Por Carlos Manuel Diloné
16 de junio de 2026
La resistencia a la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo no fue patrimonio exclusivo de los grupos conspiradores de Santo Domingo ni de los hombres que participaron en los acontecimientos del 30 de mayo de 1961. En las provincias también hubo dominicanos que, aun bajo el peso de la persecución y el miedo, encontraron formas de expresar su rechazo al régimen.
Barahona fue una de ellas.
Un documento confidencial fechado el 5 de marzo de 1961 revela un hecho que, visto en su justa dimensión histórica, constituye una evidencia del descontento existente en la ciudad contra la tiranía cuando esta todavía se encontraba en pleno ejercicio del poder.
Ese día, Eduardo García Cambier, administrador general del Banco de Crédito Agrícola e Industrial de la República Dominicana, remitió al secretario de Estado de la Presidencia, José Benjamín Uribe Macías, un informe recibido desde el Hotel Guarocuya, propiedad de dicha institución. El documento reproducía una comunicación enviada por Julián Zorrilla, administrador interino del establecimiento.
Según el informe, el sábado 4 de marzo de 1961 fueron descubiertas en las paredes de los sanitarios del hotel las siguientes inscripciones:
«ABAJO EL TIRANO CHAPITA»
«CHAPITA, HIJO DE RITA TRUJILLO, LADRÓN, ASESINO».
No se trataba de simples palabras. Eran acusaciones directas contra el hombre que había gobernado el país durante más de treinta años mediante un sistema de control político, represión y vigilancia sin precedentes en la historia dominicana.
La reacción de las autoridades demuestra la gravedad con que fue interpretado el incidente. Tan pronto se descubrieron los escritos, el policía asignado al hotel informó al mayor de la Policía Nacional de la localidad, quien ordenó que los mensajes fueran borrados de inmediato y cubiertos con pintura. Además, recomendó que el asunto no fuera comentado con nadie.
Sin embargo, el hecho no terminó allí.
A pesar de las instrucciones de guardar silencio, Julián Zorrilla consideró prudente elevar el caso a las autoridades superiores. Su informe fue remitido al administrador general del Banco de Crédito Agrícola e Industrial, quien lo envió a la Secretaría de Estado de la Presidencia. Un día después, el 6 de marzo de 1961, el expediente fue enviado al Servicio de Inteligencia Militar (SIM), el principal organismo represivo de la dictadura.
La cadena de comunicaciones revela el clima político que se vivía en aquellos días. Una simple inscripción anónima era considerada un asunto de seguridad del Estado.
Lo verdaderamente significativo es que estos hechos ocurrieron apenas ochenta y cinco días antes del ajusticiamiento de Trujillo. El régimen seguía siendo poderoso. El SIM continuaba vigilando. Las cárceles permanecían abiertas para los opositores. Y, sin embargo, en Barahona hubo personas que decidieron desafiar públicamente al dictador.
La identidad del autor de aquellas frases sigue siendo desconocida. Pero el documento permite afirmar algo más importante que un nombre: que en la ciudad existía una voluntad de resistencia.
Durante décadas, la historia de la oposición al trujillismo se ha concentrado en los grandes acontecimientos nacionales. No obstante, documentos como este recuerdan que el rechazo a la tiranía también se expresó en los pueblos y ciudades del interior del país. Allí donde parecía reinar el silencio, también había hombres y mujeres que se negaban a aceptar la dictadura como un destino inevitable.
Por eso, más que la historia de unas palabras escritas en una pared, este documento constituye un testimonio de la dignidad de un pueblo que, aun bajo la sombra del miedo, encontró maneras de expresar su inconformidad.
Barahona no permaneció indiferente ante la tiranía.
También resistió.
«La historia demuestra que la libertad no llegó de manera espontánea el 30 de mayo de 1961. Fue el resultado de innumerables actos de valentía, algunos conocidos y otros anónimos. Entre estos últimos figuran aquellos barahoneros que, cuando todavía era peligroso hablar, tuvieron el valor de no callar.»
Fuente: Archivo General de la Nación (AGN), Presidencia de la República, Fondo 2.02, expediente 7504-21, Actividades propagandistas en contra del Gobierno, 4-5 de marzo de 1961, signatura topográfica 3107504.
