Por el Dr. Rafael Leonidas Pérez y Pérez.
Este libro, Apuntes para la Historia de Jimaní, de mi humilde autoría (Consejo Nacional de Fronteras, Impresora Amigo del Hogar, Santo Domingo, República Dominicana, 2000), existente en el Archivo General de la Nación en versión física y digital como todas mis demás obras publicadas, para uso gratuito de toda persona interesada; se agotó en su circulación impresa porque periodistas y demás personas que lo requerían con urgencia, lo buscaron para saber de ese poblado (puesto militar con ese nombre Jimaní para el 1793 cuando la guerra intercolonial en esta isla hoy compartida por la República Dominicana y República de Haití, así como de la propia provincia Independencia efectiva como tal a partir del 1 de enero de 1950), a raíz de la tragedia del río Blanco que fue un desastre natural ocurrido en la madrugada del 24 de mayo de 2004 en el municipio de Jimaní, cabecera de la provincia Independencia, al suroeste de la República Dominicana, frontera con la República de Haití; cuando una repentina crecida del río Blanco (conocido como río Soliette en Haití) causó la destrucción de comunidades enteras. El evento dejó cientos de muertos, desaparecidos y desplazados tanto en territorio dominicano como haitiano.
Siendo a la sazón Asesor Médico del Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas, fui misionado acudir a Jimaní a poco de esta gran tragedia. Acudí en helicóptero de la Fuerza Aérea Dominicana e invité a mi segundo hijo a acompañarme. Cuando sobrevolamos el área de la tragedia en Jimaní, captamos efectos dantescos de la misma que no describo aquí para no reabrir heridas emocionales sociales que procuramos cierren más cada día, con Dios, amén.
Aterrizamos en un amplio espacio en la fortaleza del Ejército Nacional y a lo que vinimos de lo que rendimos el informe de lugar…
Familiares y amigos míos, saben de la premonición que tuve ocho días antes en el Barrio La 40 de Jimaní, de que algo grande iba a pasar, sentí grima, frío, el ambiente muy pesado, y asimismo, algunos de los que andaban conmigo (y me lo comentaron luego); en el momento en que regalaba estampas de Jesús Misericordioso y la Virgen del Carmen, a joven dama que falleció por la tragedia junto a hija pequeña (que en brazos de ella, su madre, me confundió cariñosamente con su padre -que al mirarme, con gesto alegre expresó: _Papá, papá-, y a mí por esa vía, consanguíneamente vinculada) y otros de los suyos. Pedí insistentemente a parientes que convencieran al progenitor de la criatura para que la mudara de ese barrio (noté hacinamiento allí entre debilidades y/o amenazas) a otra parte más habitable y menos vulnerable de la ciudad de Jimaní, con todo y la madre de la niña. ¡Y pasó lo que pasó! ¡No hubo mudanza! Q.e.p.d.
Después del suceso, acudí dentro de la masonería encabezada por su Muy Respetable Gran Maestro Felipe de Castro Pérez, a esa muy afectada comunidad, a llevar ayuda humanitaria contactando para ello a sacerdote local. Dejé para la parroquia de San José de Jimaní, una imagen enmarcada de Jesús rescatando a Pedro de las aguas, con el deseo de que no ocurriera allí u otro lugar, una catástrofe similar.
Este libro Apuntes para la Historia de Jimaní, ya lo tengo en plan de reeditarlo inclusive ampliado, etc.

@destacar
También te podría interesar
-
1894-BODAS DE ORO DE LA INDEPENDENCIA NACIONAL
-
78 ANIVERSARIO DE LA TRAGEDIA DE RÍO VERDE-ENERO DE 1948
-
Barahona como provincia en la Ley de Gastos Públicos de 1891: reconocimiento administrativo y presupuestario
-
Felipe Carrasco: un general dominicano en el olvido
-
16 de enero 2026: aniversario 64 de la masacre del parque Independencia
