Puerto Escondido en la Sierra de Bahoruco, para el 1787 fue deseado como lugar para asentamiento oficial de negros cimarrones

Por el Dr. Rafael Leonidas Pérez y Pérez, historiador, investigador, escritor.

La Sierra de Bahoruco fue uno de los principales bastiones históricos de los cimarrones en la isla de Santo Domingo, sirviendo como refugio inexpugnable para esclavos africanos e indígenas que huían del sistema colonial en busca de libertad.

La abrupta y salvaje topografía de la Sierra de Bahoruco, caracterizada por precipicios, cuevas y densos bosques, la convirtió en el santuario perfecto para los alzados. En este territorio, conocido históricamente por ser el escenario de la rebelión del cacique Enriquillo, se asentaron comunidades libres y autosuficientes llamadas palenques o manieles.

Los cimarrones (esclavos huidos) que se refugiaban en la Sierra de Bahoruco vivían en comunidades secretas llamadas palenques o manieles. Para sobrevivir, sembraban cultivos de subsistencia en pequeñas parcelas ocultas, como yuca, plátanos, ñame, maíz, frijoles y maní, complementando su dieta con la caza de cerdos y reses cimarronas.

En estas comunidades, los rebeldes conformaban una economía autónoma. Además de sembrar frutos menores, realizaban el trueque y el pastoreo para no depender del exterior y evitar ser descubiertos por las autoridades coloniales españolas.

Para el 17 de septiembre de 1787, en Puerto Escondido (así con este nombre, valle intramontano en la serranía del Bahoruco, hoy sección del municipio Duvergé, provincia Independencia, República Dominicana), los cimarrones negros del maniel, disponían de labranzas, agua, madera y palmeras.

Allí para esa fecha, deseaban ellos oficialmente ser asentados por las autoridades coloniales españolas de este lado de la isla (ya la frontera desde el 1777 existía en base al Tratado de Aranjuez), encaminando diligencias al respecto, el cura de Neiba doctor Juan Bobadilla Amaral, tío paterno de don Tomás Bobadilla y Briones; ante el cabildo de Neiba (Joseph Espejo, hatero de Las Damas, en 1787 -se consigna que los cimarrones deambulaban desde hacía un año por las inmediaciones de ese hato de Las Damas, hoy municipio Duvergé, en cuyo tiempo habían amparado a más de 70 esclavos franceces fugitivos- era miembro del cabildo de Neiba como para el 1783 lo fue Antonio Félix, hatero de Cristóbal de la Sal, actual municipio Cristóbal) que se reunió con dicho sacerdote para discutir el planteamiento que había hecho y concluido el debate, se resolvió que Puerto Escondido no era el sitio más idóneo a causa de sus escasos desmontes y su tierra árida y estéril, pero que no existía inconveniente alguno en que se afincasen en él si así lo deseaban. Todos, además, se mostraron de acuerdo en que los negros serían de gran provecho a la villa de Neiba, al abastecer de víveres a sus vecinos ubicados a seis leguas de distancia.

Recordemos que negros cimarrones en la Sierra de Bahoruco, crearon el pan de batata entonces salado. Y también, allá arriba, ellos tuvieron su ritmo sarandunga quedando, entre otras tradiciones y costumbres aparte de los mitos, etc., el uso del coco seco en su culinaria y gastronomía, y más…

La realidad actual, Puerto Escondido en la Sierra de Bahoruco, es una histórica (tuvo allí campamento con su gente alzada -alrededor de 300 aborígenes-, el cacique Enriquillo) y agrícola sección del municipio Duvergé como señalamos.

Esta comunidad esperará de frente el ¡boom! de Pedernales en pos de un progreso y desarrollo colectivo involucrando asimismo a demás pueblos de la región Enriquillo y resto del país, partiendo de como oficialmente se ha anunciado.

Fuente: Pérez y Pérez, Rafael Leonidas, Fundación de Duvergé y Otros Temas, Imprenta Offset Nítida, Santo Domingo, 1992, pp. 26, 27.

Negro cimarrón.

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