Por Carlos Manuel Diloné
11 de julio 2025.
A lo largo de la historia, las sociedades han sabido reconocer, en los momentos más delicados de la vida colectiva, a aquellos ciudadanos que vivieron con rectitud, entrega y sentido de servicio. Vivir con honradez y de manera digna no siempre garantiza el reconocimiento inmediato, pero cuando estos valores se sostienen con coherencia a través del tiempo, la comunidad suele responder con gratitud y respeto. El honor social no nace de la riqueza ni de los privilegios heredados, sino del ejemplo persistente de una vida dedicada al trabajo, a la familia, al cumplimiento del deber y al bienestar común.
Ejemplo vivo de esta afirmación es la forma en que el pueblo de Barahona reaccionó ante la trágica muerte de don Jaime Vidal Recio, ocurrida el domingo 3 de noviembre de 1940, en un accidente automovilístico en la carretera hacia Paraíso. El suceso fue reseñado con precisión y hondura en el semanario La Crónica, en su edición del 9 de noviembre, donde no solo se detallan los hechos, sino que se resaltan las virtudes personales y públicas de quien fuera figura destacada de la sociedad barahonera. En ese testimonio se recuerda a un hombre laborioso, correcto en sus funciones públicas, afectuoso con su familia, íntegro en su proceder y reconocido en su comunidad como símbolo de respeto y caballerosidad. Sus padres fueron el señor David Vidal y la señora Justa Recio. Al momento de su muerte, tenía 40 años de edad y se encontraba soltero.
El homenaje espontáneo de la población, congregada de forma multitudinaria para recibir sus restos y acompañar el sepelio, es una prueba clara de que las virtudes humanas —cuando se practican con constancia— terminan por sembrar en la memoria colectiva una huella que trasciende la muerte. A continuación, reproducimos íntegramente la nota publicada en La Crónica, testimonio conmovedor de una vida honrada y del tributo de un pueblo agradecido.
TRÁGICO SUCESO AUTOMOVILÍSTICO
Pierde la vida el caballero don Jaime Vidal Recio
Un trágico suceso automovilístico se registró en el camino-carretero que conduce de esta ciudad hasta Paraíso, cuando el camión placa No. 5991, guiado por el chofer Nicolás Batista, sufrió una terrible volcadura en el lugar denominado “La Pipa”, como a 150 pies sobre el nivel del mar, pereciendo inmediatamente el hacendado don Jaime Vidal Recio, distinguido elemento de esta sociedad, quien recibió golpes y heridas considerables al despeñarse por el profundo precipicio de peñascos.
Al mismo tiempo recibieron heridas de alguna consideración los señores Manolo Carvajal, José Fanjul y el conductor Batista, quienes por la violencia de la volcadura no tuvieron tiempo para lanzarse fuera del vehículo.
Entre los pasajeros que transportaba el camión venía también su dueño, el señor Leonardo Vidal, quien, con rapidez inusitada y frente al peligro, se lanzó del camión saliendo ileso, al igual que un peón del mismo camión.
El accidente se originó cuando el camión, que venía de la sección de Paraíso hasta esta ciudad con fuerte cargamento, pasó por encima de un terreno falso, ocasionando un violento viraje que le hizo perder el control al guía, introduciéndose el vehículo en el abismo. El camión quedó por un momento quieto, situación que quiso aprovechar el señor Jaime Vidal para lanzarse fuera, acción que intentó prohibirle el conductor del camión, advirtiéndole que se quedara en la cabina donde no había gran peligro. Pero el infortunado Jaimito, viendo el peligro que se cernía sobre ellos, no hizo caso de la advertencia y se lanzó fuera del camión, con tan mala fortuna que, al mismo tiempo de él saltar, el camión se lanzaba sobre el abismo golpeándolo, y recibiendo además una fuerte herida producida por un tronco de árbol que le perforó los intestinos, y considerables golpes recibidos por los grandes peñascos que existen en todo el precipicio.
Los demás pasajeros, excepto Leonardo Vidal Recio y el peón del camión, que tuvieron tiempo de tirarse a tierra, rodaron con el vehículo al abismo, recibiendo las fuertes heridas que hemos anotado. El camión quedó completamente destrozado a orillas del mar, donde también fue a parar el cuerpo del desgraciado Jaimito, ya sin vida.
Inmediatamente que se supo en la ciudad la fatal noticia, el domingo como a las siete de la noche, salieron para el lugar del suceso el señor Gobernador Provincial y las autoridades judiciales. Cuando llegaron, ya la autoridad policial destacada en Las Ciénagas había practicado las primeras diligencias. Al mismo tiempo los comandos militares de esta Ciudad y de Enriquillo respectivamente enviaron a los primeros tenientes doctores Alburquerque y Monar, del cuerpo médico del Ejército Nacional, para que prestaran sus servicios a las víctimas.
El cadáver del señor Jaime Vidal Recio, así como todos los heridos, fueron trasladados a esta ciudad, donde llegaron a las tres de la madrugada del mismo día, siendo los heridos transportados al Hospital del Batey Central y el muerto al hogar de su respetable y angustiada madre doña Justa Viuda Vidal, en la calle “Estrelleta” de esta ciudad.
Al conocer el trágico suceso, el pueblo entero de Barahona se congregó en los hogares de la respetable familia Vidal Recio en espera de la llegada del cortejo fúnebre, y en demostración de afectos y simpatías hacia el valioso elemento que desaparecía en la vorágine sangrienta que le reservó el destino.
Era el distinguido caballero ido tan trágicamente figura resaltante en nuestra sociedad, y miembro de muy honorable familia de esta sociedad y de Azua. En su vida pública fue elemento de arraigados sentimientos de honradez y de caballerosidad, y fue su virtud más destacada su delicado amor filial, su amor paternal, su consecuente y fiel cariño hacia sus hermanos. Su vida pública fue una consagración al trabajo y al cumplimiento exacto de sus deberes, habiendo desempeñado varios cargos públicos en diferentes administraciones de Gobierno, entre los cuales recordamos el de Síndico Municipal de esta Común, Inspector de Rentas Internas y el de Juez alcalde Comunal de Enriquillo por dos ocasiones.
Al sepelio de sus restos mortales, efectuado al mediodía del lunes, concurrió enorme multitud, constituyendo una impresionante manifestación de duelo, donde se confundieron todas las clases sociales, como último tributo de simpatías de esta sociedad para quien supo en todas las etapas de su vida mantener a flote, con ejemplar caballerosidad, los principios honrados de la dignidad y el respeto.
La manifestación de duelo estaba presidida por el hermano de la víctima, señor Leonardo Vidal Recio, Regidor de nuestro Honorable Ayuntamiento, y por su hermano político, Dr. Francisco Barón González, Gobernador de la provincia.
Al lamentar profundamente el suceso, llevamos nuestra más sentida condolencia hasta todos sus familiares, muy especialmente a su querida y atribulada madre, doña Justa Recio Viuda Vidal, a su hermano Leonardo Vidal Recio, regidor de nuestro Ayuntamiento, a su hermana doña Nena Vidal de González, a su hermano político el señor Dr. Francisco Barón González, Gobernador Provincial, así como a todos aquellos afectados por tan dolorosa pérdida.
“La Crónica: Semanario Independiente y de Intereses Generales,” Barahona, R. D., 9 de noviembre de 1940, año XV, núm. 2047, 1.
También te podría interesar
-
Barahona antes de ser villa: evidencias desde el maniel de Neiba (1789–1794)
-
Barahona existía desde el siglo XVI: evidencias económicas, militares y fiscales (1529–1794)
-
Davis Hatch, Buenaventura Báez y la lucha por el suroeste dominicano (1869–1870)
-
La Descubierta
-
Barahona en 1901: marginalidad fiscal y economía de subsistencia antes del Ingenio
