MARÍA ALTAGRACIA MATOS, DOÑA INDIA, NOS DICE ADIÓS

Por Carlos Manuel Diloné

Con el alma estrujada por la tristeza, comunico el fallecimiento de mi amada madre, María Altagracia Matos, (doña India).

Una mujer íntegra y de alma pura ha partido al encuentro del Creador. Su ausencia lacera cada espacio de mi ser y deja un vacío que ninguna palabra podría describir. Hoy siento que su partida me ha descodificado la existencia, porque ya nada será igual sin su presencia, sin sus consejos y sin aquella serenidad con la que sabías devolverme la calma en los momentos más difíciles.

Mamá, fuiste la fuente que llenó mi vida, mi alma y mi corazón con tu sabiduría. De ti aprendí a ser sereno, a luchar con dignidad y a no rendirme frente a las adversidades. Me iniciaste en los estudios y estudiaste junto a mí. Cada logro alcanzado lleva algo de tu sacrificio, de tu desvelo y de aquella fe inquebrantable que depositaste en mí.

Nunca me abandonaste. Cuando el camino se tornó difícil y las fuerzas parecían faltarme, allí estabas tú, acompañándome, sosteniéndome y ayudándome a continuar. Fuiste mi refugio, mi orientación y mi compañía segura. Por eso tu ausencia no deja solamente un espacio vacío en la casa: deja un hueco inmenso en mi propia existencia.

¿Cómo aprenderé a caminar sin acudir a tu sabiduría? ¿Quién calmará ahora mis desvelos? ¿Dónde encontraré aquella mirada tuya que, sin necesidad de palabras, podía comprender mis preocupaciones y aliviar mis tristezas?

Hoy mi memoria, desconsolada y afligida, se dispone más al llanto que al elogio. Las lágrimas nublan mi visión mientras intento aceptar que la mujer que me dio la vida, que me enseñó a vivir y que jamás me abandonó ha emprendido su viaje definitivo.

Me queda la gratitud de haberte acompañado y la responsabilidad de no defraudarte. No mancharé la imagen que te llevas de mí. Continuaré trabajando por la armonía y la unidad de nuestra familia, como siempre quisiste. Ahora que vuelves a encontrarte con papá y con tu hija, les pido que, desde la presencia de Dios, nos ayuden a conducir a los nuestros por los caminos de la paz, la comprensión y el amor.

Le ruego al Señor que te reciba amorosamente en sus brazos, que tu encuentro con el Creador sea placentero y que tu lámpara permanezca siempre encendida, iluminando cada paso de tu camino hacia su presencia.

Vete en paz, madre de mi alma, de mis entrañas y de mi existir. Siempre lloraré tu ausencia. Nada podrá compensar el dolor que hoy oprime mi pecho, pero tu ejemplo me dará las fuerzas necesarias para continuar por el estrecho sendero de la vida.

Invitamos a los familiares y amigos que deseen acompañarnos en las honras fúnebres. Sus restos serán velados en la Funeraria Blandino, en la avenida Abraham Lincoln, en Santo Domingo, el lunes 17 de agosto, desde las 12:00 del mediodía hasta las 9:00 de la noche.

El martes 18 de agosto, sus restos serán trasladados a la Funeraria Familia Bateyera de Villa Central y recibirán cristiana sepultura, a las 4:00 de la tarde, en el Cementerio Américo Melo de Barahona.

Descansa en paz, mamá.

Paz al alma de María Altagracia Matos, nuestra inolvidable doña India.

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