25 de mayo de 2026.
Por: José A. Mateo Gil
Las encuestas, son métodos de investigación científica, que, mediante la recopilación de datos, y la aplicación de preguntas a un grupo especifico de personas, nos permite conocer sus opiniones, comportamientos o características sobre un tema en particular y en tiempo específico. Esta herramienta nos ayuda a tomar acciones, identificar tendencias, y evaluar impacto de estrategias en diversos campos de la colectividad.
De acuerdo con registros históricos, se cree que las encuestas de investigación se originaron en la antigua Grecia y en Egipto. Sin embargo, como herramienta moderna de trabajo para conocer el sentir de un pueblo, fue el 20 octubre 1935, cuando George Gallup, un periodista, matemático y estadístico estadounidense, realizó la primera encuesta de opinión pública con fines políticos.
En el año 1936, previo a las elecciones de los Estados Unidos, Gallup, predijo de manera certera el triunfo del demócrata Franklin Delano Roosevelt, quien compitió contra el gobernador de Kansas, el republicano Alf London. Fue una victoria aplastante, obteniendo 523 votos electorales, frete a 8 de London. Desde entonces, las encuestas son las herramientas más usadas en la actividad política a escala global.
En la República Dominicana, se celebraron las primeras elecciones democráticas el 20 de diciembre de 1962, luego del ajusticiamiento de Trujillo. Previo a ese acontecimiento, histórico por demás, la firma estadounidense «International Research Asociaste» (INRA), en coordinación con el sociólogo uruguayo, Aldo Solari, se realizó el primer estudio de opinión para conocer las preferencias electorales. Los resultados de esta medición dieron como posible ganador al Dr. Viriato Fiallo, candidato a la presidencia de la Unión Cívica Nacional.
Sin embargo, en esa contienda electoral, el pronóstico de la firma encuestadora no se correspondió con los resultados electorales. Resultó ganador el principal contendor del candidato puntero en las encuestas, el Prof. Juan Bosch, líder indiscutible del Partido Revolucionario Dominicano. Fue un ejercicio interesante, aunque los pronósticos no se correspondieron con los resultados arrojados en las urnas. A partir de esa experiencia, este método de investigación marcó el inicio de una nueva era, que abrió las puertas para medir la preferencia a puestos electivos de los candidatos.
Desde entonces, todos los partidos del sistema invierten cuantiosos recursos económicos, contratando firmas encuestadoras para medir las preferencias del electorado. Durante décadas, esta fue una práctica que se repitió cada cuatro años. Tanto el partido de gobierno, como los partidos de oposición, utilizan este instrumento de trabajo para conocer el sentir del pueblo. Con esta iniciativa los partidos políticos persiguen hacer los ajustes correspondientes para mejorar la situación electoral de los candidatos.
En los últimos años, las firmas encuestadoras han perdido credibilidad. Se han puesto al servicio de personas interesadas, cuya misión es crear falsas percepciones sobre las preferencias electorales. Esta práctica, deshonesta y perversa por demás, ha obligado a la Junta Central Electoral a tomar medidas urgentes para eliminar de una vez y para siempre ese despropósito.
De acuerdo con connotados analistas políticos, la capacidad creativa de los asesores de marketing del oficialismo se puso de manifiesto en la última encuesta publicada en uno de los medios de comunicación. Quisieron matar dos pájaros con un solo tiro, olvidando que la madurez política que ha adquirido el pueblo dominicano no se puede subestimar.
Acciones como esas, en estos tiempos de modernidad, no pasan desapercibidas. Intentaron posicionar a uno de sus candidatos como puntero en la psiquis de los electores a dos años de las elecciones. Y a su vez, pretendieron colocar a los dos partidos mayoritarios de oposición en un empate técnico, con el único y firme propósito de mantenerlos dividido. Haciéndose eco de aquella frese que dice: » Divide y vencerás”.
Pero, peor aún, en dicha publicación omitieron el dato más importante que la gente esperaba con ansias. ¿Qué aspirante a la nominación presidencial de los tres partidos mayoritarios ganaría las elecciones del 2028?. Los datos arrojados a esta pregunta, todo parece indicar que no favorecían a los estrategas. Cuando las cosas no salen como se han planificado, el refranero popular también dice que: «LE SALIÓ EL TIRO POR LA CULATA».
La manipulación grosera de los datos arrojados por la última encuesta publicada en uno de los principales periódicos de circulación nacional, sin duda alguna, activó la alarma del organismo regulador (JCE), prohibiendo mediante resolución, la publicación de encuestas hasta que se abra la campaña electoral de manera oficial en el mes de junio de 2027. Al margen de algunas consideraciones jurídicas y políticas, que probablemente las hay, esta es una medida que viene a poner orden ante una manipulación odiosa de sectores que pretenden posicionar aspirantes a la presidencia de la república en base a percepciones prefabricadas.
