Por Virgilio Gautreaux Piñeyro
HOY Sábado 30 de Mayo del año 2026, se cumple un aniversario más de aquel luminoso 30 de Mayo del año 1961, mediante el cual la República Dominicana cambió para siempre y en medio de muchos tiroteos y agresiones logró una verdadera revolución social, de la cual hoy las actuales generaciones son beneficiarias, pues hoy los hijos y las hijas de República Dominicana no son llevados a cárceles secretas de Trujillo a ser torturados bárbaramente y muchos sus cuerpos descuartizados después que Los chacales se cansaban de torturar las personas acusadas de pensar libremente y desear lo mejor para la patria de Duarte, Sánchez y Mella.
La gran apertura que significó desmontar la tiranía más terrible y salvaje del continente americano durante el siglo XX, requirió los mejores esfuerzos y sacrificios de la generación de jóvenes de los años 50 y 60 del pasado siglo.
Su sangre generosa y su ejemplo moral fertilizaron el suelo patrio dando origen a una nueva pléyade de jóvenes que reclamaba en las calles nacionales por una mayor libertad, progreso y superación.
Mientras silbaban las balas del crimen de los regímenes intolerantes luego de ajusticiado el dictador, la caverna política, militar y policial, no logró reducir el tamaño de la gigantesca ola de un pueblo que reclamaba mayor apertura, libertad social del pensamiento y mayor distribución del desarrollo económico.
Esta lucha incesante donde sangre generosa llenó las calles, al final impactó hasta los mismos uniformados que disparaban a las multitudes que de jóvenes, en toda la geografía nacional, provocando un cambio de conciencia que al final benefició las grandes mayorías nacionales, haciendo comprender hasta los más recalcitrantes, que acaparar toda riqueza nacional en su beneficio exclusivo ya no tenía cabida en la República Dominicana. Al mismo tiempo, los cuerpos uniformados fueron llevados a entender que el poder político estaba por encima del poder militar y que ya no era posible utilizar las fuerzas armadas que financiaba el pueblo dominicano, un exclusivo y pequeño grupo oligárquico, contando también con la asesoría y la voluntad de una y otra Embajada extranjera.
De todos los logros económicos, políticos y sociales de la República Dominicana, la vilipendiada Revolución Educativa es permanentemente atacada por parte de las élites económicas, sus universidades y sus periódicos.
Los cambios principalmente en el ámbito de la educación pública, han sido sin duda alguna, el mayor legado que no dejaron las generaciones que lucharon contra la dictadura y la opresión prevaleciente durante varias décadas, la cual se radicalizó a partir de 1950 en adelante, especialmente.
Hoy la nación en contra de la voluntad de los grupos oligárquicos dominantes, está sembrada de universidades, de centros tecnológicos, de escuelas vocacionales, de programas especiales del INFOTEP, de institutos privados por doquier, formando jóvenes de ambos sexos en todo tipo de disciplina.
En este contexto, ya no solamente estudian inglés los hijos de unas pocas familias de la capital y Santiago, ¡¡¡tal y como ocurría en 1970!!!
Tampoco son únicamente los hijos de papi y mami, los únicos que hoy manejan modernas computadoras y programas de última generación.
En las últimas dos décadas centenares y centenares de jóvenes dominicanos de ambos sexos, se han graduado en universidades extranjeras en infinidad de especialidades y hoy laboran la mayoría dentro del país, aplicando sus conocimientos.
Cada día son menos las zonas del país sin redes eléctricas y telefónicas, así como acceso a vías terrestres y puentes. Esto no fue un regalo gratuito de parte de la élite política nacional, sino como resultado de fuertes luchas reivindicativas que soportaron dura represión. Nada de esto significa que seamos un Paraíso Terrenal, pero la lucha constante del pueblo dominicano ha logrado arrancarle a los poderosos y a los gobernantes, recursos que antes eran de su manejo exclusivo y que han tenido-sumamente enojados-que redistribuir una parte, en lugar de llevárselo todo.
Maestrías y Doctorados que eran una meta inalcanzable para la gente común, hoy son alcanzados por gente de todas las clases sociales, que luego de demostrar las competencias requeridas, logran alcanzar estas metas para orgullo del pueblo dominicano, todo esto a pesar de las campañas negativas incesantes, que a través de los medios de comunicación que controlan los dueños del país, los cuales se empecinan en menoscabar los resultados de la educación pública a todos sus niveles, tratando siempre de inculcarle al pueblo dominicano, que los únicos capacitados para alcanzar las categorías académicas superiores, son los hijos e hijas de Papi y Mami !!!!
Los dominicanos y las dominicanas tenemos ahora grandes retos y desafíos tan demoledores, como los que se confrontaban durante la sangrienta tiranía de Trujillo, pues la corrupción se ha multiplicado a niveles jamás vistos y los Dueños del país han ido sistemáticamente asaltando el Estado Dominicano y ocupando posiciones estratégicas, colocando sus cuadros y lacayos para incrementar aún más el saqueo de los recursos públicos nacionales, tales zonas turísticas empresas, del Estado y el control absoluto el presupuesto nacional y del sector bancario estatal, a una escala jamás vista en la historia nacional. La cantidad de funcionarios públicos provenientes de las élites ha ido incrementándose en las últimas décadas alcanzándose así prácticamente el control privado de la gestión pública, especialmente la que gestiona y controla los principales activos financieros del Estado Dominicano.
Formando una compleja estructura financiera, el sector privado y los oligarcas que lo dirigen, de facto los sectores financieros públicos, han quedado subordinados a una serie de fideicomisos y fondos que han convertido en una caja chica, los recursos financieros del Estado que hoy manipulan los grupos oligárquicos.
El Congreso Nacional, Altas Cortes, Ayuntamientos, Las famosas «Superintendencias», así como las «Autoridades» financieras, son controladas como nunca antes por la llamada iniciativa privada y están hoy al servicio directo de las élites nacionales y extranjeras, operando en muchos casos opuestos a los mejores intereses del pueblo dominicano.
Las élites políticas nacionales y los anteriores partidos de masas, que procuraban el bienestar público, ya hoy están controlando las principales arterias y el corazón del gobierno dominicano. Asistimos a una privatización salvaje de las direcciones políticas de los partidos, que compiten entre sí para tratar de que los dueños del país le den la oportunidad de alcanzar el poder, convirtiendo sus plataformas políticas electorales en una nómina de entrega [y el calendario] de los activos públicos y la privatización de la gestión administrativa del Estado.
De esta forma, el partido que más promesas creíbles y entreguista le haga a las organizaciones que la élite ha creado [y que se convierten en tiempo de campaña en verdaderos tribunales electorales], ¡¡¡¡¡¡es el que recibirá el beneplácito o plácet para alcanzar el poder!!!!!!
Así hemos visto [y veremos nuevamente en el 2028] a candidatos y partidos políticos presentándose como si fuera un festival de la voz, en los salones del CONEP, la Cámara Americana de Comercio y en las famosas reuniones “secretas”, en villas y castillas privadas, ¡¡¡¡de testaferros de los dueños del país!!!!
Ese es el gran reto y desafío que hoy confronta la República Dominicana, que con tanto esfuerzo luchó por levantar a Juan Pablo Duarte y los demás hombres y mujeres que creyeron en su doctrina y que todavía la practican.
No obstante, el estado de cosas, no todo está perdido y el pueblo dominicano, al igual que en el pasado, sabrá cuáles son los mejores senderos a transitar para alcanzar una patria más justa, inclusiva, democrática y progresista.
Que viva el 30 de mayo del año 1961.
¡¡¡¡Que vivaaaaaaaaa!!!!
