Por: Ing. Carlos Manuel Diloné

Introducción
Los nombres de los hospitales Jaime Mota y Jaime Sánchez no remiten a dos médicos, sino a dos figuras de la vida pública de Barahona. Cada denominación convirtió una trayectoria política en memoria institucional.
La designación, en fechas distintas, de dos hospitales públicos en Barahona —uno llamado Jaime Mota en 1949 y otro Jaime Sánchez en 1971— ofrece una vía singular para estudiar la memoria política de la provincia. Los dos nombres pertenecen a hombres vinculados a la administración, al comercio, a la representación legislativa y a los conflictos públicos de su tiempo. Ninguno alcanzó notoriedad por el ejercicio de la medicina. Por ello, el problema histórico no consiste en comparar méritos sanitarios, sino en explicar por qué dos trayectorias políticas diferentes terminaron asociadas a instituciones de salud.
Una lectura apresurada podría presentar a Jaime Mota y a Jaime Sánchez como adversarios permanentes. La documentación disponible aconseja una formulación más prudente. Durante la crisis de 1913 se produjo un levantamiento armado contra la autoridad provincial ejercida por Sánchez; José A. Robert incluyó a Mota entre sus participantes, aunque no precisó la función que desempeñó. En 1930, ya fallecido Jaime Mota, la competencia electoral involucró a Jaime Sánchez, a Jaime Mota hijo y a Jaime Sánchez hijo: las listas muestran una coincidencia transitoria en febrero y fórmulas contrarias en abril. Tras la muerte de Desiderio Arias en junio de 1931, Jaime Sánchez y sus hijos salieron hacia Puerto Rico; desde el exilio, el senador renunció a su representación y Antonio Mota —hijo de Jaime Mota— fue elegido posteriormente para cubrir la vacante. La relación histórica, por tanto, no fue lineal: conoció confrontación, aproximaciones coyunturales, competencia y ruptura.
Dos figuras públicas, no dos médicos
Jaime Mota desarrolló actividades como comerciante, productor y exportador de café, además de desempeñarse como funcionario y dirigente político de Barahona. Mediante el Decreto núm. 5967, de 9 de agosto de 1949, el establecimiento sanitario construido ese mismo año en Barahona fue designado oficialmente con su nombre. La disposición fue publicada en la Gaceta Oficial núm. 6974, de 17 de agosto de 1949.[1]
Jaime Sánchez, por su parte, desarrolló una carrera de carácter militar, administrativo y legislativo. Mediante la Ley núm. 166, de 4 de junio de 1971, se dispuso que el hospital que construía la Caja Dominicana de Seguros Sociales en el Batey Central, Barahona, llevara su nombre. La disposición fue publicada en la Gaceta Oficial núm. 9233, de 24 de julio de 1971. En sus considerandos, la ley lo describió como «munícipe sobresaliente» y consignó que había ejercido las funciones de comandante de armas, gobernador provincial y senador de la República. También destacó como rasgo decisivo de su memoria que, siendo senador, tomó el camino del exilio y murió fuera del país.[2]
Las dos denominaciones responden, en consecuencia, a una práctica de reconocimiento cívico. Se trata de dos instituciones distintas y situadas en emplazamientos diferentes: el hospital Jaime Mota en la ciudad de Barahona y el hospital Jaime Sánchez en Batey Central, hoy Villa Central. Ambos funcionan aquí como lugares de memoria: cada uno conserva un nombre y, con él, la valoración pública que el Estado hizo de una trayectoria en una fecha determinada. La diferencia temporal es fundamental. Jaime Mota fue homenajeado en 1949, durante la dictadura de Rafael L. Trujillo; Jaime Sánchez lo fue en 1971, mediante una ley que reconoció expresamente el exilio que había seguido a su ruptura con aquel régimen.
La coyuntura armada de 1913
Entre las obras consultadas, el relato más temprano del levantamiento contra la autoridad provincial de Jaime Sánchez aparece en La evolución histórica de Barahona, publicada por José A. Robert en 1953. El autor sitúa los acontecimientos durante el gobierno de José Bordas Valdez, cuando Jaime Sánchez ejercía las funciones de gobernador de Barahona. Robert afirma expresamente que en el levantamiento tomaron parte Jaime Mota, Rafael A. Peguero, Eduardo Leyba, Braudilio Féliz —conocido como Balén— y otros dirigentes de considerable arraigo político. Los sublevados establecieron su cantón en El Uvero, a la entrada de Cabral.[3]
Robert refiere que se produjeron enfrentamientos sangrientos en Barahona y en otros lugares de la provincia, entre los cuales destacó, por su importancia, el combate de Agua de Papito. Después de un período de inactividad, ambos bandos acordaron una tregua. Sin embargo, los dirigentes revolucionarios ordenaron el arresto de Carlos Cornielle, perteneciente al sector gubernamental, mientras se encontraba en El Peñón. El gobernador Sánchez consideró esta acción una violación del acuerdo, organizó sus fuerzas y marchó sobre Cabral. En el trayecto se produjeron intercambios de disparos en El Cachón y La Peñuela. El enfrentamiento principal tuvo lugar en El Uvero, donde las fuerzas gubernamentales destruyeron el cantón rebelde. Los revolucionarios se dispersaron por conucos y potreros, aunque posteriormente se reorganizaron y establecieron un nuevo campamento.[4]
Matías Ramírez Suero ofrece una versión posterior del episodio que difiere parcialmente de la narración de Robert. Según su relato, Jaime Sánchez sufrió primero una derrota en El Uvero y, después de reunir un contingente de más de doscientos hombres, dirigió un segundo ataque que provocó la dispersión de los revolucionarios. Como ninguno de los dos autores consigna las fuentes primarias empleadas para reconstruir los acontecimientos, conviene atribuir a cada uno los detalles particulares de su narración.[5]
El episodio de 1913 constituye el momento de confrontación más directa entre las trayectorias políticas de los dos hombres cuyos nombres serían asignados, décadas más tarde, a dos hospitales de Barahona. Robert incluye expresamente a Jaime Mota entre quienes tomaron parte en el levantamiento contra la autoridad provincial ejercida por Jaime Sánchez, aunque no precisa la función que desempeñó. Su relato permite hablar de participación, pero no determinar si Mota ejerció la dirección militar o el patrocinio del movimiento. Los relatos consultados documentan posiciones políticas diferentes en aquella coyuntura, pero no permiten proyectarlas como una enemistad permanente entre ambos hombres ni entre sus respectivas familias.
Las candidaturas cambiantes de 1930
Diecisiete años después de la coyuntura armada de 1913, el proceso electoral de 1930 permite observar un nuevo momento en las relaciones políticas entre ambas familias. Para entonces, Jaime Mota había fallecido —en 1928—; por ello, el candidato que aparece en las listas es Jaime Mota hijo y no Jaime Mota, cuyo nombre sería asignado al hospital en 1949.
Las listas de candidatos registrados ante la Junta Central Electoral muestran que las posiciones políticas de febrero de 1930 todavía no estaban plenamente definidas. En el anexo al despacho núm. 14 de la Legación estadounidense, fechado el 18 de febrero, Jaime Mota hijo aparecía como candidato a senador por el Partido Nacional y, al mismo tiempo, por la Coalición Patriótica de Ciudadanos. Para las diputaciones, el Partido Nacional presentaba a Eugenio Matos hijo y Alcibíades Alburquerque, mientras que la Coalición incluía a Jaime Sánchez y al propio Alburquerque.[6]
La presencia de Jaime Mota hijo y Jaime Sánchez dentro de la fórmula provincial de la Coalición demuestra una coincidencia electoral entre ambas familias en ese momento. Sin embargo, la repetición de Mota y Alburquerque en las dos columnas revela que las negociaciones continuaban abiertas y no permite interpretar aquella coincidencia como una alianza estable o definitiva.
Un informe político mensual de la Legación, fechado el 25 de marzo y correspondiente al período comprendido entre los días 11 y 24, señaló que varias personas habían rehusado aceptar las nominaciones de la candidatura encabezada por Trujillo y Estrella Ureña. Entre ellas mencionó a Chottín, José del Carmen Ramírez, «Jaime Mota» y varios amigos de Desiderio Arias. Por el contexto de las candidaturas, esa referencia corresponde a Jaime Mota hijo. El documento acredita el rechazo de la nominación, pero no explica sus motivos; su posterior inclusión en la candidatura opositora confirma, en cambio, la diferencia de posición que quedó definida en abril.[7]
El anexo núm. 3 al oficio núm. 67, fechado el 21 de abril, presenta una separación política ya definida. Jaime Mota hijo figuraba como candidato a senador por la Alianza, mientras que en la columna de la Confederación de Partidos aparecía Jaime Sánchez como candidato a senador, acompañado por Francisco Garrido y Jaime Sánchez hijo como candidatos a diputados. En esa etapa del proceso, las dos familias ya no integraban una candidatura provincial común, sino que habían quedado colocadas en fórmulas electorales contrarias.[8]
Las listas contemporáneas documentan, por consiguiente, un rápido reordenamiento. En febrero, Jaime Mota hijo y Jaime Sánchez coincidieron provisionalmente en la fórmula de la Coalición; en abril, Mota hijo figuraba en la Alianza opositora, mientras Jaime Sánchez y su hijo aparecían en la Confederación que sostenía la candidatura de Trujillo.
También conviene evitar una lectura retrospectiva que presente a los Sánchez como opositores a Trujillo desde el primer momento. Bernardo Vega señala que Jaime Sánchez apoyó públicamente la candidatura Trujillo-Estrella Ureña y que su hijo Jaime Sánchez hijo concurrió en la misma boleta como candidato a diputado. Buenaventura Sánchez, otro de los hijos del senador, también se pronunció públicamente a favor del nuevo gobernante.[9] La adhesión inicial de los Sánchez permite apreciar con mayor claridad la profundidad del cambio ocurrido al año siguiente.
Las listas de candidatos registrados ante la Junta Central Electoral muestran que las posiciones políticas de febrero de 1930 todavía no estaban plenamente definidas. En el anexo al despacho núm. 14 de la Legación estadounidense, fechado el 18 de febrero, Jaime Mota hijo aparecía como candidato a senador por el Partido Nacional y, al mismo tiempo, por la Coalición Patriótica de Ciudadanos. Para las diputaciones, el Partido Nacional presentaba a Eugenio Matos hijo y Alcibíades Alburquerque, mientras que la Coalición incluía a Jaime Sánchez y al propio Alburquerque.[10]
La presencia de Jaime Mota hijo y Jaime Sánchez dentro de la fórmula provincial de la Coalición demuestra una coincidencia electoral entre ambas familias en ese momento. Sin embargo, la repetición de Mota y Alburquerque en las dos columnas revela que las negociaciones continuaban abiertas y no permite interpretar aquella coincidencia como una alianza estable o definitiva.
Un informe político mensual de la Legación, fechado el 25 de marzo y correspondiente al período comprendido entre los días 11 y 24, señaló que varias personas habían rehusado aceptar las nominaciones de la candidatura encabezada por Trujillo y Estrella Ureña. Entre ellas mencionó a Chottín, José del Carmen Ramírez, «Jaime Mota» y varios amigos de Desiderio Arias. La referencia debe corresponder a Jaime Mota hijo, pues su padre había fallecido en 1928. El documento acredita el rechazo de la nominación, pero no explica sus motivos; su posterior inclusión en la candidatura opositora confirma, en cambio, la diferencia de posición que quedó definida en abril.[11]
El anexo núm. 3 al oficio núm. 67, fechado el 21 de abril, presenta una separación política ya definida. Jaime Mota hijo figuraba como candidato a senador por la Alianza, mientras que en la columna de la Confederación de Partidos aparecía Jaime Sánchez como candidato a senador, acompañado por Francisco Garrido y Jaime Sánchez hijo como candidatos a diputados. En esa etapa del proceso, las dos familias ya no integraban una candidatura provincial común, sino que habían quedado colocadas en fórmulas electorales contrarias.[12]
Las listas contemporáneas documentan, por consiguiente, un rápido reordenamiento. En febrero, Jaime Mota hijo y Jaime Sánchez coincidieron provisionalmente en la fórmula de la Coalición; en abril, Mota hijo figuraba en la Alianza opositora, mientras Jaime Sánchez y su hijo aparecían en la Confederación que sostenía la candidatura de Trujillo.
También conviene evitar una lectura retrospectiva que presente a los Sánchez como opositores a Trujillo desde el primer momento. Bernardo Vega señala que Jaime Sánchez apoyó públicamente la candidatura Trujillo-Estrella Ureña y que su hijo Jaime Sánchez hijo concurrió en la misma boleta como candidato a diputado. Buenaventura Sánchez, otro de los hijos del senador, también se pronunció públicamente a favor del nuevo gobernante.[13] La adhesión inicial de los Sánchez permite apreciar con mayor claridad la profundidad del cambio ocurrido al año siguiente.
Desiderio Arias, la ruptura y la salida de 1931
Desiderio Arias era uno de los principales dirigentes del Partido Liberal, heredero del jimenismo y de la tradición política de los bolos. En medio de la creciente impopularidad del gobierno de Horacio Vásquez, apoyó el movimiento del 23 de febrero de 1930 y posteriormente resultó senador por la coalición de partidos que había auspiciado la candidatura de Rafael L. Trujillo. Sus seguidores también respaldaron inicialmente al nuevo gobernante. Entre ellos se encontraban los Sánchez de Barahona.[14]
El cuadro político cambió dramáticamente después del fallido movimiento armado encabezado por Arias. El antiguo caudillo murió el 20 de junio de 1931 en los cerros de Gurabo. Según el testimonio de Mirtilio Peguero Féliz recogido por Bernardo Vega, en uno de los bolsillos del pantalón de Arias fue encontrada una carta dirigida a Jaime Sánchez, mediante la cual se le invitaba a incorporarse al levantamiento.[15]
La carta no ha sido localizada entre los documentos consultados. Su existencia y contenido deben presentarse, por tanto, como parte del testimonio recogido por Vega y no como una pieza documental examinada directamente. La cercanía temporal entre el hallazgo atribuido y la salida de los Sánchez la convierte, sin embargo, en un indicio relevante para explicar el peligro que percibió la familia.
Según la misma relación, pocas horas después de conocerse en Santo Domingo la muerte de Arias, Jaime Sánchez y sus hijos Jaime y Buenaventura salieron del país en un avión de la Pan American con destino a San Juan de Puerto Rico. La documentación examinada no consigna expresamente el día de la salida, aunque permite situarla poco después del 20 de junio de 1931. Mirtilio Peguero Féliz, asistente del gerente de la compañía aérea, habría facilitado el viaje mediante un permiso oficial falsificado. Desde Puerto Rico, los miembros de la familia se trasladaron posteriormente a Puerto Príncipe.[16]
La correspondencia entre Ángel Morales y Sumner Welles confirma la mecánica de la salida. En una carta del 1 de julio de 1931, Morales explicó que el senador Jaime Sánchez y el diputado Jaime Sánchez hijo utilizaron un radiograma apócrifo para eludir la autorización de la Secretaría de Estado de la Presidencia exigida para abandonar el país. Llegaron al aeródromo cinco minutos antes de la salida del avión, programada para las seis de la mañana, presentaron el documento y consiguieron que la compañía les vendiera los pasajes para San Juan.[17]
Otra carta de Morales, fechada el 29 de junio, amplía la composición del grupo. Señala que Buenaventura Sánchez había renunciado al cargo de oficial mayor de la Secretaría de Agricultura y salido hacia San Juan en compañía de su padre y de su hermano. Buenaventura viajó después a Nueva York para entrevistarse con Morales. Según este, las cartas de Jaime Sánchez y Jaime Sánchez hijo solicitaban armas para actuar en Barahona y afirmaban que en la provincia había numerosas personas ocultas por falta de armamento. Estas últimas afirmaciones procedían de los propios Sánchez y deben presentarse como tales, no como datos comprobados de manera independiente.[18]
La muerte de Desiderio Arias, el hallazgo atribuido de la carta y la salida precipitada de los Sánchez forman una misma secuencia. La proximidad entre los acontecimientos permite interpretar la muerte de Arias como el detonante inmediato de la salida y como el comienzo visible de la ruptura de la familia con el régimen. No demuestra, sin embargo, que la carta fuera la causa formal de todas las consecuencias posteriores.
Desde el exilio, Jaime Sánchez renunció a su representación senatorial. La posterior elección de Antonio Mota respondió a la necesidad de cubrir la vacante producida por esa renuncia y no a una destitución del senador. La secuencia institucional debe formularse, por tanto, con precisión: salida del país, renuncia senatorial y elección de Antonio Mota para ocupar la vacante.[19]
La familia Sánchez dentro del exilio antitrujillista
La correspondencia documenta también la prolongación del exilio. En mayo de 1938, Jaime Sánchez hijo fue liberado de Ellis Island. En enero de 1939, Ángel Morales agradeció las extensiones de residencia temporal concedidas a Jaime Sánchez, Jaime Sánchez hijo, Julio Sánchez, Julia Féliz de Sánchez y Colombina Sánchez. Morales volvió a gestionar prórrogas migratorias para Jaime Sánchez hijo en marzo y septiembre de ese año. Estas diligencias prueban la permanencia de la familia fuera del país y su inserción en las redes de protección del exilio.[20]
El exilio adquirió también una dimensión política. Buenaventura Sánchez publicó en La Habana Trujillo: la agonía dominicana en 1933 y, en enero de 1936, conversó con Sumner Welles sobre acciones contra el gobierno dominicano. La correspondencia registra sus contactos con revolucionarios cubanos y puertorriqueños, y una fotografía de noviembre de 1944 lo sitúa en La Habana junto con Juan Bosch, Carmen Quidiello, Ángel Miolán, Juan Isidro Jimenes Grullón y otros opositores. Los juicios hostiles de Ángel Morales sobre Buenaventura deben leerse como expresión de las rivalidades internas del exilio, no como valoración del historiador. El relato de Juan Bosch «El Turco se llamaba…», basado en el testimonio de Buenaventura, añade la dimensión humana de la travesía familiar.[21]

Antonio Mota y la vacante senatorial
La relación entre ambas familias aparece de nuevo en el expediente núm. 1248 del Senado. En octubre de 1931, Antonio Mota —hijo de Jaime Mota— fue escogido para ocupar la senaduría de Barahona, vacante tras la renuncia de Jaime Sánchez. El hecho tiene una fuerte carga simbólica, pero debe interpretarse con exactitud: prueba una sucesión institucional y un cambio de alineamiento político; por sí solo no demuestra una enemistad privada heredada.[22]
Visto junto a las candidaturas de 1930, el reemplazo forma una secuencia reveladora. Jaime Mota hijo había figurado para senador en la lista opositora de la Alianza, mientras Jaime Sánchez y Jaime Sánchez hijo aparecían en la Confederación que sostenía a Trujillo. Tras la ruptura, la salida y la renuncia de Jaime Sánchez, Antonio Mota ocupó el escaño vacante. Las familias no aparecen como bloques inmóviles, sino como redes sometidas a un rápido reordenamiento durante la concentración del poder trujillista.
El hospital Jaime Mota: memoria oficial de 1949
El Decreto núm. 5967 de 1949 otorgó el nombre de Jaime Mota al establecimiento de salud pública construido ese mismo año en Barahona. La designación ocurrió veintiún años después de su muerte y dentro de la dictadura de Rafael L. Trujillo. Ese contexto obliga a examinar el homenaje como parte de la política conmemorativa oficial de la época, pero el decreto, por sí solo, no explica todos los motivos de la elección.
Jaime Mota tenía, sin embargo, una trayectoria pública y un peso local anteriores al trujillato. Las dos dimensiones deben conservarse: la significación que había alcanzado en Barahona y la decisión del Estado de 1949 de fijar su nombre en una institución sanitaria. La exposición del Poder Ejecutivo, la prensa y los actos de inauguración podrían precisar, en una investigación posterior, los argumentos inmediatos del homenaje.
El hospital Jaime Sánchez: memoria legislativa de 1971
La denominación del hospital Jaime Sánchez respondió a otra coyuntura. La Ley núm. 166 dispuso que el hospital que construía la Caja Dominicana de Seguros Sociales en Batey Central, Barahona, llevara su nombre. La iniciativa fue presentada por los diputados Luis Manuel Díaz y David Enrique Olivero, aprobada por ambas cámaras el 27 de mayo de 1971 y promulgada el 4 de junio de 1971.[23]
El considerando de la ley es particularmente significativo porque no se limita a enumerar cargos. La propia disposición presentó el exilio como mérito cívico al afirmar que Sánchez había sido el primer dominicano que, siendo senador de la República, abandonó el país y murió en playas extranjeras. La formulación legal convirtió la ruptura política de 1931 en fundamento explícito del homenaje de 1971.
Así, los nombres de los hospitales no constituyen simples etiquetas. El de Jaime Mota fue fijado por decreto durante la dictadura; el de Jaime Sánchez, por ley, diez años después de la caída del régimen y con mención expresa de su exilio. Cada acto legal seleccionó un rasgo distinto del pasado barahonero y lo proyectó sobre una institución destinada al servicio colectivo.
Conclusión
El examen conjunto de ambas denominaciones confirma el punto de partida: Jaime Mota y Jaime Sánchez no fueron incorporados a la memoria sanitaria de Barahona por una trayectoria médica, sino por la significación pública que el Estado atribuyó a sus vidas. El hospital sirve, en cada caso, como soporte duradero de una selección histórica.
Las fuentes tampoco sostienen la imagen de dos enemigos permanentes. En 1913, Robert coloca a Mota entre los participantes en el levantamiento contra la gobernación de Sánchez, aunque no permite definir su función. Después de la muerte de Mota en 1928, los acontecimientos de 1930 y 1931 ya no constituyeron un duelo personal: involucraron a Jaime Sánchez y a integrantes de ambas familias, cuyas posiciones pasaron de coincidencias electorales transitorias a candidaturas contrarias y, más tarde, a la ruptura de los Sánchez con el régimen trujillista.
La salida hacia Puerto Rico, la renuncia senatorial de Jaime Sánchez y la posterior elección de Antonio Mota para cubrir la vacante muestran cómo una crisis política nacional reorganizó la representación provincial. Esos hechos explican una sucesión institucional; no prueban por sí mismos una enemistad privada heredada. Los hijos y Desiderio Arias son indispensables para reconstruir esa transición, pero permanecen como elementos explicativos de las trayectorias centrales de Jaime Mota y Jaime Sánchez.
Las conmemoraciones de 1949 y 1971 pertenecieron, además, a momentos políticos distintos. El decreto que fijó el nombre de Jaime Mota fue dictado durante la dictadura; la ley que honró a Jaime Sánchez, diez años después de la caída del régimen, convirtió expresamente su exilio en mérito cívico. Aunque los dos hospitales ocupan emplazamientos diferentes —el Jaime Mota en la ciudad de Barahona y el Jaime Sánchez en el Batey Central, hoy Villa Central—, sus nombres establecen un diálogo dentro de la misma geografía histórica. No recuerdan a dos médicos ni resumen por completo dos biografías: conservan dos formas estatales de convertir la política barahonera en memoria pública.
Fuentes consultadas
Fuentes legales y documentales
República Dominicana. Decreto núm. 5967, 9 de agosto de 1949. Gaceta Oficial, núm. 6974, 17 de agosto de 1949. Colección de la Biblioteca del Congreso Nacional.
República Dominicana. Ley núm. 166, 4 de junio de 1971. Gaceta Oficial, núm. 9233, 24 de julio de 1971.
Sánchez hijo, Jaime. «Cómo cree la Alianza haber ganado las elecciones en Barahona». Manifiesto, Santo Domingo, 20 de marzo de 1924. Archivo General de la Nación, código de referencia pendiente de incorporar.
Senado de la República Dominicana. Expediente núm. 1248, elección de Antonio Mota para ocupar la vacante senatorial de Barahona tras la renuncia de Jaime Sánchez, 1931. Memoria Histórica del Senado.
Senado de la República Dominicana. Expediente núm. 825, proyecto que designa con el nombre de Jaime Sánchez el hospital de Barahona, 1971. Memoria Histórica del Senado.
Vega, Bernardo, comp. Los Estados Unidos y Trujillo—Año 1930: colección de documentos del Departamento de Estado, de las Fuerzas Armadas norteamericanas y de los archivos del Palacio Nacional Dominicano. 2 vols. Santo Domingo: Fundación Cultural Dominicana, 1986.
Vega, Bernardo. Trujillo y Haití: 1930–1937. Vol. I. Santo Domingo: Fundación Cultural Dominicana, 1988.
Testimonios y prensa
Bosch, Juan. «El Turco se llamaba…». Bohemia, año 39, núm. 51, 21 de diciembre de 1947, 74–75.
Sánchez, Buenaventura. Trujillo: la agonía dominicana. La Habana: Cultural, 1933. Reimpresión: Santo Domingo, Editora Nacional, 2011.
Vega, Bernardo, ed. Correspondencia entre Ángel Morales y Sumner Welles. Santo Domingo: Archivo General de la Nación, 2013.
Obras históricas y estudios
Ramírez Suero, Matías. Fundación de Barahona. Santo Domingo: Editora Taller, 1983.
Ramírez de Rodríguez, Águeda. Barahona y su gente: un enfoque cultural. Santo Domingo: Editorial Santuario, 2012.
Robert, José A. La evolución histórica de Barahona. Ciudad Trujillo: Editora del Caribe, 1953.
Vázquez Medina, Hilda. «Itinerarios del exilio antitrujillista durante la década de 1930». Memorias, núm. 35 (2018): 33–54.
Rodríguez Beruff, Jorge. «Luis Muñoz Marín y Rafael Leonidas Trujillo: una pugna caribeña, 1940–1961». Clío, núm. 181 (2011): 107–170.
[1]«Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones», Gaceta Oficial, n.º 6974 (17 de agosto de 1949), Decreto n.º 5967.
[2]«Colección de Leyes, Decretos y Resoluciones», Gaceta Oficial, n.º 9233 (24 de julio de 1971), Ley n.º 166.
[3]José Altagracia Robert, La evolución histórica de Barahona: obra histórico-geográfica (Ciudad Trujillo: Editora del Caribe, 1953), 163.
[4]Ibid., 163–164.
[5]Matías Ramírez Suero, Fundación de Barahona (Santo Domingo: Editora Taller, 1983), 236–2138. Compárese con Robert, La evolución histórica de Barahona, 163–164.
[6]Bernardo Vega, comp., Los Estados Unidos y Trujillo—Año 1930: colección de documentos del Departamento de Estado, de las Fuerzas Armadas norteamericanas y de los archivos del Palacio Nacional Dominicano, vol. I (Santo Domingo: Fundación Cultural Dominicana, 1986), 244–245.
[7]Ibid., 408; José A. Robert, La evolución histórica de Barahona (Ciudad Trujillo: Editora del Caribe, 1953), 185.
[8]Vega, Los Estados Unidos y Trujillo—Año 1930, 498–499.
[9]Ibid., 32–33; Bernardo Vega, Trujillo y Haití: 1930–1937, vol. I (Santo Domingo: Fundación Cultural Dominicana, 1988), 57.
[10]Bernardo Vega, comp., Los Estados Unidos y Trujillo—Año 1930: colección de documentos del Departamento de Estado, de las Fuerzas Armadas norteamericanas y de los archivos del Palacio Nacional Dominicano, vol. I (Santo Domingo: Fundación Cultural Dominicana, 1986), 244–245.
[11]Ibid., 408; José A. Robert, La evolución histórica de Barahona (Ciudad Trujillo: Editora del Caribe, 1953), 185.
[12]Vega, Los Estados Unidos y Trujillo—Año 1930, 498–499.
[13]Ibid., 32–33; Bernardo Vega, Trujillo y Haití: 1930–1937, vol. I (Santo Domingo: Fundación Cultural Dominicana, 1988), 57.
[14]Vega, Trujillo y Haití: 1930–1937, 56–57.
[15]Ibid., 57.
[16]Ibid.; Bernardo Vega, ed., Correspondencia entre Ángel Morales y Sumner Welles (Santo Domingo: Archivo General de la Nación, 2013), 210–214.
[17]Vega, ed., Correspondencia entre Ángel Morales y Sumner Welles, 210–211.
[18]Ibid., 213–214.
[19]Vega, ed., Correspondencia entre Ángel Morales y Sumner Welles, 210–211. La referencia directa de la carta de renuncia deberá incorporarse cuando se identifique su localización archivística. Para la posterior elección de Antonio Mota como senador por Barahona, véase Senado de la República Dominicana, expediente núm. 1248, 1931, Memoria Histórica del Senado.
[20]Vega, ed., Correspondencia entre Ángel Morales y Sumner Welles, 454, 483, 490 y 516.
[21]Vega, ed., Correspondencia entre Ángel Morales y Sumner Welles, 369–371 y 558; Buenaventura Sánchez, Trujillo: la agonía dominicana (La Habana: Cultural, 1933; reimp., Santo Domingo: Editora Nacional, 2011); Juan Bosch, «El Turco se llamaba…», Bohemia, año 39, núm. 51 (21 de diciembre de 1947): 74–75.
[22]Senado de la República Dominicana, expediente núm. 1248, elección de Antonio Mota como senador por Barahona para cubrir la vacante dejada por la renuncia de Jaime Sánchez, octubre de 1931, Memoria Histórica del Senado, https://memoriahistorica.senadord.gob.do/items/d442ba3a-4a51-4ee8-bd74-01b27f7d5237.
[23]Senado de la República Dominicana, expediente núm. 825, proyecto presentado por los diputados Luis Manuel Díaz y David Enrique Olivero; aprobado por ambas cámaras el 27 de mayo de 1971 y promulgado como Ley núm. 166 el 4 de junio de 1971, https://memoriahistorica.senadord.gob.do/items/e86852e2-a694-47de-861a-a9501604b528.
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