Las primarias del PLD. Un nuevo ingrediente que define el panorama político con miras a las elecciones del 2024.

Por José A. Mateo Gil.

16 de octubre de 2022.

La política, es una ciencia que estudia todo lo relacionado con el arte de gobernar o los que aspiran a hacerlo, para satisfacer la demanda de una sociedad o un conglomerado social. La República Dominicana siempre ha contado con una cantera de hombres y mujeres que han dedicado la mayor parte de su vida a esta laboriosa y complicada actividad. Desde la fundación de la república a la fecha, el país ha sido testigo de una serie de acontecimientos históricos que los hombres y mujeres que eligieron dedicarse al estudio de esta ciencia, en los 178 años de nuestra vida republicana, definieron el sistema de partidos que hoy tenemos en la nación. Luego de la independencia nacional en el año 1844, los conflictos generados entre los partidarios del movimiento independentista, y los traidores a la patria, Pedro Santana y Buenaventura Baez, que dieron al traste con la anexión de la república a España, como una jugada política auspiciada por la ambición desmedida de Santana, provocó la reacción de un grupo de valientes dominicanos que lucharon y vencieron al ejército español, en lo que se denominó como «La guerra de la restauración de la república». Esta gesta fue liderada por el insigne Gregorio Luperón y un grupo de hombres y mujeres de incuestionable valor del pueblo dominicano.

A partir de la gesta restauradora, se inicia un período donde la política ocupa un interés especial en un segmento importante de la población. La segunda república, como se le llamó al período comprendido desde la restauración de la república hasta el final del siglo XIX, que culminó con la muerte de Ulises Heureaux en el año 1899, y la llegada al poder de Horacio Vásquez. En esta segunda república, más de una decenas de hombres dedicados a la política llegaron a alcanzar el poder. Algunos de ellos conquistaron la presidencia con una sólida formación política y académica. Como es el caso de Ulises Francisco Espaillat y el padre Fernando Arturo de Meriño, por poner dos ejemplos. En tanto que, otros que carecían de formación política, pero que se destacaron en el arte de la guerra, también lograron ocupar la primera magistratura del estado durante el período antes señalado. Entrado ya el siglo XX, hasta la dictadura de Trujillo, la inestabilidad política se adueñó del pueblo dominicano, que culminó con la primera intervención norteamericana, y por vía de consecuencia la instauración de la dictadura de los 31 años de la era de Trujillo.

Es con el ajusticiamiento del dictador Trujillo, el 30 de mayo de 1961, cuando el país entra en una etapa donde florece lo que se denomina como la «Alta política». Es a partir de la década de los años 60, cuando el sistema de partidos empieza tomar forma. La Unión Cívica Nacional, el Partido Revolucionario Dominicano, el Partido Reformista Social Cristiano, el 14 de Junio, entre otros, ocuparon el escenario político nacional. En cuyo período se produjo la segunda intervención militar norteamericana. A partir de la década de los años 70, el Partido de la Liberación Dominicana, el Partido Revolucionario Independiente, el Bloque Institucional, y el Partido la Estructura, surgieron como desprendimiento del PRD. Con la llegada del nuevo milenio, se configura una polarización de las fuerzas políticas en la República Dominicana. El PRD y el PRM como desprendimiento de este, se disputaron el poder con el Partido de la Liberación Dominicana, que también parió a la Fuerza del Pueblo como desprendimiento del mismo. Es así, como ha evolucionado el accionar político de la República Dominicana desde su fundación.

El hombre, a diferencia de los demás animales del planeta, es el único ser con capacidad para cometer errores y enmendarlos en el momento que reflexiona y se da cuenta de que se equivocó. Esta es una reacción natural de la especie humana. Pero la tozudez, la terquedad, o la perdida momentánea de la perspectiva, hace que algunas personas, con o sin formación académica y política, se aferran a ideas que los llevan al plano de la irracionalidad, que en la mayoría de los casos, cuando quieren rectificar se les hace demasiado tarde. El actual presidente del PLD, y ex presidente de dos períodos presidenciales consecutivos en la República Dominicana, se ha equivocado una y otra vez, sin hacer el menor intento de rectificar y enmendar los errores cometidos. La forma en que manejó sus diferencias con el antiguo amigo y compañero de partido Leonel Fernández, la imposición de un «penco candidato» a la presidencia en las elecciones del 2020, que no conectó con el pueblo, y la permisividad exhibida en su gestión de gobierno, lo convirtieron en el hazme reír de los políticos dominicanos. Sin embargo, aunque dio señales de que impondría la Dra. Margarita Cedeño como candidata a las elecciones del 2024, todo parece indicar, que en esta ocasión, a última hora primó la sensatez y la prudencia para que no cometiera los errores del pasado, dejando a la militancia de ese partido, elegir de manera democrática a su candidato.

A todas luces, el triunfo de Abel Martínez como candidato presidencial del PLD para las elecciones del 2024, constituye una derrota demoledora a las prácticas caudillistas que se anidó en el PLD. El Alcalde de Santiago, logró romper un paradigma en la organización política fundada por el Profesor Juan Bosch. En estas primarias abiertas, de 6,800,000 posibles votantes, menos de 500,000 acudieron a las urnas para elegir al candidato del PLD, debido fundamentalmente, al deterioro de ese partido y la indignación de su militancia por el manejo exhibido por su presidente. Un joven político de Santiago, con escasa formación política, pero con una sólida determinación y arrojo, derrotó el caudillismo de un partido que se encamina rumbo al despeñadero, tal como ocurrió con el PRD y el PRSC.

Hoy, lo que queda como militancia cautiva del PLD, es lo que acudieron a las urnas para elegir a Abel Martínez. De acuerdo a los cómputos de las primarias, Martínez, resultó ganador con un 60% de los votos emitidos, lo que significa que el nuevo candidato solo cuenta con alrededor de 300,000 votos, y menos de 200,000 de los demás pre candidatos que eventualmente votarían por él. Los militantes del PLD que no se animaron a votar, pueden considerarse como agentes libres, que votarían en cualquier otra dirección. Ante este panorama, la lógica política nos indica que, el disgusto de la militancia peledeistas tiene como alternativa emigrar hacia la Fuerza del Pueblo, con Leonel Fernández a la cabeza, quien fue su antiguo líder, y que a través de él pudieran canalizar sus aspiraciones de volver al poder. En este coyuntura política, los números no le dan al PLD para competir con Luis Abinader, que hasta el momento, a dos años de gobierno, ha hecho una gestión aceptable, pero tiene que hilar fino para poder sortear lo que históricamente representan los dos últimos años de un período presidencial, porque el pueblo evalúa a sus gobernantes, no como comienzan sino como terminan. Es un gran reto que debe enfrentar el presidente para embarcarse en un proyecto reeleccionista exitoso en primera vuelta.

La elección de Abel Martínez como candidato a la presidencia del PLD, agrega dinamismo a la elecciones del 2024, en virtud de que, quita presión a ese debilitado partido, que de haber elegido a Margarita Cedeño, la población hubiese acusado al danilismo de ser el responsable de la derrota de Abel. Este respiro del PLD como resultado de unas primarias exitosas, no en cantidad de votos, sino en organización y civismo de su militancia, brinda una magnífica oportunidad para que el nuevo candidato pueda aglutinar en torno a su figura, el sentimiento peledeistas. Es una tarea difícil, y un gran reto que debe enfrentar Abel Martinez, para relanzar un partido disminuido y desacreditado, como lo está en los actuales momentos el PLD. En un electorado tan exigente como lo ha demostrado ser el dominicano, no es mucho lo que el candidato electo del PLD puede ofrecerle al pueblo, más que su posición frente a la migración haitiana.

Lo cierto es, que en este proceso de las primarias del partido morado, hay tres grandes ganadores: Abel Martinez, Francisco Domínguez Brito y el PLD. En ese mismo orden, los grandes perdedores son: Margarita Cedeño y Danilo Medina. En lo adelante, el presidente del partido tiene que echarse a un lado, para que su rechazo no contamine la candidatura de Martínez, y permitir así que este desarrolle su propio proyecto presidencial. No tengo la menor duda, de que definidos ya los tres candidatos de los partidos con posibilidad reales de competir en la próxima contienda electoral, no se vislumbra un potencial ganador en la primera vuelta. La segunda vuelta es inminente, con la particularidad de que en nuevo escenario político, los dos partidos de la oposición, en la actual coyuntura, pueden lograr un acercamiento para una alianza electoral que ponga en riesgo la reelección del Presidente Abinader. Las relaciones de amistad entre Abel Martinez y Leonel Fernández, facilita un entendimiento de segunda vuelta. De acuerdo a los estudiosos de esta disciplina, en política, nada se puede descartar.

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