarios.

Pues bien, lo que estamos viviendo en este momento histórico no es, ni más ni menos, que la repetición de lo que se realizó siglos atrás en nombre del cristianismo. Una vuelta más de la espiral de la historia que demuestra, evidentemente, que no hemos aprendido absolutamente nada del pasado.

Todo parece indicar que la ciencia y la tecnología, sus asombrosos avances, en nada han contribuido a civilizar al ser humano, sigue siento un animal salvaje y depredador, ahora con otros instrumentos, que asola todo lo que se le pone por delante. La ciencia y la tecnología son utilizadas ahora para una matanza más eficaz, desastrosa y sangrienta. Y en su ignorancia insuperable, renacen los fundamentalismos religiosos que llevan a pueblos enteros a la extinción.

Antes fueron las hordas cristiana, ahora son las musulmanas. La historia se repite en espirales.


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