Por Carlos Manuel Diloné
7 de junio 2025
Introducción
Para comprender los hechos que condujeron a la caída del sistema colonial francés en Saint-Domingue y al surgimiento del primer Estado negro independiente en América, es imprescindible atender las narraciones de quienes participaron directa o indirectamente en el proceso. Estos testimonios, aunque valiosos, están inevitablemente marcados por la visión, los intereses y las emociones de sus autores, lo que obliga al lector a ejercer una lectura crítica ante la posible parcialidad de sus juicios. Sin embargo, esa misma subjetividad convierte estos relatos en fuentes clave para reconstruir la complejidad del conflicto y las percepciones enfrentadas de sus protagonistas.
Jean Decout, antiguo propietario blanco en Saint-Domingue, fue uno de los tantos refugiados que, tras el fracaso de la expedición de Leclerc y la proclamación de la independencia haitiana en 1804, buscó refugio en los Estados Unidos. Desde Beaufort, Carolina del Norte, escribió el 24 de agosto de 1804 una carta dirigida al presidente Thomas Jefferson, en la que relató sus padecimientos personales durante los años convulsos que siguieron a la llegada de las tropas francesas en 1802 y apeló a la compasión del mandatario estadounidense.[1] En un trabajo posterior, fechado en 1805 y presentado al Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia, encontramos una versión más extensa y detallada de los mismos hechos, que funciona como respaldo argumental de su petición de auxilio.[2] La carta estuvo respaldada por un documento más extenso redactado en 1805: el «Mémoire sur les principaux évenemens arrivés dans le département du sud de l’île de Saint-Domingue depuis l’arrivée de l’armée française en 1801 jusqu’au mois de juin 1804».[3]
Ambos textos forman un conjunto que permite reconstruir no solo los hechos desde la perspectiva de un colono blanco, sino también las estrategias retóricas utilizadas para obtener apoyo político o humanitario tras la caída del régimen colonial. A continuación, se presentan ambos documentos fundidos en una sola obra, con notas explicativas incorporadas como notas al pie, para facilitar la identificación precisa de las fuentes utilizadas.
I. Carta de Jean Decout a Thomas Jefferson
Beaufort, Carolina del Norte, 24 de agosto de 1804
La fama, que ha sabido dar a conocer entre todas las naciones civilizadas sus virtudes civiles y morales, me autoriza hoy a poner ante sus ojos el relato particular de mis desgracias, convencido de que el hilo de mis infortunios será seguido con la mayor atención por un hombre que ha hecho tanto por la humanidad.
Señor, yo era un propietario de Saint-Domingue, viviendo en paz en mis tierras cuando, en 1793, una revolución terrible vino a sembrar el desorden en esta isla tan floreciente. Me vi obligado, para salvar mi vida, a refugiarme con los míos en Jérémie, ciudad entonces aún bajo control francés. El Comité civil que gobernaba esta parte de la colonia, al saber que los insurgentes negros marchaban hacia Jérémie para arrasarla, me encargó de organizar una compañía de defensa. Lo hice con éxito y contribuí a proteger la ciudad durante varios meses.
Pero cuando las fuerzas enemigas se hicieron superiores, nos vimos obligados a rendirnos y fui hecho prisionero. Pasé ocho meses en una mazmorra, encadenado, sin juicio alguno. Gracias a la intervención de algunos amigos, logré escapar y regresar a Francia en 1795.
Al año siguiente, movido por el deseo de recuperar mis propiedades y reunirme con miembros de mi familia que aún vivían en Saint-Domingue, emprendí el regreso. A mi llegada, me encontré con un país devastado, donde el poder era ejercido por jefes de color que no toleraban a los antiguos colonos. Fui vigilado constantemente, perseguido, y en varias ocasiones estuve a punto de ser asesinado. Perdí lo poco que había podido recuperar.
Finalmente, después de la llegada del general Leclerc en 1802, vi una esperanza de restablecimiento del orden. Puse mi experiencia al servicio de las autoridades francesas, pero los acontecimientos tomaron rápidamente un giro funesto. Las enfermedades, las traiciones y las masacres cometidas contra los blancos nos llevaron a una situación desesperada.
Después de haberlo perdido todo, después de haber visto a mis padres, hermanos y amigos morir víctimas de la guerra o de las represalias, logré, no sin esfuerzo, llegar a estas costas americanas, extenuado, sin recursos, deshecho en cuerpo y espíritu.
Hoy, señor, no tengo más que mi dolor y mi historia para conmover su corazón generoso. Imploro de su justicia y humanidad la protección que usted ha prometido a todos los perseguidos. Sé que los Estados Unidos acogen a los desafortunados con benevolencia. Mi situación lo exige todo: un poco de seguridad, de pan y de consuelo. Me atrevo a esperar que usted no será insensible al grito de un desgraciado que acude a usted como a su última esperanza.
Con el mayor respeto, me suscribo, señor, su muy humilde y obediente servidor,
Jean Decout
II. Resumen del Mémoire de Jean Decout (1805)
El mémoire de Jean Decout, médico militar francés establecido en el sur de Saint-Domingue, constituye un relato de primera mano sobre los acontecimientos ocurridos en la colonia entre 1799 y junio de 1804.[4] Dividido en tres grandes secciones, el documento busca justificar su solicitud de repatriación a Francia y ofrecer al mismo tiempo un testimonio desgarrador sobre la violencia desatada durante los últimos años del dominio francés en la isla.
1. Antes de la expedición francesa (1799–1802)
Decout describe el ascenso de Toussaint Louverture como un proceso marcado por la represión de adversarios políticos, incluyendo la expulsión de comisarios franceses y la eliminación de líderes mulatos. Acusa a Toussaint de duplicidad y violencia sistemática, y relata cómo organizó insurrecciones para debilitar o eliminar a oficiales blancos o rivales internos como el general Moÿse. En esta etapa también destaca la creciente tensión entre clases raciales y sociales, y la utilización estratégica de revueltas para consolidar el poder.
2. La expedición de Leclerc y la violencia francesa (1802–1803)
Con la llegada del ejército de Leclerc, muchos oficiales negros como Laplume se unieron a las tropas francesas, lo que desencadenó una brutal represión contra insurgentes y civiles. Decout relata con detalle las masacres ordenadas por oficiales franceses como Darbois en Jérémie, incluyendo ejecuciones sin juicio, ahogamientos y torturas. La ciudad de Les Cayes vivió también su propio ciclo de violencia bajo el mando de generales sucesivos, entre ellos Brunet, cuyo régimen fue señalado por el saqueo, la corrupción y las condiciones infrahumanas en los hospitales militares.
3. La masacre de 1804 y la entrada de Dessalines
El tramo final del mémoire se concentra en los meses posteriores a la independencia de Haití. Decout denuncia que, pese a las promesas de clemencia, los insurgentes encabezados por Dessalines llevaron a cabo una matanza sistemática de colonos blancos, mujeres, niños y ancianos incluidos. Acusa a Geffrard y a otros jefes locales de participar en atrocidades, y describe escenas horribles como violaciones, mutilaciones, canibalismo y la exposición pública de órganos. Culmina con un retrato de Dessalines como “monstruo”, aludiendo a su proclama del 15 de abril de 1804 como expresión de barbarie y odio hacia Francia.
Valor testimonial
Aunque el relato de Decout es abiertamente parcial, cargado de racismo, clasismo y desesperación, su valor reside en ser uno de los escasos testimonios directos de colonos franceses que vivieron en carne propia la caída del régimen colonial. Su posición como médico le permitió observar de cerca tanto las atrocidades francesas como las de los insurgentes, aunque su interpretación se alinea con los valores coloniales del momento.[5]
Comentario final
El testimonio de Jean Decout se inscribe dentro de una narrativa poscolonial marcada por la conmoción, el resentimiento y el intento de legitimar la condición de víctima del colono blanco. Tanto su carta como su memoria están cargadas de una retórica de sufrimiento que busca provocar compasión en sus lectores, especialmente en figuras de autoridad como el presidente Jefferson. Sin embargo, no pueden leerse sin considerar el contexto más amplio de la revolución haitiana, la violencia estructural de la esclavitud, y la profunda transformación política que supuso el surgimiento de Haití como Estado libre.
[1] Jean Decout, To Thomas Jefferson, 24 August 1804, en Founders Online, National Archives. https://founders.archives.gov/documents/Jefferson/01-44-02-0272.
[2] Jean Decout, «Apperçu succinct sur les derniers évènements de Saint-Domingue» (1805), en Vincent Cousseau, «Apperçu succinct…», Annales Historiques de la Révolution Française, n.º 1 (2019): 207–218.
[3] Ibíd.
[4] Laurent Dubois, Avengers of the New World: The Story of the Haitian Revolution (Cambridge, MA: Harvard University Press, 2004).
[5] Philippe R. Girard, The Slaves Who Defeated Napoleon: Toussaint Louverture and the Haitian War of Independence, 1801–1804 (University of Alabama Press, 2011).
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